Banco Central baja la tasa a 1,75% y alerta por el impacto en la actividad de eventos de los últimos días

Inauguración fachada restaurada del Banco Central

Actualmente, el presidente del Banco Central es elegido por el Presidente de la República.

La autoridad monetaria indicó que la paralización parcial del país y los daños provocados tendrán efectos de corto y mediano plazo. Asimismo, mantuvo un mensaje expansivo, anticipando un posible nuevo estímulo.


En línea con las expectativas del mercado, el Banco Central redujo ayer la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos base, llevándola a 1,75%, su nivel más bajo desde agosto de 2010. Esto, en un escenario en el que la inflación anual está en 2,1%, casi en el piso del rango de tolerancia del instituto emisor.

Sin embargo, lo más esperado de esta reunión era la visión que tendría la autoridad monetaria respecto a la grave crisis que vive por estos días el país, y los efectos que esta tendrá en la actividad.

Y el Central respondió esa inquietud, alertando que "los complejos eventos que han ocurrido en nuestro país durante los últimos días tendrán efectos en la evolución de la economía".

La autoridad monetaria separó los efectos inmediatos de los que podría haber más adelante. Así, dijo, "en el corto plazo la actividad se verá afectada por la paralización parcial del país y el daño a la infraestructura. Hacia el mediano plazo será importante la magnitud y velocidad de la reconstrucción, el impacto sobre las expectativas y los efectos de las medidas anunciadas por el gobierno". Agregó que "hasta el momento, estos hechos han tenido efectos acotados en los mercados financieros locales, con una depreciación del peso y ajustes en el mercado de renta fija. La bolsa presentó descensos algo mayores".

Con todo, puntualizó que en el próximo Informe de Política Monetaria (IPoM) de diciembre hará "un análisis más completo e informado del efecto de los acontecimientos recientes sobre la economía, las perspectivas para la inflación y la respuesta de la política monetaria".

En este escenario, el Consejo del BC mantuvo un sesgo expansivo, indicando que la convergencia de la inflación a la meta "podría requerir de un estímulo monetario adicional. Ello será evaluado a la luz de la evolución del escenario macroeconómico, especialmente tras los eventos de los últimos días".

Sobre la economía previo a esta crisis, la autoridad veía que los datos del tercer trimestre mostraban que la actividad fue mayor a la de la primera mitad del año, con una inversión dinámica.

Además, sobre la situación externa, el BC manifestó que sigue marcada por focos de tensión, deterioro de la actividad manufacturera, la inversión y el comercio internacional. Todo esto, en línea con lo esperado en el último IPoM.

Reacciones

Desde Scotiabank indicaron que también esperan un nuevo recorte de la TPM, para llevarla a 1,5%. Asimismo, creen que en el IPoM de diciembre el BC entregará "una proyección de crecimiento para el 2020 centrada en 2,75%, en tanto para el 2019 se haga cargo de los menores registros de actividad/demanda del último cuarto del año, proyectando una expansión en torno a 2,25%".

"Sin duda, la inestabilidad política y los disturbios son considerados por la literatura económica como dañinos para las expectativas económicas, confianza, creación de empleo, consumo e inversión. Consecuentemente, en la medida que son acotados y de corta duración, tienden a requerir mayor estímulo monetario. En la medida que se hacen perdurables, la política monetaria comienza a jugar un rol distinto conteniendo eventuales fugas de capitales", agregó Scotiabank.

En tanto, el economista jefe de Itaú, Miguel Ricaurte, señaló que "el Banco Central probablemente optó a dejar la puerta abierta a recortes, considerando los eventos recientes que en algún momento podrían demandar algo más de estímulo monetario".

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