Cuarentena obliga a detener la mitad de las obras de edificación en la Región Metropolitana

La CChC calcula que 290 obras en construcción paralizarán tras decretarse cuarentena en siete comunas. Industria está preocupada por la liquidez de las compañías y teme una interrupción en la cadena de pagos.


La compleja situación que enfrenta el país debido a la emergencia sanitaria podría provocar un fuerte impacto en el sector de la construcción, que en menos de seis meses ha tenido que sortear dos crisis, considerando el estallido social que se inició en octubre pasado.

Hasta este jueves, muchas empresas continuaban con los proyectos en construcción, aunque con más medidas de higiene y seguridad para sus trabajadores. Sin embargo, el panorama cambió luego que el gobierno anunciara cuarentena total para siete municipios de la Región Metropolitana.

El sector construcción quedó fuera del instructivo de sectores que seguirá funcionando en cuarentena, entre los cuales se cuenta a la minería y la banca.

Estas comunas -Santiago, Providencia, Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, Ñuñoa e Independencia-, concentran la mitad de las edificaciones en construcción del Gran Santiago, las que deberán paralizar a partir de este viernes, al menos por una semana. Para la industria, si este periodo se extiende por varios meses, el daño será grande.

Patricio Donoso, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), advierte que esto generará costos que se deberán asumir. Por otra parte, dice que la incertidumbre de no saber hasta cuándo estarán paralizadas las obras es otra complicación que enfrentan.

“Medidas como estas nos preocupan, las entendemos, pero nos preocupan porque afectan fuentes de trabajo. En estas siete comunas calculamos que son alrededor de 290 obras de edificación, que equivalen a casi el 50% de las obras en construcción del Gran Santiago. Por lo tanto, hay mucha fuente de trabajo e inversión involucrada”, dice Donoso.

Por eso, señala, es importante que todas las partes involucradas, tanto mandantes como contratistas, pongan de su parte. En este punto también destaca el rol que tiene la banca, en el sentido que en este tipo de situaciones una de las complejidades es el acceso a liquidez para sostener -dice- “este mal momento”.

“Por eso hago un llamado a que se concreten las medidas que ha anunciado el Gobierno y el Banco Central, que consideramos están bien direccionadas, en monto y en el sentido de proteger el empleo y dar acceso a financiamiento a las empresas”, señala.

Vicente Domínguez, director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), coincide en que la paralización de las obras “genera un impacto brutal”, que además se suma a las bajas ventas -hoy en el piso según indica- producto de la emergencia sanitaria y la crisis social.

En ese sentido, señala que “algunas empresas van a necesitar la comprensión de algunos acreedores -bancos y proveedores- y llegar a algunos arreglos, porque evidentemente con esta situación la cadena de pago se interrumpe”. Explica que si la obra no avanza, la empresa no recibe financiamiento previsto de parte de los bancos; lo que a su vez se traduce en que no se pueda pagar a proveedores o trabajadores.

Por eso, la situación de liquidez de las empresas del rubro, es una tema de preocupación. Aunque hasta ayer, dicen desde el sector, respecto a las obras que estaban en marcha, los bancos estaban otorgando facilidades, no se sabe cómo va a reaccionar el sistema financiero frente a este escenario de paralización de obras.

El actual contexto, sostiene Domínguez, puede incluso generar situaciones hasta de quiebra de empresas que no sean capaces de soportar estas paralizaciones. El mayor riesgo en este escenario lo corren aquellas firmas que todas sus obras las tiene en el sector oriente de la capital, que hasta el momento es el único en cuarentena total.

Plazos fijos

Juan Pablo Monge, gerente general de Constructora Desco, que tiene proyectos en obras en Ñuñoa; también ve compleja la situación. “Los contratos en la construcción son de plazo fijo, se termina la obra gruesa y mucha gente se va y para esas personas que después van a salir a buscar trabajo, no habrá. La situación es caótica, con un escenario que es malo para todos”, dice.

La paralización de obras, explica, para el sector es lapidaria y coincide en puede significar la quiebra de constructoras, principalmente de las de menor tamaño, que no cuentan con “espalda financiera”.

Por todos estos factores, hoy el rubro mantiene congelada buena parte de los proyectos que tenía previsto iniciar este año.

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