Las definiciones de Nikhil Sanghani, de Capital Economics, el experto más optimista sobre el desempeño de la economía chilena

Conversamos con el experto de la consultora británica quien justifica sus proyecciones en el acelerado proceso de vacunación que lleva adelante el país.




Aunque definitivamente figuran entre los más optimistas respecto a las perspectivas de crecimiento de Chile, en Capital Economics reconocen que hay riesgos a la baja que confrontan sus proyecciones. De acuerdo a Nikhil Sanghani, el economista para América Latina de la consultora británica, el riesgo más relevante proviene de la pandemia, que justamente en este momento conduce a nuevas cuarentenas.

Sin embargo, consideran que el efecto de la medidas sanitarias en la reactivación no será tan severa. Del mismo modo, los riesgos políticos asociados a las elecciones y al proceso constitucional, según Nikhil, podrían contrarrestarse con el repunte.

¿Cómo exactamente la vacunación podría permitir un crecimiento del 9% este año?

-Suponemos que el rápido progreso en las vacunaciones en Chile permitirá que la mayoría de las medidas de bloqueo se flexibilicen a finales de este año, posiblemente tan pronto como el segundo trimestre. Esto conduciría a una recuperación significativa de la actividad económica, especialmente en los sectores orientados al consumidor, como la hostelería y el transporte, que se han visto más afectados por la pandemia. De hecho, la producción en estos sectores sigue siendo aproximadamente un 10%-20% más baja que su nivel antes de la pandemia, por lo que todavía hay margen para un repunte importante.

Estamos teniendo una nueva ola de coronavirus, con las consiguientes cuarentenas. ¿Podría esto frenar la actividad y ser un obstáculo para un crecimiento del 9% este año?

-Por supuesto, el aumento de nuevos casos diarios de coronavirus es una preocupación y un importante riesgo a la baja para nuestro pronóstico optimista de un crecimiento de 9% este año. Dicho esto, no vale la pena que la economía se resistiera al endurecimiento de las medidas de bloqueo a principios de año, ya que el índice de actividad Imacec aún se expandió un 1,3% mensual en enero. E industrias clave como la minería aún están abiertas, por lo que el impacto general en el PIB de las restricciones actuales puede ser limitado.

Además de los problemas sanitarios, la crisis tiene un impacto importante en las condiciones de empleo y pobreza en un país con un malestar social continuo. ¿Qué riesgo hay ahí?

-El impacto de la pandemia sobre el desempleo y la pobreza aumenta la posibilidad de un cambio populista y un sistema político más dividido en las elecciones generales de este año. Un aumento del populismo y la consiguiente relajación de las políticas fiscales no serían una preocupación económica inmediata en Chile, ya que la deuda pública es baja, pero esto podría dificultar la consolidación fiscal cuando sea necesaria en el mediano plazo.

En el ámbito político tenemos muchas elecciones decisivas. ¿Cuánto ruido podría generar eso en el ámbito económico?

-El riesgo político que rodea a las elecciones, así como la incertidumbre sobre la reforma constitucional, podrían obstaculizar la inversión extranjera en Chile este año. Pero sospechamos que esto se compensaría con otros vientos a favor del crecimiento económico, como el rápido lanzamiento de vacunas, políticas fiscales y monetarias acomodaticias y términos de intercambio favorables. Por ejemplo, altos precios del cobre.

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