La basura, la otra crisis sanitaria que acecha a Osorno

basura

A los osorninos, que el año pasado enfrentaron los cortes de agua potable, se les acerca otra posible emergencia: al vertedero de la ciudad se le acaba la vida útil y el proyecto para suplirlo, que había sido licitado a la empresa Servitrans, está judicializado. Una de las aristas está siendo analizada por el máximo tribunal, en concreto, por la sala que preside el juez Sergio Muñoz.




Los cortes de agua que debieron enfrentar los habitantes de Osorno el año pasado, y que derivaron en la apertura de un proceso de revocación de la licencia a la sanitaria Essal, podría no ser la única crisis de servicios que enfrente la ciudad de la Región de Los Lagos.

Esta vez, el foco está puesto en la basura, en una situación que suma varios elementos: un vertedero al que se le acaba la vida útil, un proyecto licitado en 2014 y un par de procesos judiciales abiertos, uno de ellos abierto en la Tercera Sala de la Corte Suprema, que preside el juez Sergio Muñoz.

La historia es la siguiente: ante el inminente copamiento del antiguo relleno sanitario -que atiende a siete comunas de la provincia-, el municipio de Osorno y el gobierno regional licitaron a la empresa Servitrans la construcción de un nuevo vertedero en la comuna, con una inversión total de $10 mil millones, financiada con fondos del gobierno regional de Los Lagos.

Sin embargo, una vez que comenzaron los trabajos se detectaron problemas de suelo en ciertos sectores del terreno, comprado años antes por la propia municipalidad osornina. Luego, Servitrans realizó algunos estudios de ingeniería mecánica, para contrastar estos antecedentes con las bases de licitación. Esto, antes de la entrega formal del terreno para el inicio de las obras.

Estos estudios y otros posteriores que realizó Servitrans concluyeron que se debía investigar nuevamente el subsuelo y que, por lo mismo, las obras no podían comenzar. Así, se decidió seguir usando el antiguo relleno sanitario, a pesar de ya estar prácticamente copado.

Tiempo después, Servitrans denunció que estos antecedentes estaban en conocimiento de la Municipalidad de Osorno antes de la licitación, lo que consta en dos informes previos, uno realizado por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y otro de la consultora privada Arcadis Geotecnia. Ninguno de estos antecedentes fueron incorporados en la licitación ni en el contrato, como tampoco en el estudio de impacto ambiental.

Según un conocedor del proceso, estas fallas podrían provocar la contaminación de las aguas subterráneas y otros daños ambientales.

Un estudio posterior contratado por Servitrans fue categórico: "La materialización del proyecto original no es viable, toda vez que no cumple con los factores de seguridad mínimos en el caso estático más sismo requeridos para una obra de este tipo, considerando, además, que su ubicación es en un sector catalogado por Sernageomin como de alta vulnerabilidad de contaminación de acuíferos", se señala, según consta en uno de los expedientes judiciales.

Con estos antecedentes, la municipalidad ordena paralizar las obras. Posteriormente, Servitrans demandaría a la municipalidad. Luego, comunidades de vecinos del actual vertedero e incluso trabajadores de la basura presentaron un recurso de protección, hoy en la Suprema.

La municipalidad ahora busca relicitar el proyecto, incorporando estos antecedentes. Sin embargo, Servitrans acusa que este es inviable. Incluso, el intendente de la región, Harry Jürgensen, ha planteado que en su opinión, el proyecto debe partir de cero, en otro terreno.

El vertedero copado

Pero los tiempos apremian. Según el alcalde de la comuna, el actual vertedero tiene una vida útil de entre tres a cuatro años. En esas condiciones, diseñar un proyecto nuevo, obtener los permisos ambientales y construir debe hacerse en tiempo récord.

"El vertedero de la provincia de Osorno que recibe la basura no solo de la comuna, sino que de otras comunas de la provincia, está con una vida útil prolongada. Se nos hizo observaciones hace un tiempo, tomamos medidas y hoy esta funcionando plenamente. Su vida útil, con estos cambios, se estima en tres o cuatro años", afirma el alcalde de la comuna, Jaime Bertin.

"El proyecto es del gobierno regional, nosotros actuamos solo como unidad técnica", agrega.

Comenta