Los socios de Invercap frente al exitoso año de CAP

Invercap elevó del 31% al 41,6% su presencia en CAP en un año. No quieren crecer más. Pero “si hay oportunidades, las miraremos con atención”, dice Juan Enrique Rassmuss, controlador de Invercap. Él y el presidente de Invercap, Roberto de Andraca, explican aquí los desafíos y cambios que vive el grupo.




La acerera CAP vive un momento estelar. Y de cambios. Es una de las estrellas de la Bolsa. El mercado la aplaude y las clasificadoras de riesgo mejoran sus pronósticos. En 2021 sus acciones han rentado más del 30% y el año pasado, el de la pandemia, subieron más del 70%. A comienzos de marzo, su directorio acordó repartir US$300 millones en dividendos, lo que impulsó el ánimo de los inversionistas. La firma declaró que tenía disponibles en su caja nada menos que US$1.300 millones.

CAP tiene, además, accionistas controladores que son ahora más controladores que antes. Invercap, la sociedad de inversiones nació junto a la privatización de CAP, en los 80, resolvió el año pasado aumentar su exposición a CAP. A fines de 2019, Invercap tenía el 31,32% de CAP. En 2020 compró más títulos y este año adquirió un porcentaje de Mitsubishi Corporation, para subir al 41,65%.

Invercap, por su parte, es una empresa que es controlada formalmente por Juan Enrique Rassmuss Raier, pero que en la práctica es coadministrada en una alianza con Roberto de Andraca Adriasola. Ambos son los hijos de dos históricos accionistas, del mismo nombre, de la sociedad holding y la sociedad productiva. Rassmuss explica así la buena convivencia actual, algo que no siempre fue así. “Todos los accionistas relevantes de CAP tenemos una excelente relación y visiones alineadas para el futuro de la empresa. El ánimo y el espíritu que nos mueve es hacer un trabajo colaborativo y las diferencias, que siempre van a existir, solo enriquecen y hacen más sólida la implementación de esta estrategia de futuro”, declara Rassmuss a PULSO.

Su socio, Roberto de Andraca, lo secunda: “Esto se ha dado por la confianza que se ha generado entre los accionistas y el diálogo abierto, honesto y transversal que mantenemos. Nadie es dueño de la verdad absoluta. El trabajo en equipo solo fortalece a la empresa”.

Invercap es el controlador de CAP, una sociedad donde también convivían muchos minoritarios y la japonesa Mitsubishi. Llegaron en febrero al 41,65%. Aunque están conformes con esa participación, podrían seguir creciendo, insinúa Rassmuss. “El porcentaje actual nos da mucha tranquilidad. No tenemos mayores aspiraciones, pero si hay oportunidades, las miraremos con atención”. De Andraca opina que la posición de Invercap en la acerera es buena para la propia compañía. “Tener un controlador claro es positivo para las organizaciones, da estabilidad y permite mirar al negocio de forma de crear valor para todos los stakeholders en el largo plazo”, dice De Andraca, director de ambas compañías y presidente de Invercap.

Los proyectos

CAP ganó el año pasado US$ 420 millones, su mejor registro en casi una década y ventas que rozan el récord de 2011 (ver infografía). Su Ebitda consolidado llegó a US$974 millones; el año previo había sido de US$200 millones. La empresa representa el 98% de los activos de Invercap, que también ha desarrollado algunos proyectos eléctricos. “Nuestro foco está evidentemente en CAP”, dice De Andraca.

La firma se benefició de buenos precios internacionales del hierro y el acero, valores que eran muy desafiantes a principios de 2019, dice De Andraca, cuando asumió el directorio de transición en el que ambos comparten y que integraban hasta esta semana Rodolfo Krause, su presidente, Gerardo Jofré, Marcelo Awad, Jorge Salvatierra y Tadashi Omatoi. “Hicimos un gran trabajo con el gobierno corporativo y la gestión, que nos han permitido cosechar los beneficios en este escenario de altos precios. El trabajo que viene ahora es mantener este trabajo, que recién está comenzando, de modo que la empresa sea mucho más competitiva cuando los precios vuelvan a niveles de equilibrio”, dice De Andraca.

Los buenos resultados dieron paso a una caja formidable que permitió dividendos extraordinarios y que no ha sido empleada en acelerar sus proyectos. “Sería irresponsable apresurar iniciativas porque la caja está alta. Sobre todo, conociendo los altos y bajos que tienen los precios de nuestros productos”, dice Rassmuss.

El también vicepresidente de Invercap agrega: “Tenemos proyectos en distinto grado de evaluación en la próxima década por más de US$5.000 millones. Dentro de ese período pretendemos duplicar la producción, ser carbono neutrales y líderes en productos de alto valor agregado que se necesitarán en el futuro. Es tremendamente importante que estos proyectos estén bien priorizados y sean ejecutados de manera óptima”.

Un nuevo gobierno

De Andraca y Rassmuss integran el directorio de siete miembros de Invercap -en que los acompañan desde 2019 Patricio Contesse Fica, tras compras de acciones que hizo Julio Ponce, Jorge Salvatierra, José María Eyzaguirre Baeza, Felipe Navarrete y Stefan Jochum- y este jueves se reeligieron en la mesa de siete integrantes de CAP. Pero con varios cambios: a la mesa, históricamente 100% masculina, se incorporaron esta vez tres mujeres. Llegaron la exsubsecretaria María Olivia Recart, como independiente; la abogada Patricia Núñez y la directora de BCI y Mallplaza, Manola Sánchez. CAP nunca había tenido mujeres en la mesa directiva. ¿Por qué tardaron tanto en cambiar aquello? “Nos gusta pensar en el futuro más que en pasado. No se puede cambiar lo que hicimos o no hicimos antes. Creemos que lo que estamos haciendo ahora va en la dirección correcta. Las personas que invitamos a los directorios tienen una calidad profesional impecable que nos ayudará a seguir avanzando cada vez más rápido”, dice De Andraca. Según la memoria de CAP, el 12% de su dotación es femenina.

Rassmuss cree que la diversidad aporta valor a las empresas y que la de género es una de esas dimensiones. “La manera que abordamos la diversidad es hacer búsquedas más amplias que aseguren que estamos atrayendo los mejores talentos a las empresas. Creemos que esto se genera con pensamiento fuera de la caja y no con cuotas”, agrega. De las 41 posiciones que suman los directorios de las empresas principales, ejemplifica, 12 son ocupadas por mujeres. También hay cuatro japoneses, dos argentinos y un venezolano. “Tenemos diversidad de formación escolar y profesional, de experiencias profesionales y de vida. Esto es lo que buscamos”, dice Rassmuss.

A la cabeza de CAP, esta semana eligieron a Jorge Salvatierra en reemplazo de Rodolfo Krause, quien no repostuló a la mesa. Salvatierra genera confianza a todos, dice Rassmuss, y ha sido importante para la nueva gobernanza corporativa, agrega De Andraca. Ninguno de ellos quiso tomar el cargo de presidente de CAP, porque, entre otras cosas, ambos también dividen sus funciones en las empresas relevantes del negocio: Rassmuss preside la Compañía Minera del Pacífico y De Andraca preside la Compañía Siderúrgica Huachipato. La primera exportó 16,5 millones de toneladas de hierro métricas en 2020, mientras Huachipato produjo 728 mil toneladas de acero terminado -a un precio que se redujo en relación a 2020- y elevó su Ebitda en US$ 47 millones.

“Yo vivo en el extranjero, por lo que se me hace complejo tomar un rol que requiere tanta presencia y articulación local”, responde Rassmuss. “Parte importante de mi foco está en esta nueva etapa de Invercap y en poder generar un plan de sostenibilidad a largo plazo para Huachipato”, responde, por su parte, De Andraca.

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