Pobreza




La Casen nos comprobó con cifras lo que sabíamos sería uno de los grandes dolores de la pandemia: miles de vidas y familias en la pobreza. Más de dos millones cien mil personas, el 10,8% de la población. Y dentro de ellas las más afectadas las mujeres, representando el 55% de quienes están en esta situación. En cuanto a los hogares, el 60% de los que están sumidos en ella, tiene a una mujer como jefa de hogar.

Así, la Casen nos vuelve a recordar que Chile no es un país de clase media; que la pobreza no sólo continúa viva, sino que también crece.

Conscientes de esta realidad y del golpe a los empleos de las mujeres, es que creemos que debemos centrar las políticas públicas en la superación de la pobreza y en la recuperación del empleo femenino. El Presidente del Banco Central ha sido claro al decir “el grupo del rezago en la recuperación del empleo está centrado en las mujeres. La velocidad y la forma en que las mujeres vayan reincorporándose al mercado del trabajo va a determinar en buena medida el desempeño del mercado del trabajo y de la economía en la recuperación”.

¿Qué debemos hacer entonces? Apoyar el cuidado, apoyar la contratación y apoyar el trabajo. ¿Cómo? Con medidas administrativas de rápida implementación.

Primero, para apoyar el cuidado, debiésemos potenciar el Subsidio Protege que es un bono de $200 mil para las madres (o padres que tengan el cuidado personal) de hijos e hijas menores de 2 años sin derecho a sala cuna -porque trabajan en empresas con menos de veinte mujeres contratadas- ampliando el monto y extendiéndolo a las mujeres que actualmente no están accediendo a él: aquellas de los quintiles de menores ingresos que no tienen trabajos formales y que no podrán tenerlos en pandemia por más que lo quieran.

Segundo, para apoyar la contratación, fortalecer el Subsidio al Empleo para las mujeres. Actualmente este subsidio tiene enfoque de género con un monto más elevado si se contrata o reintegra a una mujer con contrato suspendido. Pero este estímulo se debiese potenciar aún más o ser exclusivo para ellas.

Tercero, para apoyar el trabajo, reforzar el Nuevo Subsidio al Empleo. Actualmente consiste en una transferencia de $50 mil para los hombres y $70 mil para las mujeres que comienzan a trabajar. Una medida sería aumentar su monto de manera que sea un estímulo más potente para la búsqueda de un trabajo formal.

Finalmente, si bien estas son medidas administrativas de rápida implementación, no serán suficientes si no van acompañadas de una nueva ley: derecho a sala cuna para todas las madres trabajadoras, o padres en su caso. Necesitamos que el Presidente de la República de discusión inmediata en el Congreso a este proyecto de ley. Porque no hay subsidio al empleo que compense el costo de la sala cuna, y porque no es justo que este derecho lo continúen teniendo sólo las madres que trabajan de forma dependiente en empresas con veinte o más mujeres contratadas. Menos después de constatar como la pobreza y el desempleo se han encarnado en las mujeres de nuestro país.

* Francisca Jünemann, Presidenta Fundación ChileMujeres.

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