Presidenta de la Confederación de Empresarios de Perú: “Somos 33 millones que no permitiremos que el futuro de Perú fracase”




-La crisis sanitaria generada por el Covid-19 desde mediados de marzo y la intensificación de la crisis política han empujado a Perú a un descontento generalizado, debido sobre todo por el alza del desempleo, la caída del consumo y el empobrecimiento, debido a la suspensión de gran parte de la actividad productiva. Lo anterior llevó en los últimos días al cambio de tres mandatarios. En este contexto, el gran empresariado peruano agrupado en la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), liderado por María Isabel León, tiene confianza en que el nuevo Presidente, Francisco Sagasti, tendrá la capacidad para generar estabilidad. León comentó a Pulso sus confianza sobre el futuro peruano.

¿Cómo ha afectado a Perú la pandemia, en términos económicos?

-La “cuarentena obligatoria” vigente desde el 16 de marzo pasado (terminó el 25 de octubre), para contener la expansión del Covid-19, paralizó toda actividad económica considerada “no esencial”. Fue un freno muy violento. Redujo la capacidad operativa del país al 45%, e interrumpió la generación de ingresos de millones de personas, afectando significativamente sus empleos. El crecimiento para 2020 se estima entre -12% y -14%, uno de los más graves de la región, y todos los índices son negativos para este año.

¿Cuáles han sido los efectos más complejos de la pandemia?

-Principalmente, la afectación al empleo formal de millones de personas y el aumento de la pobreza, que regresa a niveles de hace 10 años, el cierre de miles de micro y pequeñas empresas.

¿Cómo han funcionado los distintos sectores económicos en estos meses?

-El sector servicios “esenciales” (alimentos, salud, energía, etc.) siguió operando con normalidad. Las demás fueron suspendidas. La apertura de la economía fue por fases, luego de 90 días de paralización. El gobierno convocó al sector empresarial para contribuir en la estrategia de reapertura. En la cuarta fase, se autorizó gradualmente la operación de actividades que requerían más personas. Aún no están autorizados los servicios educativos presenciales ni la apertura de centros de esparcimiento masivos.

¿Qué rol espera hoy del sector privado?

-Tiene un rol muy importante. No solo es el que genera el 80% de los ingresos, sino que, además, es el que genera el 70% del empleo nacional. Nuestro papel es el de generar servicios y productos que sean de utilidad para las personas, que les ayuden a vivir mejor.

¿Cree que la imagen de Perú ante los inversionistas podría verse deteriorada?

-Lo que más deteriora la imagen ante los inversionistas, no son solo las crisis, sino también, las sobrerregulaciones, la burocracia y la inestabilidad jurídica.

Tras el nombramiento del presidente Sagasti, ¿cree que la situación se calmará?

-Francisco Sagasti es una persona educada, correcta, y pensamos que podrá generar la confianza y el clima de estabilidad que necesitamos.

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