Prioridades ante la escasez de agua

La sequía afecta a las distintas regiones del país, por lo que se busca construir nuevos embalses para almacenar agua.

Es necesario instalar sistemas de medición de caudales de ríos -al menos en las 40 principales cuencas del país-, así como en la red de canales y pozos existentes en el país.




Según el World Resources Institute, Chile es uno de los países con mayor "estrés hídrico" del mundo dada la escasa holgura entre el agua que consumimos y la disponibilidad de este recurso. Nada de qué extrañarse, si ya llevamos una década de sequía.

El desafío entonces es mejorar la gestión y eficiencia en el uso del agua. El plan anunciado por el gobierno es un paso importante y coincide con algunas de las recomendaciones contenidas en nuestro informe "Infraestructura Crítica para el Desarrollo", las que creo oportuno recordar.

En primer lugar, es necesario instalar sistemas de medición de caudales de ríos -al menos en las 40 principales cuencas del país-, así como en la red de canales y pozos existentes en el país.

Por su parte, en las regiones XV a III, y parcialmente en la IV, las inversiones debieran focalizarse en aumentar la eficiencia en el uso del agua, la reutilización de aguas servidas tratadas y la utilización de agua de mar cruda o desalada. También habría que abordar el empleo controlado de las reservas de aguas subterráneas, abundantes en las regiones I y II.

De la IV Región a la Metropolitana, tendría que priorizarse la infraestructura para almacenar aguas superficiales y subterráneas. Y lo mismo en las regiones VII, VIII y IX, en que, junto con construir embalses superficiales, deben usarse embalses subterráneos como elementos de regulación.

Es importante, asimismo, analizar las iniciativas para llevar agua dulce de las regiones VII y VIII hacia el norte -como, por ejemplo, el proyecto de Carretera Hídrica-, considerando las distintas necesidades de las regiones "donantes" y el respeto por los derechos de aprovechamiento ya constituidos.

Y todo ello, acompañado de una nueva institucionalidad para la gestión del agua, con un claro y único liderazgo, que cuente con los recursos para cumplir con este objetivo.

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