Así fue el tsunami que generó el terremoto de Valdivia: científicos recrean computacionalmente maremoto que golpeó Isla de Pascua

Tras el evento telúrico en el sur de Chile, una ola azotó Rapa Nui, ingresando en territorio insular. Importantes moais fueron destruidos.




El 22 de mayo de 1960, a las 15.11 hora local, Chile vivió el sismo más grande desde que existe registro instrumental. Con una magnitud de 9,5 MW, una duración de 14 minutos y 35 kilómetros de profundidad.

Este desastre natural trajo consigo un posterior tsunami, lo que aumentó el número de víctimas fatales. Este azotó al territorio continental y a diversas lugares a lo largo del océano Pacífico, como Hawái, Japón y la Isla de Pascua.

En esta última, se produjo un gran daño arqueológico, destruyendo el centro ceremonial Ahu Tongariki y una serie de moais en la isla. Los primeros testigos de la destrucción de Ahu Tongariki llegaron unos días después del tsunami debido a la falta de transporte.

Varias estimaciones indicaron que las gigantescas olas que llegaron a la bahía de Hanga Nui inundaron una superficie superior a los 10 metros de altura y se internaron más de un kilómetro en la isla, alcanzando los terrenos cercanos a la base del volcán Rano Raraku.

El tsunami destruyó el centro ceremonial Ahu Tongariki y una serie de moais en la isla.

“El monumento fue el altar ceremonial más grande y espectacular que se construyó en Rapa Nui. Tenía unos 220 metros de largo, con una plataforma central, donde estaban colocadas las estatuas, de cerca de 100 metros”, detalla Claudio Cristino, arqueólogo de la Universidad de Chile que ha prospectado la isla desde 1976 y lideró, junto a la arqueóloga Patricia Vargas, su restauración en la década del 90.

El tsunami 60 años después

Un modelamiento realizado por investigadores del equipo Tsunami del Programa Riesgo Sísmico (PRS) de la U. de Chile recreó con precisión lo que ocurrió aquel 22 de mayo en la isla a través del siguiente video.

La simulación muestra cómo se propagó el tsunami inducido por el terremoto de Valdivia de 1960, a partir de datos obtenidos de distintas fuentes. Este trabajo permitió concluir que: La primera ola llegó aproximadamente a las 21:15 (UTC-4), la máxima amplitud en el punto de referencia fue de 2.6 metros y la ola con mayor impulso ingresó a las 22:00 hrs (UTC-4), entre otros.

Mauricio Fuentes, investigador del PRS de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, explica que estas olas podrían haber provocado una inundación de 10 a 12 metros de altura producto de su impulso.

A esto se le llama ‘run-up’ o altura máxima de inundación de un terreno por sobre el nivel del mar. “Por ejemplo, una localidad que es plana, con un run-up pequeño, podría sufrir una inundación de cientos de metros o, al contrario, una zona empinada podría alcanzar un run-up muy alto pero el flujo del agua adentrarse pocos metros”. En este sentido, agrega, “un registro de dos a tres metros de altura, podría tener un run-up mayor e inundar incluso algunas centenas de metros”, añade Fuentes.

Uno de los registros que permitió elaborar esta simulación provino del mareógrafo de la ciudad de Hilo, en la Isla Grande de Hawai, localidad donde el tsunami acabó con la vida de 61 personas. Los datos entregados por este dispositivo, que sólo alcanzó a capturar el primer impacto, indicó que la primera ola que llegó a esa localidad tuvo una altura cercana a los 2 metros.

En la década de los 90, los moai fueron restaurados.

Pero la destrucción del conjunto de moais ceremoniales en Ahu Tongariki es la mejor muestra del poder de las olas que alcanzaron Rapa Nui una día como hoy hace 60 años. “El hecho de que este tsunami haya tenido la energía suficiente para desplazar moais que llegaban a medir sobre ocho metros de altura y pesaban más de 50 toneladas permite inferir la fuerza que puede tener una ola de 2 a 3 metros a una alta velocidad”, afirma Fuentes.

El trabajo de simulación

El trabajo para modelar este tsunami fue realizado a través de un modelo propio elaborado por el equipo de investigadores, que combinó una serie de datos y los integró al programa mediante ecuaciones. “Para incluir las características más complejas de la fuente sísmica, el código de propagación de tsunamis usado fue desarrollado dentro del Programa Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile”, señala Fuentes.

Para dar vida a esta simulación, se utilizó información disponible de la fuente sísmica, es decir, del terremoto que originó el tsunami. Mauricio Fuentes indica que “en el caso de este terremoto, también era necesario incluir su comportamiento temporal, ya que duró varios minutos, por lo que hubo que considerar el tiempo de propagación de la ruptura sísmica".

Otro dato fundamental es la batimetría, que son los datos de la cara del fondo marino. "Esta información está disponible de forma libre para todo el mundo con un límite máximo de resolución de 15 segundos de arco, que representa unos 450 metros por pixel”, establece.

El equipo de científicos advierte la importancia de abordar el riesgo sísmico y de tsunamis junto a la preocupación por el resguardo del patrimonio cultural de nuestro país.

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