Científicos lamentan que presupuesto de ciencias dependa del crecimiento económico del país

Investigadores, académicos y representantes de agrupaciones científicas no están de acuerdo con palabras del Ministro de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve. El crecimiento económico del país, pasa por una mayor inversión en investigación, reclaman.


Sorpresa, desilusión y molestia son parte de las sensaciones que se repiten al interior de la comunidad científica, luego que el ministro de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve, admitiera este fin de semana en una entrevista con El Mercurio que este año el presupuesto para ciencia aumentaría en 2.500 millones de pesos asignados a Conicyt, que el programa Milenio mantendría el mismo presupuesto que el año pasado y que tal como ha dicho el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en la medida que la economía crezca y el país avance, aumentarán los recursos para ciencia.

Flavio Salazar, vicerrector de Investigación y Desarrollo de la U. de Chile dice que las palabras del ministro no son un buen augurio. “Se puede ver que no hay un plan de aumento todavía, una convicción de mayores recursos para el sector. Hay solo un reordenamiento del sistema para un mejor aprovechamiento de los recursos, un reordenamiento que es necesario pero que no es suficiente. Esto no genera expectativas para los científicos y hace que las nuevas generaciones piensen en no dedicarse a la investigación por que no ven perspectivas en ellos. Hay que tener una apuesta de futuro y hasta ahora siempre ha estado condicionado al crecimiento económico, no hay un cambio ahí”, dice.

El director del Director del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI) y académico de la Facultad de Medicina, de la U. de Chile, Claudio Hetz, cree que el presupuesto del año 2020 no debiera estar supeditado al crecimiento económico, ya que eso produce incertidumbre. “Esperamos llegar al 1% del PIB, eso es un gran esfuerzo que no puede depender de los vaivenes de la economía. Sería impresentable que no se aumente, es perderse una oportunidad como país. Aumentar el presupuesto para las ciencias es una inversión. El presidente de la República debe entender que invertir ahora en ciencias es hacer un país mejor, más productivo, debe ser parte del plan estratégico para que Chile crezca. Esta es la pregunta que tiene que hacerse el Gobierno, ¿para qué invertir en ciencias?”, señala.

Sofía Valenzuela es bioquímica, docente de la Universidad de Concepción y miembro de la Asociación Red de Investigadoras. Ella es parte de los científicos que esperaba que el ministro Couve se “jugara por más recursos para llegar al menos 1% que han prometido hace años”. “Al final del día está naturalizado que la ciencia no es tomada muy en serio, la apuesta de tener ministerio era cambiar ese escenario pero es más de lo mismo”, señala.

Roberto Muñoz, director de Innovación de la Fundación Ciencia360 y colaborador de la Asociación Nacional de Investigadores de Postgrado (Anip), dice que el mensaje del ministro Couve está claramente alineado con las políticas económicas del gobierno actual “pero no satisface las necesidad de la comunidad científica en el sentido de hacer ciencia, investigación y desarrollo”. “Hay que hacerlo al revés, invertir en ciencias primero. Eso no es una inversión que favorezca solo a los científicos sino a toda la sociedad”, insiste Muñoz.

Patricia Peña, académica e investigadora de la U. de Chile y miembro de la Fundación Girls in Tech Chile, está doblemente preocupada porque aún no  se debate sobre cómo se está proyectando el financiamiento de las ciencias y porque dentro de esa discusión otras disciplinas como las humanidades, la comunicación, las artes y la economía siempre quedan más desplazadas. Aún no está claro el criterio o lo indicadores con el que se financiará y si se sigue la lógica de financiar aquello que permita más recursos y desarrollo económico, estas áreas se verán de nuevo perjudicadas.

Una mirada distinta de las declaraciones del ministro Couve, tiene el investigador de la U. Católica y director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (Imii), Alexis Kalergis. “Me parece muy positivo que el Ejecutivo comprometa una mayor inversión en ciencia tras una mejora crecimiento económico del país, especialmente considerando las cifras que se acaban de conocer del Imacec. Es muy importante tener en cuenta que una mayor inversión en ciencia conducirá a su vez en un mayor crecimiento económico, además de cultural y social. Por lo tanto, tenemos la oportunidad de establecer un círculo virtuoso de crecimiento, como ha ocurrido en otros países con PIBs equivalentes al nuestro”, dice.

¿Para qué invertir en ciencia?

A juicio de Salazar, antes de fijar presupuestos, es necesario establecer el camino a seguir y lo que se quiere hacer con la ciencia y de acuerdo a eso aumentar el presupuesto.

“Si el ministro pensó que era llegar y conseguir más recursos, simplemente chocó contra la realidad. El problema es que todavía no hay señales de hacia dónde y cómo debe aumentar la inversión. La “declaración de principios” del ministro no aterriza esos temas todavía. Con una estrategia, política y planes de acción claros, es mucho más fácil poner sobre la mesa una propuesta presupuestaria que no sea solo empatar puntos del PIB”, señala Natalia Muñoz de Fundación Axial.

Según ella, los países que han pasado de una situación precaria como Chile a generar inversiones potentes y sostenibles en investigación, primero tuvieron políticas ambiciosas en educación y desarrollo productivo o industrial. “Desarrollaron sus economías a partir de sectores industriales de alto valor agregado y con eso generaron los recursos y la necesidad de inversiones cuantiosas en I+D, tanto públicas como privadas. Aquí algunos creen que se puede hacer al revés: aumentar la inversión fiscal en I+D sin establecer grandes prioridades ni desafíos específicos para transitar casi inevitablemente al desarrollo económico y social. No hay evidencia de que eso sea factible. Los dos aspectos deben avanzar de la mano porque la inversión en CTI avanzada requiere muchos recursos y estos no se multiplican mágicamente, menos en una economía de baja productividad como la chilena”, dice Muñoz.

Sofía Valenzuela de la Red de Investigadoras, recalca que se requiere tener un plan a mediano y largo plazo, que considere desde inserción de doctores/investigadores jóvenes hasta definir áreas de desarrollo a largo plazo, un mayor fomento para que privados inviertan en I+D. Esto es clave, dice porque hoy ha aumentado la cantidad de investigadores y el presupuesto, tanto estatal como privado, se ha mantenido.

El representante de Ciencia 360 explica que al interior de la comunidad científica joven hay un grupo que está por aumentar los recursos y otro por discutir primero para qué se requiere más recursos, ¿Para abrir nuevos centros de investigación? ¿Crear más talentos? ¿Insertar esos talentos?”. Según Muñoz falta todavía discutir esa mirada y esperan próximas reuniones para discutir el tema con la autoridad.

Fernando Valiente, coordinador de +Ciencia Para Chile, también es de los que cree que es necesario generar políticas y estrategias y discutirlas sobre una mesa amplia y según eso, revisar el presupuesto que se necesita para la implementación. “Todos estamos, de manera armónica, a la espera de las directrices que tomará esta cartera. Queremos contribuir de la mejor manera a una construcción colectiva en todas las áreas de las ciencias”.



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