Columna de Opinión de Julie Klinger: “Chile, tierras raras y cambio climático”

Chile Sustentable


Históricamente, en diversos territorios del planeta, la minería ha tenido la marca de la resistencia social y ambiental. La minería y sus residuos no son queridos por la mayoría de los ciudadanos, no los queremos cerca de nuestras ciudades. Pero lo cierto es que los minerales son cruciales para combatir el cambio climático y construir un futuro bajo en carbono y minimizando residuos.

A la mayoría de nosotros, el intenso ajetreo de la vida urbana nos impide resolver la incógnita de dónde han venido las sustancias que sustentan nuestra vida cotidiana. Revisemos nuestros teléfonos, relojes, computadores, las luces de nuestra casa, ¿de dónde obtenemos los materiales críticos que necesitamos para construir el futuro que queremos?

Pixabay.

Mi campo de estudio se ha basado por años en investigar las tierras raras y sus procesos. Me concentro en este recurso mineral porque esta familia de fantásticos elementos magnéticos y conductivos son esenciales para el hardware de la vida cotidiana, incluyendo tecnologías energéticas, instrumentación científica y médica, entre otras. Asimismo, las tierras raras han ido aumentando su interés mundial por su aporte en el desarrollo de la electromovilidad y tecnologías más amigables con el medio ambiente, siendo claves para combatir el cambio climático.

Los elementos de tierras raras no son “raros”, pero hasta ahora han sido difíciles de extraer de manera social y ambientalmente responsable. Hoy, el principal suministro mundial de tierras raras proviene de yacimientos de roca en China, que extraen estos elementos con un costo ambiental y social muy alto.

Quiero ser muy clara que la minería de tierras raras no es por defecto destructiva. Desafortunadamente, parte de mi trabajo que ha puesto en evidencia la devastación causada en China se ha interpretado en algunos círculos como que esta es la única forma en que puede realizarse la minería de tierras raras.

No. La minería y procesamiento de tierras raras han sido destructivos porque el marco económico predominante de los últimos cuarenta años solo ha recompensado a quienes se negaron a invertir en la protección social y ambiental. La demanda generalizada por mejorar las cosas no ha sido satisfecha con mandatos legales o inversiones públicas, lo que significó que históricamente las mejores y más brillantes personas no han sido empoderadas para construir un mejor y más verde futuro posible. Afortunadamente, eso está cambiando y hay personas motivadas de los ámbitos público, privado y académico que se han unido para tratar de desarrollar soluciones. En todo el mundo, en América, Europa, Asia y aquí en Chile, se está trabajando en procesos amigables con el medio ambiente y socialmente responsables.

Si se observa profundamente el desarrollo histórico del sector de las tierras raras, como lo he hecho en mis investigaciones, se verá que gran parte del descubrimiento y la innovación inicial fueron impulsados por la industria de la guerra. Cuando el propósito ha sido construir máquinas de muerte, no sorprende que no se haya priorizado la minería responsable.

A medida que continuamos trabajando para poner fin a las acciones militares, enfrentamos el creciente desafío de combatir el cambio climático. Los elementos de tierras raras son realmente importantes en esta lucha. Varios elementos de la familia de las tierras raras se comportan como magnetos permanentes, que al ser insertados en los motores de los vehículos eléctricos favorecen significativamente la eficiencia de dicho motor, que a su vez depende de la energía de una batería de litio para ponerlo en movimiento. Es así que Tesla, por ejemplo, ha decidido utilizar motores de imanes permanentes en sus autos debido a los atributos que aporta esta tecnología.

Se estima que la demanda de estos imanes permanentes superará la oferta en el corto plazo. En ese sentido, la Comisión Europea está empujando una agenda legislativa para impulsar el suministro de tierras raras y, para ayudar a garantizarlo, está trabajando acuerdos comerciales con Chile, México y Nueva Zelanda, además de profundizar conversaciones con países socios, incluidos India y Australia.

Chile tiene una oportunidad única de brindar al mundo tierras raras limpias y trazables, porque la historia, la política, la geología y la tecnología se están unificando de manera promisoria en este país.

El presidente Boric ha tomado medidas para mejorar el cuidado a las personas y el medio ambiente de industrias complejas. Esto crea las condiciones adecuadas para la innovación minera sostenible, siempre que las políticas de apoyo y las inversiones empoderen a las empresas para hacer lo correcto, y el público esté facultado para exigirles responsabilidad.

Chile posee depósitos de arcilla iónica prometedores que, a diferencia de los depósitos de roca como los que investigué en China, no requieren el uso de explosivos o química compleja para el proceso de extracción de elementos de tierras raras. Fuera de China se conocen pocos yacimientos de arcillas iónicas, y uno de ellos está ubicado en Penco, en la Región del Biobío.

Proyecto de tierras raras en el Fundo El Cabrito, comuna de Penco, Región del Biobío.

Un proceso desarrollado y patentado por una compañía local listada en la Bolsa de Toronto, con apoyo de la Universidad de Concepción y la Universidad de Toronto, ha logrado la extracción de tierras raras de arcillas iónicas con una metodología que se basa en reciclaje de agua y reactivos, que no necesitará un tranque de relaves y que busca reponer las arcillas en su lugar de extracción. Esta es una oportunidad para que los intereses ambientales y de sustentabilidad prevalezcan en la transformación del sector minero para combatir el cambio climático, y para que Chile sea un ejemplo positivo a nivel mundial.

*Académica del Departamento de Geografía y Ciencias Espaciales de la Universidad de Delaware, expositora del Congreso Futuro 2023.

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