¿Cuántas personas deben ayudar económicamente a sus padres?

Autor: Carlos Montes

La fragilidad del sistema de pensiones en Chile ha obligado a muchas personas a subvencionar financieramente a adultos mayores, en requerimientos tan básicos como vivienda, salud y alimentación.


Según la Encuesta Calidad de Vida del Adulto Mayor e Impacto del Pilar Solidario, realizada por el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica (Ceel), sólo del 42% de la población entre 65 años y 69 años, está cubierta efectivamente por el Sistema de Pensiones Solidarias. Es decir, casi el 60% de este segmento etario no tiene  este beneficio.

Además, según el sondeo, el 59,4% considera que su situación económica es regular y un 15,4% mala. La precariedad en que se desenvuelven muchos adultos en el país, obligó al gobierno a enviar una reforma previsional, que promete un alza de 40% de las pensiones más bajas hacia el año 2030, mientras que  la distribución del ingreso entre los adultos mayores mejorará 11,1%. Pero mientras eso ocurre, muchos adultos mayores deben recurrir a seguir trabajando (el 37,1% de la población entre 65 y 69 años se declara ocupada, el 24,2% entre 70 y 79 y el 9,5% de las personas que tienen sobre 80 años). Otro alto porcentaje recurre a créditos con Cajas de Compensación, el principal sistema de financiamiento formal de los adultos mayores, pero otro gran porcentaje debe acudir a “subvenciones” externas e informales: los hijos o parientes.

Aunque no hay cifras oficiales, un reciente sondeo de DefensaDeudores.cl, por ejemplo, estableció que el 58% de los encuestados reconoce financiar algún gasto de un adulto mayor, principalmente padres, madres o ambos. Dentro de las necesidades que cubren los hijos está la alimentación 31%, salud 30% y vivienda 18%.

La Superintendencia de Bancos e Instituciones Financiera, en su informe de endeudamiento 2017 señala que los tramos de mayor edad presentan la mayor parte de los deudores, en particular el segmento de 65 o más años, que representan el 22% del total de deudores del país.

Según esta repartición, el ahorro previsional individual ha sido históricamente bajo y ha demostrado ser insuficiente para generar pensiones acorde a las expectativas de la población. “Además, el nivel de salarios en Chile ha sido históricamente bajo, los cotizantes tienen numerosas lagunas previsionales y los trabajadores independientes tienen una cobertura muy baja”, agrega el organismo.

David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica y expresidente de la Comisión Asesora de Pensiones, señala que en términos estructurales el sistema de pensiones en Chile es un sistema mixto, “que mezcla desde 2008 un pilar solidario con un ahorro en cuenta individuales. En función del diagnóstico, que hicimos en la comisión presidencial, hay un problema que está asociado a bajas pensiones, además de un problema de bajo ahorro previsional que hace que sea necesario un mayor ahorro para poder mejorar las pensiones y también un bajo ahorro que viene de las importantes lagunas previsionales que tienen las personas”.

Una de las principales necesidades que deben cubrir los adultos mayores son los gastos médicos. Según Eric Blake, doctor jefe de la Unidad de Geriatría de Clínica Alemana, “los adultos mayores difícilmente resuelven solo sus temas, requieren apoyo y ayuda, dependiendo de la edad y su situación socioeconómica, a la hora de gastos altos por parte de sus hijos, además de apoyo emocional”.

Mario Espinosa, gerente general de DefensaDeudores.cl, dice que la ayuda es de manera mensual en la mayoría de los casos, por lo tanto, no se trata de una carga financiera esporádica, sino permanente. “Quienes más declaran ayudar económicamente a una persona de tercera edad están en una etapa de la vida que tiene una gran demanda económica; probablemente están pagando su casa, educando y alimentando a sus hijos, entre otros, por lo que tienen múltiples compromisos con la familia que han constituido. No obstante, sienten el deber moral de asumir el costo económico de algunas necesidades de sus padres u otro adulto mayor cercano”.

Según el sondeo de este organismo, más del 50% de los encuestados reconoció hacer aportes sobre los $50.000 mensuales. Incluso, un 16% afirma aportar más de $200.000.

Este nivel permanente de endeudamiento y de fragilidad financiera, tiene incidencias en la salud mental. “El endeudamiento constituye un factor de riesgo para adultos mayores. Sentimientos de culpa por no haber preparado mejor el futuro, así como ansiedad por cómo se afrontará lo que viene, pueden decantar en cuadros de ansiedad y depresión”, dice Marcela Tenorio, académica y psicóloga del Centro Integral para el Envejecimiento Feliz de la U. de los Andes.

Bravo dice que para poder tener mejores pensiones se necesita más ahorro. “El 10% de cotización es insuficiente a partir de las estadísticas que tenemos desde la década del 2000. Las personas no tendemos a cotizar voluntariamente, sino que lo hacemos porque nos obligan. Esto tiene que ver con nuestra naturaleza, que no prevemos el futuro bien”.

 



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