El conocimiento al centro de una hoja de ruta para Chile

Foto: Reuters

Columna del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación sobre la creación de la primera Política Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación del país.




El conocimiento ha estado siempre relacionado con el desarrollo humano. También lo ha estado desde los orígenes de nuestra República. Ya en 1854, durante el periodo presidencial de Manuel Montt, el naturalista Claudio Gay publicó su Mapa para la Inteligencia de la Historia Física y Política de Chile. Con esta propuesta se anticiparon las primeras fases del desarrollo económico del país.

Después, a mediados del siglo XX, durante el gobierno del Presidente Gabriel González Videla y con la publicación de la Geografía Económica de Chile, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) emprendió un proyecto que puso el foco en identificar y localizar las oportunidades de desarrollo productivo del país entendiendo que “el conocimiento de la realidad chilena era la base sobre la cual debe realizarse la construcción del desarrollo material y espiritual de la nación”.

A fines de la década del ’60, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) fue creada con el objeto de fortalecer la ciencia y tecnología nacional para contribuir al progreso económico, social y cultural del país.

Conicyt

Sobre esta historia se concretaron políticas públicas que mejoraron sustancialmente las condiciones de vida en nuestro país. Sin embargo, la progresiva exposición de Chile a los procesos y retos globales han hecho evidente la necesidad de reconectar conocimiento, ciencia, tecnología e innovación para responder a las interrogantes propias de nuestro siglo. Como nunca antes nos hacemos conscientes de las exigencias de desafíos que son urgentes e ineludibles como el efecto antropogénico sobre el cambio climático, la transformación tecnológica o las demandas de mayor participación ciudadana en la toma de decisiones.

Para responder a estos cambios donde conviven oportunidades y riesgos, el conocimiento es una herramienta fundamental que nos permite definir con nuestras decisiones el futuro al que aspiramos. ¿Cómo generamos las condiciones para agregar valor a partir de la investigación, la tecnología, y la innovación? ¿Cómo se utilizan estas capacidades para enfrentar los grandes desafíos desde un sistema más diverso y conectado que nunca? ¿Cómo se materializa esto en opciones reales en momentos cruciales para el futuro de Chile?

Es en este contexto que nace la primera Política Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación bajo la nueva institucionalidad del Ministerio de Ciencia. Una hoja de ruta en la que contribuyeron más de mil personas de la comunidad científica, de innovación y emprendimiento, de divulgación, del sector público, y muchos otros y otras que comparten la firme convicción de que la generación y aplicación del conocimiento mejoran la calidad de vida de las personas y son aportes gravitantes para el desarrollo de nuestros territorios.

La Política surge de una construcción colectiva que guiará los primeros pasos de nuestro ministerio a través de cuatro ejes con visión de largo plazo -vinculación con la sociedad, futuro, fortalecimiento del sistema y capacidades institucionales-, que buscan sustentar una nueva organización de nuestros sistema; acoger la diversidad de actores; y adaptarse de manera flexible a las dinámicas propias de nuestro tiempo.

Contiene en sus principios la promoción de la investigación en las distintas áreas del saber: en las ciencias exactas y naturales, en las ciencias sociales, en la investigación en artes y humanidades, estableciendo los canales y mecanismos de interacción para que ese conocimiento genere valor social, cultural y material para la sociedad.

Este año 2020 nos ha remecido con una pandemia sin precedentes que ha exacerbado las tensiones que habitualmente conviven en nuestro país. En este escenario, nuestra comunidad científica y de innovación ha redoblado sus esfuerzos por conocer, comprender y aventurarse en soluciones que incorporen herramientas del siglo XXI.

A pesar de la adversidad ha sido, también, una oportunidad para generar capacidades permanentes que nos preparen para enfrentar desafíos futuros. Así, estamos convencidos que los tiempos que vivimos son también propicios para imaginar un futuro que debemos construir colectivamente. Más aún en un momento histórico en que Chile inicia un camino de diálogos y acuerdos que nos permitirán robustecer y modernizar nuestra democracia con una nueva Constitución.

La primera Política Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación elaborada bajo la nueva institucionalidad nos ofrece la oportunidad de iniciar un nuevo tramo del camino para que el conocimiento – en todas sus manifestaciones – sea la piedra angular de la construcción de un país que avanza hacia un desarrollo integral y sostenible. Nos la ofrece como una oportunidad de proponer una trayectoria propia, una que toma en consideración nuestra historia, patrimonio, talento y singularidades para generar respuestas con foco en el bienestar de todos y todas y en la generación de valor desde Chile para el mundo.

Andrés Couve Correa, ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación

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