¿Estamos subestimando a los niños contagiados con coronavirus?

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Un estudio revela el papel que los niños asintomáticos pueden estar jugando en la propagación del virus. La OMS también manifestó su preocupación por los casos de jóvenes y bebés infectados, que en algunos casos han llegado a la muerte.




Desde el inicio del brote de coronavirus en China y hasta su llegada a Chile hace un mes un inusual patrón llamó la atención de los científicos en relación la por entonces, aún considerada epidemia: los pocos casos de niños contagiados con la infección.

Este factor fue uno de los que posteriormente ayudó a crear un perfil preliminar del infectado, que en parte se mantiene: en promedio, hablamos de un adulto de 60 años o más, con enfermedades preexistentes relacionadas a problemas respiratorios, corazón y otros.

Esta idea también ha tenido la ayuda de dramáticas historias de adultos mayores hallados muertos y solos en España o Italia, los países más afectados por la pandemia.

En la práctica sin embargo, existen varias evidencias que muestran que la enfermedad también puede afectar a adolescentes, niños y hasta bebés, muchas veces con resultados fatales.

En Europa, la víctima más joven reportada es una niña de 12 años, en Bélgica. También existen casos de un adolescente de 13 años en Francia y otro de la misma edad en Gran Bretaña, que falleció a pesar de no tener ningún problema de salud.

En Illinois (EE.UU.) se informó el fin de semana de la muerte de un bebé de nueve meses, aparentemente ligada al coronavirus, mientras que en Boston falleció un bebé de seis semanas, probablemente la persona más joven en sufrir por la enfermedad.

Chile no está exento de estos casos particulares: hasta el 17 de marzo, el Ministerio de Salud había informado de niños con edades de 1, 2 y 5 años, aunque sólo infectados y sin resultados fatales.

“Del universo de casos testeados confirmados como portadores del SARS-CoV-2 en Chile, la población infantil y menor de 15 años sólo llega al 2 por ciento. Los niños y niñas en su gran mayoría presentan cuadros leves, pero hemos conocido de casos de mortalidad en el mundo. Desde ahí el llamado a mantener la vigilancia sobre todos los grupos de edad”, cuenta Gisela Alarcón, decana de Salud de la Universidad Santo Tomás y ex subsecretaria de Redes Asistenciales.

Diseminadores

Oficialmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también está intentando llamar la atención sobre el asunto. Este jueves, el director general del organismo para Europa, Hans Kluge, recalcó que los jóvenes también están siendo afectados por la pandemia.

“La idea que el COVID-19 sólo afecta a las personas mayores es errónea”, dijo. “La edad no es el único factor de riesgo para una forma grave de la enfermedad”.

“Se han observado casos críticos en adolescentes y jóvenes adultos; muchos han necesitado cuidados intensivos y algunos han muerto”, recordó.

Según la OMS, un 10 a 15% de menores de 50 años sufren una infección de moderada a grave.

Para Kluge, el respeto de las consignas sanitarias es necesario “a cualquier edad”.

“No sólo es un acto de solidaridad con los demás, particularmente los más susceptibles de verse gravemente afectados, sino también es un acto vital para la propia salud y la seguridad”.

Pero más allá del cuidado a bebés, niños y jóvenes, hay quienes piensan que su papel puede ser aún más importante en relación a la diseminación del virus, que este jueves alcanzó el millón de infectados y sobrepasó los 50 mil fallecidos.

En secreto

Según un estudio revelado este miércoles en The Lancet Infectious Diseases, los niños infectados con coronavirus que no muestran síntomas están poniendo en peligro la salud pública al propagar secretamente la enfermedad.

La investigación examinó 36 casos de niños menores de 16 años que dieron positivo para COVID-19 en hospitales en la provincia oriental china de Zhejiang, encontrando un 28% sin síntomas, mientras que otro 19% sólo mostró problemas leves en las vías respiratorias superiores, dijeron los investigadores.

“Aunque la fiebre, tos seca y neumonía leve son manifestaciones comunes, casi la mitad de los pacientes no tienen síntomas obvios ni hallazgos radiológicos anormales”, describe el documento.

Los científicos afirman que los hallazgos sugieren que los niños podrían estar propagando el virus a pesar de no mostrar ningún síntoma.

“La gran proporción de niños asintomáticos indica la dificultad para identificar pacientes pediátricos que no tienen información epidemiológica clara, lo que lleva a una situación peligrosa en las infecciones adquiridas en comunidad”, señala el estudio.

No es la primera vez que se menciona este último punto. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., indicó a principios de este mes que los niños sin ningún síntoma podrían hacer que la pandemia sea más difícil de contener.

Los dos extremos

Un estudio chino realizado a más de 2 mil niños que habían contraído el virus, descubrió que aunque las manifestaciones clínicas en menores fueron generalmente menos graves que las de los pacientes adultos, los niños pequeños, especialmente los bebés, eran vulnerables a la infección.

En la investigación, un tercio de los niños fueron casos confirmados por laboratorio, y más del 90% eran asintomáticos o mostraron síntomas leves o moderados. Hubo un fallecido, de 14 años.

Además, se reveló que tal como en el caso de los ancianos, acá ocurre al revés: en cuanto más joven es el paciente, tiene más riesgos de desarrollar síntomas críticos.

Así, en los menores de un año la cifra alcanzó un 10%; en niños de 1 a 5 años un 7%, y entre 6 y 10 años las posibilidades descendieron a un 4%.

Grupos de riesgo

De acuerdo al Dr. Jaime Rodríguez, jefe de infectología infantil de la Clínica Alemana, para que los pacientes tengan riesgo de morir por enfermedades graves hablamos literalmente de grupos de riesgo.

“Eso no excluye que haya gente joven y niños pequeños con enfermedades graves o muertes asociadas, en especial si este grupo de pacientes tiene alguna condición médica que favorezca este aspecto, como un tratamiento con corticoides, cáncer o alguna inmunodeficiencia”, sostiene.

“Uno tiende a generalizar el concepto, pero a medida que la enfermedad se va diseminando en el planeta, obviamente van a ir cayendo grupos de menos riesgo”.

“Cuando hacemos el análisis estadístico, vemos que el 90% de los fallecidos tenía problemas graves y más de 60 años, eso quiere decir que hay un grupo pequeño de personas que no cumplía ese criterio y que se encuentra en otros grupos de menor edad”, dice Rodríguez.

“Seguramente vamos a tener casos de niños pequeños y jóvenes. Probablemente no serán un número importante, y en especial en grupos de riesgo”.

Más agresivo

El Dr. Mariano García, broncopulmonar infantil de Clínica Dávila y del Hospital de Carabineros, menciona que “aunque estos casos no son muchos en comparación con otros como la influenza, de todas maneras va a pasar. El virus va a afectar a niños, sobre todo menores de 3 meses o menos de un mes".

"Los lactantes pequeños y enfermos crónicos serán los más afectados, y probablemente muchos se hospitalicen; es lo que está pasando en España e Italia en estos momentos”.

“Pero a estos casos no los estamos subestimando”, agrega. “Sabemos que los niños se están infectando al igual que los adultos, aunque los cuadros en general tienen síntomas leves, como congestión o dolor de garganta. En los niños el virus se comporta de una forma menos agresiva que los adultos”.

Además, el especialista sostiene, tal como los estudios lo afirman, que existen muchos niños que están contagiando y ni siquiera tienen síntomas, o son muy leves.

“Si tienes un niño sin sintomatología no le tomas el examen, pero ese niño está contagiando el virus. Para eso tendríamos que tomarle el examen a todos los niños en contacto con adultos, y no podemos porque no hay tantos exámenes”, dice.

“Aunque es una enfermedad de adultos, igualmente afectará a niños con cardiopatías, problemas al corazón, asma, etc. a estos niños tendremos que vigilarlos, porque el virus puede ser más agresivo”.

“También hay que recordar que el virus puede debutar no sólo con patologías respiratorias, sino neurológicas. Hay casos en Europa de niños con pérdida de conciencia, apnea y miocarditis. Eso, debemos tenerlo en cuenta”, sostiene García.

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