“El cerebro masculino típico no es diferente del cerebro femenino típico”

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Las diferencias de sexo en el comportamiento, estructura y función del cerebro, ha sido un debate en la comunidad científica por siglos. Pero el cerebro es unisex, sostiene a Que Pasa la psicóloga de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la U. de Tel Aviv, Daphna Joel. Más bien posee una estructura de mosaico tanto en hombres como en mujeres.


En agosto de 2017, un manifiesto del ingeniero de Google James Damore, causó gran polémica. ¿La razón? En el texto, pedía a las autoridades de la empresa terminar con la política de igualdad entre hombres y mujeres. Biológicamente no era justo, indicaba. Los cerebros de hombres y mujeres, decía Damore son distintos, y por ende sus. El ingeniero fue despedido.

La conocida frase “los hombres son de Marte y que las mujeres son de Venus”, popularizada en 1992 por el lanzamiento del libro del mismo nombre del psicólogo estadounidense John Gray, que hace referencia a esas diferencias, estaría errada, indican nuevos estudios. Más bien, el cerebro es un órgano unisex.

En el año 2015 el estudio titulado El sexo más allá de los genitales: el mosaico del cerebro humano, mostraba que los cerebros no son ni masculinos ni femeninos, sino más bien mosaicos únicos tanto los de mujeres como los de hombres.

Los mismos investigadores, dirigidos por Daphna Joel, académica de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la U. de Tel Aviv (Israel), publicó el pasado 18 de octubre en la revista científica Frontiers in Human Neuroscience, un trabajo que muestra que lo que se denomina como “cerebro masculino típico” no es diferente del “cerebro femenino típico”.

“En este último estudio, analizamos la estructura de más de 2.100 cerebros humanos y encontramos que aunque existen diferencias promedio entre mujeres y hombres en la estructura de regiones específicas del cerebro, los tipos de cerebro típicos de las mujeres también son típicos de los hombres y viceversa”, explica Joel a Qué Pasa.

Para entender cómo este hallazgo es radicalmente diferente de la comprensión actual sobre las diferencias sexuales en el cerebro humano, la investigadora toma el ejemplo del autismo, “una condición rara que es más común en los niños que en las niñas”. Sin embargo, aclara, esa observación ha llevado a la hipótesis del “cerebro masculino extremo”, según la cual el cerebro autista es un extremo del cerebro masculino típico. “Pero de acuerdo con nuestros nuevos hallazgos, el cerebro masculino típico no es más o menos autista que el cerebro femenino típico, y la diferencia de un sexo en la prevalencia de esta rara condición podría provenir de una diferencia de sexo en la prevalencia de un tipo de cerebro raro (‘podría’, porque no teníamos información sobre ninguna característica psicológica de nuestros sujetos)”, dice Joel.

Relevancia social

Además de su importancia científica, el actual hallazgo tiene importantes implicancias en problemas sociales, en especial los que se basan en las diferencias entre hombres y mujeres, para sostener situaciones de discriminación y desigualdad. Por ejemplo, detalla Joel, el descubrimiento de que los tipos de cerebro típicos de las mujeres no son diferentes de los típicos de los varones socava la afirmación pseudocientífica de que los niños y las niñas tienen diferentes tipos de cerebro, una afirmación en la cual se basa la educación de un solo sexo.

En el trabajo de 2015, analizaron cuatro grandes conjuntos de datos de escaneo cerebrales, y detectaron que las diferencias de sexo que se ven en general entre los cerebros masculinos y femeninos no se ven de forma clara y constante cerebros individuales. En otras palabras, las mujeres generalmente no tienen cerebros con características principalmente “típicas de mujeres”, y la mayoría de los hombres no tienen cerebros con rasgos unicamente “típicos masculinos”. En cambio, dice, “lo que es común en humanos, hombres y mujeres por igual, son cerebros con ‘mosaicos’ de características, algunos más comunes en mujeres y otros más comunes en hombres”.

Reconoce que la conclusión de su investigación al indicar que, estructuralmente, el cerebro masculino típico no es diferente del cerebro femenino típico, puede parecer que está en desacuerdo con los muchos estudios que informan de diferencias entre mujeres y hombres en la función cerebral.

Sin embargo un análisis reciente de esos estudios respalda su afirmación. El trabajo, de la Universidad de Stanford, examinó la relación entre el número de participantes análisis de Resonancia Magnética Funcional (MRI) y el número de diferencias significativas de género. Si el cerebro femenino típico fuera diferente del cerebro masculino típico, entonces las muestras más grandes, que tienen mayor poder estadístico, dice Joel, deberían haber revelado más diferencias. Pero este no fue el caso, no hubo relación entre el tamaño de la muestra y el número de diferencias significativas.

“Junto con nuestros hallazgos, lo que sugiere el estudio de Sean David y sus colegas, es que la mayoría de las diferencias de género reportadas en los estudios funcionales de MRI son falsos positivos, como resultado de la comparación de dos muestras extraídas de la única población altamente heterogénea de cerebros humanos”, indica a Qué Pasa. Factores como la falta de registro previo, la gran flexibilidad en los modos de análisis, métodos estadísticos inadecuados, hacen que exista un sesgo de significación excesiva, dice, en los resultados informados por esos trabajos.

 



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