La científica de Clínica Mayo que estudia cómo las misteriosas células zombis envejecen la piel

La dermatóloga norteamericana, Saranya Wyles, explica cómo se interesó por estudiar las células responsables de la formación de arrugas, cicatrices, y otras afecciones que se generan con el paso del tiempo en nuestros tejidos y órganos.




No es algo solamente estético, sino también cómo actúa nuestra piel ante la regeneración por daño o enfermedades asociadas al envejecimiento. La medicina regenerativa es un campo naciente que busca reparar, reemplazar o restaurar células, tejidos y órganos dañados. Es por esto que la dermatóloga norteamericana de Clínica Mayo, Saranya Wyles investiga nuevas curas para problemas de la piel relacionados con la edad, como arrugas, manchas de la edad, caída del cabello y fragilidad de la piel.

“La dermatología tiene una conexión natural con la medicina regenerativa porque la piel es el órgano de mayor tamaño que se regenera en el cuerpo. La piel permite aprender mucho sobre la medicina regenerativa. Veo en la piel muchas afecciones relacionadas con la edad y enfermedades inflamatorias complejas que necesitan tratamientos que van más allá de lo que ahora existe”, comenta la Dra. Wyles.

Los estudios de la Dra. Wyles se concentran en las células zombi del envejecimiento y de las enfermedades de la piel. Estas células zombi, conocidas también como células senescentes, secretan proteínas y sustancias químicas nocivas que se convierten en algo semejante a una “tierra tóxica”, que está en un solo sitio o en todas partes y perturba la función de las células madre. Cuando las células se vuelven senescentes, dejan de dividirse y diferenciarse, por lo que pierden su capacidad de reparar los tejidos enfermos, que en este caso es la piel.

Ante esto, la Dra. Wyles detalla que “el propósito de mi laboratorio es entender la senescencia celular de la piel y su función en los trastornos de ésta, especialmente en la recuperación de las heridas y en la fibrosis o cicatrización de la piel. Utilizo senolíticos, o una depuración tópica de las células senescentes, en modelos preclínicos para investigar si pueden sanar mejor las heridas”.

La práctica dermatológica de la especialista aborda afecciones raras y complejas de la piel, por lo que sus estudios tienen como fin aportar nuevas soluciones para los pacientes. Por ejemplo, le interesa mejorar el tratamiento para aquella caída del cabello que viene acompañada por cicatrización y se conoce también como alopecia cicatricial.

“No se entiende bien por qué se forman cicatrices alrededor del folículo piloso y cuándo esto se presenta, no hay posibilidad de regeneración. En algunos casos se acumulan células senescentes alrededor del folículo. Mi interés en este tipo de caída del cabello por cicatrización es entender qué lleva al engrosamiento y la fibrosis del tejido, y si las terapias regenerativas pueden aportar nuevas respuestas”, señala la Dra. Wyles.

El Centro para Medicina Regenerativa en Clínica Mayo dirige el esfuerzo por integrar nuevas bioterapias regenerativas a la atención clínica de los pacientes. Asimismo, entrega soporte a los estudios de la Dra. Wyles como parte de su objetivo de ofrecer nuevas curas a la práctica médica.

“La apariencia de la piel es importante para muchas personas. Si pudiésemos descubrir una forma de darles una piel más tersa y sana, no solamente favoreceríamos su autoestima, sino que también mejoraríamos su calidad de vida. Uno de mis ensayos clínicos examina el empleo de exosomas regenerativos que envían mensajes de rejuvenecimiento a fin de abordar la senescencia y el envejecimiento de la piel”, destaca la Dra. Wyles.

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