Ni laboratorio, ni conspiración bacteriológica: Informe OMS/China asegura que el coronavirus surgió de un animal intermedio al ser humano

Aunque el informe lo señala como la causa más probable, también deja dudas y subraya en que faltan más estudios al respecto. Además, se critica el hecho que los investigadores hayan estado de "manos atadas" por los estrictos protocolos impuestos por China.




A 15 meses del brote de coronavirus en la localidad de Wuhan, China, y con 2,7 millones de fallecidos en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el país oriental establecieron que la causa más probable de su origen no se sitúa en un laboratorio, sino a la transmisión vía un animal intermedio infectado por un murciélago.

Así lo evidenció un adelanto del informe, que será publicado este martes, y que lejos de resolver el misterio del origen del virus, subraya la necesidad de realizar estudios en una zona más amplia que China.

Su publicación suscita dudas y críticas sobre la supuesta complacencia hacia las autoridades chinas que se reprocha hace tiempo a la OMS. Se asegura que investigadores del organismo sanitario mundial estuvieron de manos atadas por los estrictos protocolos que impusieron los anfitriones chinos, ya que sólo pudieron estar cuatro horas en el instituto de virología y una hora en el mercado, esto tras dos semanas en su hotel en cuarentena sin poder poner los pies en la ciudad.

El consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, manifestó su “honda preocupación” por la forma en que se llevó a cabo la misión e instó a China a poner a disposición “sus datos de los primeros días del brote”.

Dudas

Para los expertos, la transmisión del virus del covid-19 vía un animal intermedio es una hipótesis “entre probable y muy probable”. No obstante, la posibilidad de una transmisión directa entre el animal inicial y el hombre es todavía considerada entre “posible y probable”.

El informe concluye, como ya adelantaron los expertos antes de terminar su misión en China en febrero, que es “extremadamente improbable” que el coronavirus se deba a un accidente o un escape de patógenos desde un laboratorio.

Los expertos tampoco descartaron la posibilidad que el virus haya llegado en carne congelada, una idea que Pekín defiende”, considerando que es algo “posible”.

El gobierno del expresidente estadounidense Donald Trump había acusado al Instituto de virología de Wuhan, que investiga coronavirus muy peligrosos, de haber dejado escapar el virus de manera voluntaria o involuntaria.

Por su parte, los expertos afirman que no estudiaron la posibilidad de un acto deliberado de este tipo.

“Debe haber investigaciones en zonas más amplias y en un mayor número de países”, concluye el informe.

Por ello, la OMS pide paciencia porque las respuestas tardarán en llegar.

Los sospechosos de siempre

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), el 60% de las enfermedades infecciosas humanas son zoonóticas, es decir, se encuentran en primer lugar en otro animal.

Este porcentaje sube incluso a 75% para las enfermedades infecciosas nuevas, según un estudio británico publicado en 2001, considerado una referencia en el tema.

Entre los agentes patógenos responsables de estas enfermedades, uno de cada seis sería un virus, un tercio una bacteria y otro tercio parásitos. El 10% son hongos microscópicos, indica este estudio.

Los murciélagos desempeñan un papel de reservorio para un gran número de virus que afectan a los seres humanos. Los albergan sin enfermarse ellos mismos.

Algunos son conocidos desde hace mucho tiempo, como el virus de la rabia, pero muchos surgieron en estos últimos años, como el Ébola, el coronavirus del SRAS, el SARS-CoV-2 y el virus Nipah, que apareció en Asia en 1998.

El problema es que a pesar de ello, el ser humano nunca había tenido demasiado contacto con estas especies, algo que ha cambiado últimamente debido a la reducción de selvas tropicales por el avance de las ciudades y las superficies cultivadas, combinada con los efectos del cambio climático.

Otra familia de mamíferos, los mustélidos (tejones, hurones, visones, comadrejas...), es a menudo señalada como responsable de zoonosis virales, y en particular de aquellas provocadas por coronavirus.

La civeta o gato de algalia ha sido señalada como el hospedador intermediario del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), que dejó 774 muertos en el mundo en 2002-2003. Si bien el coronavirus del SRAS fue hallado en algunas civetas, no está confirmado que este pequeño carnívoro cercano a la mangosta fuera quien transmitió el virus a los humanos.

La contaminación con SARS-CoV-2 de criaderos de visones ha mostrado que esta especie podía ser infectada por seres humanos portadores. Pero el caso inverso no ha sido probado.

Al principio de la epidemia, este animal amenazado de extinción fue señalado por investigadores chinos como el “posible hospedador intermediario”, vista la cercanía de las secuencias genéticas del SARS-CoV-2 y un coronavirus que infecta al pangolín.

Si bien este mamífero es el hospedador natural de muchos virus, al igual que los demás ejemplos su papel en la transmisión del SARS-CoV-2 tampoco ha sido establecido.

De hecho, el estudio publicado por expertos de la OMS y de China no permitió aclarar este punto.

“Entre los virus que proceden de estos dos mamíferos (murciélago y pangolín) identificados hasta ahora, ninguno se parece suficientemente al SARS-CoV-2 para ser considerado su ancestro directo”, según los expertos.

Asimismo, son necesarias también hipótesis ecológicas que expliquen cómo un pangolín pudo entrar en contacto con un murciélago, algo difícil de comprobar en un mercado.

mosquitos

Otros animales

El virus del sarampión, hoy totalmente humano, surgió de la adaptación de un virus en la Edad Media que afectaba a los bovinos. El cerdo también desempeña a menudo el papel de hospedador intermediario para los virus gripales y el Nipah, por ejemplo.

Este último, sensible a los virus humanos, también es propicio a las recombinaciones. Es probablemente lo que pasó durante la pandemia de H1N1 en 2009-2010, inicialmente calificada de “gripe porcina”, con un balance estimado de entre 152.000 y 575.000 muertos. La cepa del virus habría surgido de un cerdo portador a la vez de la gripe aviar y la gripe humana.

El virus de la rabia transmitido por los perros y los zorros infectados, diferente al de los murciélagos, es por su lado responsable de la gran mayoría de las 59.000 muertes anuales provocadas por esta enfermedad.

Entre los mamíferos salvajes, los grandes monos han servido de hospedador intermediario para el VIH (a partir del Virus de Inmunodeficiencia en Simios, o VIS) y para el Ébola, mientras que el dromedario parece ser “un gran hospedador reservorio del MERS-CoV y una fuente animal de infección en el hombre”, incluso si “el papel preciso que desempeñan esos animales en la transmisión del virus y el modo exacto de transmisión no se conocen”, señala la OMS.

Los roedores también son conocidos por ser los reservorios de muchos virus, entre ellos algunos responsables de epidemias en los seres humanos, como la fiebre hemorrágica de Lassa, endémica en varios países del oeste de África.

La gripe española de 1918-1919, la gripe “asiática” en 1957, la gripe “de Hong Kong” once años más tarde, la gripe H1N1 en 2009: todos los virus responsables de las grandes pandemias gripales tuvieron directa o indirectamente un origen aviar.

Otras dos cepas de gripe aviar, H5N1 entre 2003 y 2011, y luego H7N9 desde 2013, dieron lugar en Asia a contagios directos con las aves infectadas, o en casos muy raros de transmisión interhumana.

Las aves salvajes pueden constituir el punto de partida de esas epidemias, y las aves de criadero desempeñan muy a menudo un papel de “poblaciones amplificadoras”, porque la densidad de los criaderos de aves “genéticamente muy similares”, los vuelve muy “receptivos” al virus.

Luego las mutaciones pueden favorecer su paso al ser humano, como en el caso del virus H5N8, presente en muchas granjas europeas desde hace algunos meses, y que fue detectado en Rusia en siete trabajadores de una planta de procesamiento de aves.

Por otro lado están los mosquitos y garrapatas.

Aunque la palabra “zoonosis” se refiere a los animales vertebrados, estos insectos también son vectores de numerosas enfermedades virales que afectan a los seres humanos.

La garrapata transmite sobre todo la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, mientras que los mosquitos transportan los virus responsables de la fiebre amarilla, chikunguña, dengue, zika e incluso el virus del Nilo occidental y la fiebre del valle del Rift.

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