Los desconocidos encuentros y la red de Palma Salamanca en París

Ricardo Palma Salamanca en el Palacio de Justicia de Paris | FOTO por Handout / AFP

Una cita privada con Gabriel Boric y un encuentro fortuito con Sergio Bitar marcaron los días en los que el condenado por el asesinato del fundador de la UDI, Jaime Guzmán, solicitaba asilo al Estado francés. Desde que se le concedió el beneficio -que neutraliza la petición de extradición a Chile-, el exfrentista abrió una página de Facebook y se contacta regularmente con sus cercanos en Santiago a través de Telegram.


La tarde era calurosa en los primeros días de septiembre cuando Ricardo Palma Salamanca recibió la visita. Hasta un punto de encuentro en París, donde los Palma-Brzovic viven desde hace más de un año, llegó el diputado Gabriel Boric (MA). El enlace fue una dirigente del Frente Amplio que vive en Francia, a quien el parlamentario contactó durante un viaje que realizó con una delegación transversal de 18 diputados que en agosto encabezó una visita oficial a Palestina.

Conocer a “El Negro”, uno de los miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), condenado como autor material del asesinato del senador y fundador de la UDI, Jaime Guzmán, y prófugo tras protagonizar una espectacular fuga en helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad en Santiago, valía la curiosidad. “Dijo que quería conocer su historia”, señalan quienes supieron de las tratativas.

Palma Salamanca y Silvia Brzovic -quienes partieron desde San Miguel de Allende, México, a Europa tras la caída en junio de 2017 del “comandante Emilio”, otro exfrentista condenado como autor material del homicidio de Guzmán- tramitaban por esos días una solicitud de asilo ante la Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridas (Ofpra), la que les fue concedida el 31 de octubre. El exfrentista accedió al encuentro con Boric.

“A través de la representante de la familia Palma-Brzovic, María Paz Santibáñez (pianista chilena baleada en la cabeza durante una protesta en 1987, durante la dictadura militar), surgió la posibilidad de, en el intertanto de una escala en París en el regreso de un viaje oficial a Palestina, poder reunirse con Ricardo Palma para escuchar su historia”, señaló Boric a Reportajes.

“Nos encontramos durante 30 minutos, en los que conversamos sobre su entonces solicitud de asilo (en ese momento se encontraba con firma diaria en Francia)”, agregó el parlamentario.

Gabriel Boric, diputado del Movimiento Autonomista.

El encuentro entre Boric y Palma se había mantenido bajo reserva, aunque cercanos a la familia de “El Negro” y del propio diputado del Frente Amplio sabían de la cita.

A principios de esta semana -tras conocerse que la solicitud de asilo del exfrentista había sido concedida-, el parlamentario señaló en T13 Radio que “asesinar a un senador en democracia no es aceptable”. Un día después, Boric enfatizó otra idea: que en 1991 Palma Salamanca no había tenido “condiciones para un juicio justo”, sostuvo.

“Sigo sosteniendo, tal como lo he hecho desde un comienzo, que el crimen del senador Jaime Guzmán no es justificable, pero que la solicitud de asilo, tal como lo entendió la Ofpra, se sustentaba en el hecho de que la justicia chilena había sido cómplice de la dictadura e ignominia ante las violaciones a los derechos humanos, y que a principios de los años 90 la composición del Poder Judicial era prácticamente la misma de aquella época, por lo que no existían garantías para un juicio justo”, comentó Boric a Reportajes.

No fue el único encuentro que tuvo Palma Salamanca por esas semanas con un dirigente chileno de la oposición. Poco después -a principios de octubre- le estrechó la mano al exministro y exsenador PPD Sergio Bitar. Eso sí, esta vez el acercamiento fue casual. Bitar concurrió a un cóctel de residentes chilenos a un restaurante de París cuando supo que entre los presentes estaba el exfrentista y también tuvo curiosidad por conocerlo.

Clandestinidad en México

Esteban Solís Tamayo y Pilar Quezada Moreno -las identidades falsas de Palma Salamanca y Brzovic- vivieron, al menos, una década sin sobresaltos en San Miguel de Allende, en México, según la Interpol. Desde la Operación Vuelo de Justicia, el nombre dado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez al rescate de sus militantes de la Cárcel de Alta Seguridad -Palma Salamanca, Pablo Muñoz Hoffmann, Mauricio Hernández y Patricio Ortiz Montenegro-, la pista de los exfrentistas no se conoce con exactitud.

La historia conocida hasta ahora señala que los fugados llegaron en algún momento a Cuba, donde el régimen de Fidel Castro les proporcionó ayuda. Pero no hay datos oficiales de su llegada y menos de su salida de la isla. Lo que se sabe es que el régimen castrista en algún momento les retiró su sustento, probablemente en línea con el PC chileno, con quienes los exfrentistas habían roto relaciones y cuya distancia se agudizó tras el asesinato de Guzmán.

Durante muchos años, Ricardo Palma estuvo dentro de los prófugos más buscados del país en la página de la PDI.

Cercanos a “El Negro” sostienen que este posteriormente tuvo una estadía en Argentina -donde afirman que nació su hijo mayor, de inicial N.- y luego se trasladó a México -donde nació su hija M., hoy de 14 años.

San Miguel de Allende es una pequeña ciudad colonial apodada “pueblo mágico”, por sus construcciones barrocas, un lugar lleno de turistas y ambiente cultural que le permitió a Palma Salamanca ejercer como fotógrafo, y a “Miska” -apodo con la que llaman sus amigos a Brzovic-, como relacionadora pública de artistas plásticos.

La vida les dio un vuelco el 9 de junio de 2017. Las autoridades mexicanas detuvieron en un megaoperativo por secuestro al ciudadano mexicano Ramón Alberto Guevara Valencia, quien en realidad era Raúl Escobar Poblete, el “comandante Emilio”, un antiguo compañero de armas de Palma Salamanca, quien, además, habría participado en su rescate desde la CAS en 1996.

No hay detalles de la convivencia de “El Negro” y “Emilio” en San Miguel de Allende. Sin embargo, Palma Salamanca sabía de la identidad falsa de su excompañero del Frente, al punto que comenzó a organizar su salida de México aun antes de que se estableciera que Guevara Valencia era un emblemático prófugo de la justicia chilena.

Cercanos al exfrentista señalaron, incluso, que “El Negro” y su esposa ofrecieron a Marcela Mardones -pareja de Escobar Poblete y quien hoy cumple pena en la Cárcel de Mujeres de Santiago por su colaboración en el asesinato de Guzmán- partir con ellos a París, un destino que siempre estuvo en la mente de la pareja, porque allí viven tres hermanos de Brzovic y existe una amplia red de exfrentistas y amigos que podrían ayudarlos. El plan era simple: había llegado el momento de dejar la vida clandestina y pedir asilo político.

En los registros que las autoridades aztecas enviaron al ministro Mario Carroza -que investiga el crimen del fundador de la UDI- se estableció que el 13 de junio de 2017 -es decir, cuatro días después de la detención del “comandante Emilio”-, Palma y su familia ingresaron a Francia en un vuelo proveniente de Cuba usando sus identidades falsas.

“No tengo a nadie”

“¿Quién lo apoya a usted?”, preguntó el director general de la Ofpra, Pascale Brice, en medio de los trámites de asilo. “Nadie”, respondió Palma Salamanca. La comparecencia ante el funcionario francés era un momento decisivo en el futuro del exfrentista y su familia. “El Negro” y su familia estuvieron en París -sin que hasta ahora se conozca dónde- alrededor de ocho meses sin grandes sobresaltos.

El 17 de febrero de este año, Palma Salamanca caminaba por las calles de la capital francesa cuando fue interceptado por policías de ese país, quienes lo notificaron de la existencia de una solicitud de extradición desde Chile.

Aunque el exfrentista había ingresado a Francia con su falsa identidad mexicana, esta vez al ser abordado por la policía gala asumió -por primera vez en años- su nombre verdadero: “Soy Ricardo Palma”. El condenado en Chile a presidio perpetuo por el crimen de Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards, entre otros delitos, fue sometido a control judicial en espera de los antecedentes de la justicia chilena y fue liberado bajo la prohibición de salir del territorio francés y la obligación de presentarse diariamente a firmar en una comisaría.

Las noticias corrieron con prisa. Al tiempo que se revelaba en Chile la detención del emblemático exfrentista, desatando la ofensiva del gobierno para que retornara a cumplir su pena en el país, un excompañero de colegio de Palma Salamanca, Rodrigo Hidalgo, creó en Santiago el Comité de Solidaridad para el Asilo de los Palma Brzovic.
En el seno de la familia de “El Negro” había cierta tranquilidad. Dos años antes, mientras vivían en México, los dos hijos de la pareja -quienes llegaron en calidad de apátridas a París- conocieron de primera fuente la historia de sus padres y sus verdaderos nombres. Ellos no eran Tamayo Quezada, sino Palma Brzovic.

El primer paso fue conseguir un abogado. Y lo cierto es que Palma Salamanca estaba lejos de “estar solo” como señaló al director general de la Ofpra.

Una amplia red de solidaridad -en Chile y Francia- se activó con tanta eficiencia que en ocho meses lograron más de mil firmas, siete actividades culturales y diversos apoyos de figuras públicas en favor del exfrentista.

El golpe más decisivo -sin embargo- fue la contratación del prestigiado abogado Jean-Pierre Mignard. Este es un experto en derechos humanos e íntimo amigo del expresidente de Francia François Hollande y padrino de dos de sus hijos. Pero, además, fue una de las primeras personalidades socialistas destacadas que apoyaron públicamente a Emmanuel Macron para presidente.

Cercanos a Palma Salamanca relataron que los primeros contactos con Mignard se produjeron aun antes de que “El Negro” y su familia se establecieran en París. Y que al efectuarse su detención se retomaron los nexos.

Las mismas fuentes señalaron que el jurista tomó el caso de Palma Salamanca motivado por “la causa” que representa un exsubversivo que denuncia haber sido torturado y a quien no se le habría respetado el debido proceso en las investigaciones judiciales que enfrentó en Chile. Mignard ha señalado que el exfrentista no tuvo un “juicio justo”, que su condena tiene carácter político y que la sentencia fue entregada durante un periodo en el que la influencia de la Junta Militar aún “era considerable” en las instituciones chilenas.

El abogado no cobró honorarios, pero sí hubo gastos operacionales que la red de apoyo a Palma Salamanca ha debido costear y que hasta ahora ascienden a 60 mil euros ($ 40 millones). Todo ese dinero está siendo enviado a Francia por amigos de “El Negro”, algunos que tienen negocios y otros excompañeros de colegio, quienes han asumido los costos de este proceso.

Su último rastro en Chile se perdió con la fuga desde la Cárcel de Alta Seguridad, que protagonizó en 1996.

Una vida en París

El 31 de octubre el exfrentista recibió una carpeta con timbre de la Ofpra. Los documentos notificaban a Palma Salamanca que toda su familia -él incluido- pasaban a tener calidad de asilados por el Estado francés.
La noticia, que en París desató júbilo, fue un balde a agua fría para las autoridades del gobierno de Sebastián Piñera. El propio Presidente se informó del beneficio a Palma Salamanca mientras disfrutaba días de descanso en la playa.
La Moneda rechazó en el acto la decisión del organismo francés y el Mandatario envió días después una carta a su homólogo galo, Emmanuel Macron, pidiendo revertirla.

Apenas semanas antes, durante una visita oficial, Piñera había abordado la situación de Palma Salamanca con el mandatario francés, quien -según señalaron en el oficialismo- ya había advertido sobre la autonomía de la Ofpra. La determinación del organismo también puso en evidencia las deficiencias del gobierno en política exterior, particularmente en Francia (ver reportaje).

Palma Salamanca y su familia celebraron en privado. El lunes 5 enviaron a Chile un mensaje en el que señalaban que podían “respirar tranquilos y en paz después de 26 años de persecución”.

“La concesión de asilo también es el triunfo de su historia de amor; después de años tuvieron hijos y eso es relevante, porque se trata de una historia potente, en que ellos lograron evadir durante más de dos décadas a la policía internacional y eso da cuenta de lo disciplinados e inteligentes que fueron”, dice Hidalgo, quien lideró las acciones en Chile.

Cercanos a “El Negro” sostuvieron que los Palma-Brzovic siempre quisieron asentarse en París -en caso de salir de Francia serían inmediatamente detenidos- y que desde hace unos meses el exfrentista comenzó a estudiar francés. Para los hijos de la pareja ha sido más fácil la inserción en esa ciudad.

Hasta ahora, Palma Salamanca no había podido trabajar y su familia sobrevivía con la ayuda del Comité de Solidaridad que el pasado el 21 de abril les envió cuatro mil euros ($ 3 millones de pesos chilenos) para sus gastos básicos.

La calidad de asilados impide a la familia de Palma Salamanca no solo que se les extradite a Chile, sino que, además, les asigna una serie de beneficios. Los hijos de la pareja -apátridas- recibirán de inmediato la nacionalidad francesa; también se incluye acceso a vivienda, planes de salud y facilitará su reinserción laboral.

Por estos días “El Negro” creó una cuenta de Facebook -con un nombre falso- en la que posteó una foto de nubes cruzadas por un rayo de sol, se comunica por Telegram con sus cercanos y entre estos últimos comenzó a tomar fuerza el argumento de la prescripción de sus penas.

Según sostienen abogados consultados, las penas impuestas por sentencia -la de presidio perpetuo en este caso- prescriben en 15 años. Como el quebrantamiento de la condena se produjo en 1996, Palma Salamanca y los principales líderes del FPMR se fugaron de la cárcel en ese año, podría concluirse que en el caso hay prescripción. Sin embargo, el Código Penal establece que en el caso de ausencia del territorio nacional, este cómputo se hace contando uno por cada dos días, por lo que restaría tiempo para decretar la prescripción, algo que el exfrentista debería solicitar formalmente a la justicia. Para ello, sin embargo, faltarían casi cinco años. Y entonces, Palma Salamanca podría volver a Chile con su caso prescrito.

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