Sustentabilidad

Gestionar la emergencia: el desafío de una ayuda empresarial con impacto real en los territorios

Cuando los fenómenos naturales como los megaincendios vuelven a golpear al sur del país, el sector privado aparece como un actor clave en la respuesta. Pero más allá de la buena voluntad y las donaciones inmediatas, expertos coinciden en que el verdadero impacto está en la coordinación, la eficiencia y los compromisos de largo plazo con las comunidades.

Desafío Levantemos Chile

Mientras los incendios forestales vuelven a avanzar sobre miles de hectáreas en las regiones de Biobío, Ñuble y La Araucanía, el foco público se concentra en la emergencia inmediata: el combate de los focos activos y la urgencia que se despliega minuto a minuto. Pero cuando el fuego se apaga empieza una segunda etapa mucho más larga y compleja: la reconstrucción de viviendas y comunidades. Ahí, la capacidad del trabajo conjunto y las diversas iniciativas del sector privado se vuelven claves. El desafío, según cuentan los expertos, es cómo las empresas pueden aportar de manera efectiva, en coordinación con el Estado y la sociedad civil, sin transformarse en un obstáculo y apostando por relaciones de largo plazo.

Desde sus casi 16 años de trabajo posterior a catástrofes naturales, en Desafío Levantemos Chile han identificado un patrón que se repite. “El principal error es que en situaciones de catástrofes tanto las empresas como las personas no saben de qué manera entregar la ayuda necesaria”, señala su presidente, Nicolás Birrell. A partir de esa experiencia, identifica dos elementos clave para actuar de manera eficiente y coordinada.

El primero, cuenta, es que la eficiencia también es una forma de solidaridad. En ese sentido, Birrell hace un llamado a canalizar la ayuda a través de organizaciones con capacidad de gestión y conocimiento del territorio, evitando entorpecer la respuesta urgente que requieren las comunidades afectadas. “No hay nada más solidario que ser eficiente. La manera más fácil para que las empresas se involucren sin convertirse en un obstáculo es donando de manera directa. De este modo, podemos gestionar los recursos de manera correcta según las necesidades de las familias y no duplicar esfuerzos ni pérdidas de materiales”.

Pero un segundo eje igualmente importante tiene que ver con la colaboración público-privada. Según Birrell, en cada emergencia donde han estado presentes, este trabajo conjunto ha sido determinante. “Las empresas han tenido un rol fundamental y muy activo, hemos estado absolutamente coordinados con todos nuestros socios estratégicos y con los altos ejecutivos para llegar de manera efectiva y rápida en apoyo a las comunidades”.

Para el presidente de Desafío Levantemos Chile, esta colaboración no puede reducirse a un eslogan, sino que es una condición básica para lograr soluciones sostenibles en el tiempo. “Las respuestas y las soluciones que entregamos vienen siempre en colaboración con las comunidades, articulando con las empresas, la gobernación regional y los municipios. Nuestro rol es la gestión de esta catástrofe, unificar la información y articular la solución”.

Una mirada similar es la que entrega Hans Rosenkranz, director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS), desde donde impulsan el programa Movidos x Chile. Para él, uno de los principales aprendizajes que dejan las emergencias es que las ganas de ayudar, si no están bien gestionadas, pueden impedir una mejor respuesta. Ahí aparecen alianzas sostenidas en el tiempo que permiten responder con rapidez y profundidad cuando hay una emergencia, como el vínculo de más de 15 años entre COS y Sodimac. “Eso se construyó con los años, con confianza y transparencia. (...) No se trata de proyectos in and out, sino de invertir en el largo plazo y sostenerse incluso cuando hay diferencias, con la convicción de mejorar”, indica.

En ese camino, el voluntariado corporativo aparece también como una herramienta estratégica, no solo operativa. “La oportunidad de ser voluntario es una oportunidad de aprender, de ver algo que nunca antes había comprendido. Eso puede generar un cambio profundo, no solo personal, también organizacional”, afirma Rosenkranz, quien además advierte que no existen negocios verdaderamente exitosos en sociedades fracturadas.

Junto con esto, para Rosenkranz, el hecho de que las emergencias sean lamentablemente cada vez más frecuentes hace que “las empresas entiendan que hay un desafío que se mantiene en el tiempo y que tiene el potencial de poder generar equipos de trabajo más cohesionados y sobre todo preocupados del territorio donde desarrollan su actividad”.

Ejemplos de este tipo de trabajo con alianzas que Desafío Levantemos Chile mantiene con distintas empresas como Banco de Chile, que ha permitido movilizar recursos de manera masiva y ágil en distintas crisis nacionales; con Clínica Alemana, para desplegar operativos médicos y contribuir a reducir listas de espera; o con CMPC, a través del aporte de agua potable a regiones como La Araucanía, Ñuble y Biobío, hacen que estas iniciativas, más allá de la emergencia, busquen cambiar de forma permanente la vida de las personas.

Más sobre:Hub SustentabilidadEmergenciasImpacto en TerritoriosDesafío Levantemos ChileComunidad de Organizaciones SolidariasCOSTrabajo en TerrenoColaboración público-privada

Lo más leído

Plan digital + LT Beneficios por 3 meses

Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE