La extraña ventaja genética que tienen las personas que viven en los Andes, según un estudio
Un grupo de habitantes de los Andes argentinos han convivido durante miles de años con agua con arsénico. Un estudio científico investigó cómo esto afectó a su salud.
En lo alto de los Andes, las personas que viven ahí podrían tomar agua potable con presencia de arsénico y no tener problemas de salud.
Esto es lo que descubrió un estudio que analizó el ADN de una población en los Andes argentinos que, por las condiciones del lugar que habitan, no pueden acceder a agua purificada. En cambio, estaría contaminada por arsénico de origen natural.
El arsénico se forma naturalmente en las rocas volcánicas y se filtra al agua subterránea. Esto contamina el suministro de agua local, algo que, según los científicos, debería suponer un riesgo para la salud para los humanos.
Pero al grupo de personas analizadas no les pasó nada: esto llevó a hacer una investigación más profunda que encontró en los habitantes una curiosa variante genética.
Qué es el arsénico y por qué es peligroso para la salud
El arsénico es un elemento químico que forma parte de la naturaleza: está en las rocas, suelo, agua y aire. No obstante, en ciertas cantidades puede volverse tóxico para los seres humanos: está asociado al cáncer, lesiones cutáneas, defectos congénitos y muerte prematura.
Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el límite máximo de arsénico en el agua potable sea de 10 microgramos por litro.
Pero en San Antonio de los Cobres, en la Punta de Atacama de Argentina, un sistema de filtración que se instaló en 2012 arrojó que el agua potable contenía 200 microgramos de arsénico por litro. Es decir, 20 veces más de lo recomendado.
Pese al peligro, esta región había estado habitada al menos 7.000 años sin mayores problemas, lo que llamó la atención de unos investigadores, pues estarían frente a un caso de la capacidad del cuerpo humano a adaptarse a condiciones extremas.
En 1995 ya se había hecho un estudio de las mujeres en los Andes argentinos que mostró que tenían una “capacidad única” de metabolizar el arsénico.
Entonces, el grupo de investigadores decidió recolectar el ADN y la orina de 124 mujeres del lugar, para asegurarse que compartían el mismo perfil que las mujeres estudiadas en 1995. Después, analizaron sus marcadores genéticos y los compararon con datos disponibles de otros países donde también hay agua contaminada con arsénico, como Perú y Colombia.
El resultado de la investigación, que se publicó en la revista Molecular Biology and Evolution en 2015, arrojó que las mujeres tenían unas variantes genéticas cerca del gen AS3MT que, aparentemente, hacen que el cuerpo sea más eficiente al convertir el arsénico en formas que pueden excretarse por la orina de forma segura.
Es decir, su cuerpo puede “filtrar” los tóxicos y evitar que hagan daño al cuerpo.
Esta variante genética es más común en los Andes argentinos que en otras poblaciones similares de Perú y Colombia.
Por qué las personas de los Andes toleran el arsénico
La hipótesis de los científicos es que los habitantes de San Antonio de los Cobres en Argentina han convivido mucho tiempo con el arsénico de sus aguas subterráneas, por lo que la selección natural los hizo más resistentes a su toxicidad.
Es decir, la exposición a largo plazo generó una inusual tolerancia genética. Además, creen que esta adaptación podría estar extendida en toda la región y no solo en los Andes, pero no se hicieron más estudios sobre esto.
“La adaptación impulsa los cambios genómicos; sin embargo, la evidencia de adaptaciones específicas en los humanos sigue siendo limitada”, escribieron los autores de la investigación.
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