La Floripondio: dime qué pasa

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La Floripondio se presenta en el escenario Lotus durante la realizaci—n del Festival Lollapalooza Chile 2019 en Santiago, Chile, Marzo 31, 2019. Claudia Valenzuela/ LollapaloozaCL La Floripondio performs during the third day of Lollapalooza Chile 2...

El más longevo de los tres proyectos que comanda El Macha se presentó por primera vez en Lollapalooza, pero no cumplió con las expectativas. El poco público y un sonido a ratos saturado fueron las claves del show que cerró el Lotus Stage y que, en la previa, prometía mucha más fuerza y mucha más fiesta.


La historia es más menos así. El plan inicial de la producción del festival contemplaba conseguir un imposible: que Aldo Asenjo, El Macha, se presentara con cada una de sus tres bandas. Desde LaFloripondio —de un rock mestizo que incorporó en el tiempo otros varios estilos—, Chico Trujillo —sinónimo de carrete, de cumbia, de baile— hasta el Bloque Depresivo —romanticismo y nostalgia sin piedad—. Pero la apuesta, como era de esperar, no prosperó. El acuerdo tan sólo se selló con la agrupación madre, quizás la más contestataria y quizás también la de menor convocatoria.

Formada en 1991, en Villa Alemana, La Floripondio vendría a ser acaso el punto de partida en la carrera de Asenjo. Hoy, son ocho miembros que no discriminan: se pasean sin miramientos entre el rock, el funk, la cumbia y el ska, teniendo como primera base, y como se los quiso encasillar alguna vez, el punk. Con ocho trabajos discográficos, también, destaca su discursividad: mucha crítica social y mucho carrete prometen sus letras.

Esta agrupación, en el papel ideal, tuvo la misión de cerrar el Lotus Stage en la novena edición de Lollapalooza Chile. Pero la fórmula estuvo lejos de obtener réditos. Desde lo técnico, durante largos pasajes el sonido se percibió saturado; El Macha y compañía, además, resintieron el escaso apoyo del público y el horario: si se llegaba una hora antes, durante el show de Joe Vasconcellos, el sector estaba virtualmente lleno. Pero desde las 21, la historia fue otra. Al menos dos tercios de la masa se dividió entre St. Vincent y Ana Tijoux: la parte posterior estaba prácticamente vacía, y desde las 21.30, por si fuera poco, varios de los asistentes comenzaron a abandonar, eventualmente para ver a los Arctic Monkeys.

En lo que estrictamente refiere a la puesta en escena, La Floripondio tampoco fue capaz de convencer a los asistentes. Salvo unos pocos, los que se apostaron en las primeras filas, el cuadro completo exhibía en su mayoría rostros impertérritos, actitud pasiva, nula reacción. El que más lo intentó fue Rodrigo Neira, El Pescao, guitarrista de la banda, que preguntó en un par de oportunidades qué les pasaba: "¿No venden copete? Ah, puta la hueá como el hoyo". Volvió a la carga un rato después: "¡Tengo sed!" y, sobre el final, bajó de la tarima y se acercó, guitarra en mano, tratando de despertar a su público.

Seguramente el punto más alto de la presentación llegó casi al final, cuando desenfundaron su mayor éxito: "Si es necesario matar al Presidente", del álbum Dime qué pasa (1999). Pero ni siquiera el símbolo de su descarnada crítica logró provocar mayor movimiento.

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