Los 100 mejores discos del siglo XXI según The Guardian

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Amy Winehouse.

Sonidos pop, de rock garage, rap y soul encabezan el listado de los británicos, que encumbraron a tres discos omnívoros —Back to black de Amy Winehouse, el debut de The Strokes y la sinfonía de la cultura digital My Beautiful Dark Fantasy de Kanye West—, entre las primeras posiciones.


60- Night Falls Over Kortedala (2007), Jens Lekman

Iguala el humor y la la narrativa llena de detalles de Jonathan Richman,los caprichos orquestrales de Sufjan Steven y

las adversidades románticas de Lekman en su pueblo natal de Gotemburgo hasta alcanzar propociones cinemáticas.

59- The ArchAndroid (2010), Janelle Monáe

Una introducción vigorizante a una ambición incontenible, el debut intergaláctico de Monáe aprovechó el funk de James Brown, los caprichos bucólicos y las peculiaridades del indie. Sus álbumes posteriores probaron ésta es solo una muestra de sus talentos.

58- Donuts (2006), J Dilla

La mejor demostración de como que se pueden tomar pistas y retocarlas hasta convertirlas en una obra maestra de la producción. Este álbum fue publicado la semana en que el rapero murió.

57- Frank (2003), Amy Winehouse

Winehouse en su versión más inocente, si es que eso es posible considerando la picardía de canciones como "Fuck Me Pumps".

56- The Cold Vein (2001), Cannibal Ox

Una mezcla entre un realismo escalofriante y metáforas devastadoras, Vordul Mega y Vast Aire pintaron una versión sucia y distópica de su Nueva York Nativa

55- Strange Mercy (2011), St Vincent

Los contrastes siempre han sido una parte esencial de música y en este disco, la unión de aspereza, suavidad, verdad, mentira, crueladad y amabilidad son especialmente potentes.

54- Lost in the Dream (2014), The War on Drugs

Las comparaciones con Bruce Springsteen son justas, porque desde que el estaba haciendo música que no se sentía tan bien ir manejando por una carretera vacía.

53- St Vincent (2014) St Vincent

Es su trabajo más pop, pero no por eso diluye la esencia de su música. Es más, su afilada astucia es mucho más potente cuando está pulida con una capa de dulce y un toque de veneno.

52- In Search of… (2001), NERD

"Truth or Dare" insinúa una orgía antes de que Tape You grabe el sonido de una, pero "Bobby James" es una de sus baladas más encantadoras.

51- The Glow Pt 2 (2001), The Microphones

Guitarras acústicas superpuestas, mezcladas como columnas de humo e inspirados fragmentos melódicos con estallidos de ruidos y distorsiones anuncian un peligro profundo en el bosque.

50- Turn on the Bright Lights (2002), Interpol

Su Nueva York era la de Taxi Driver o Midnight Cowboy: tensa y llena de lluvia, peligrosa y energía chispeante. Como sus colegas de The Strokes, el cuarteto convirtió a la guitarra rítmica en el líder y destacó el bajo, pero los vistió con sombríos trajes negros en lugar de mezclilla. Su Nueva York se convirtió en un himno cívico no oficial, sintetizando la mezcla de tristeza y tenacidad que definió la ciudad después del 11 de septiembre.

49- Black Messiah (2014), D'Angelo

Después de sus años en el desierto, peleando contra las adicciones y la falta de dirección, muchos pensaron que D'Angelo estaba acabado. No solo volvió, sino que lo hizo con una de las grabaciones más incendiarias del soul en décadas. El funk se profundizó y la forma en que marca el ritmo es asombroso.

48- Elephant (2003), The White Stripes

Ya es imposible imaginar un mundo sin Seven Nation Army. Es cantada desde los estadios de fútbol hasta manifestaciones políticas. Su hit más grande, selló el modelo para Elephant: estados de ánimo melancólicos medidos en las octavas de Meg White, alcanzarían las ráfagas catárticas de el blues rock. El fetiche de Jack White por la producción análoga es legítimo: casi se puede sentir la brisa de los amplificadores en tu cara mientras las cuerdas resuenan y el tono de la guitarra eléctrica llega a ser más exprimido que en toda la década.

47- The Woods (2005), Sleater-Kinney

El trío siempre había sonado – en el buen sentido de la oración– como una banda ensayando en un garaje, pero aquí amenazan con botar la puerta y las paredes. Como un superhéroe que no se da cuenta de su propia fuerza, golpea todo demasiado fuerte, quema los bordes de las guitarras y las baterías con el estrépito. Es su disco más feroz, pero aún así, Modern Girl logra usar la distorsión de la ira y la amargura para fines bellos.

46- Art Angels (2015), Grimes

Un gran salto en que el pop sintético de Visions fue llevado a la alta definición, subió un engranaje y se transformó en pop funk tan emocionante y veloz como una carrera de Náscar. Canciones como "Kill V Maim" estaban hechas para llegar hasta la punta de tus pies, llenas del escalofriante y cursi dinamismo del pop asiático, pero las mejores pistas son el funk robótico de World Princess Part II y la version demo de Realiti, el sonido de atravesar una ciudad velozmente mientras que el ruido de la urbe se difumina al interior de un sedán de lujo.

45- Third (2008), Portishead

Publicado diez años después de sus álbumes definitivos de Trip-Hop, el trío probó que aun podían lograr más, que aún tenían un ánimo particular, de tenacidad amoratada y magullada en un mundo que no es despreocupado, pero sí, activamente violento. Mientras bromean con la influencia que recibieron de Morricone, sus momentos más altos son propios.

44- Modern Vampires of the City (2013),Vampire Weekend

Un disco relativamente decaído producido al mismo tiempo que los príncipes con camisas de polo entraban en una temprana crisis de la mediana edad: "La sabiduría es un regalo que recibes a cambio de tu juventud" ("Wisdom's a gift but you'd trade it for youth,"), canta Ezra Koenig. Pero esa sabiduría, una mejora desde la inteligencia que caracterizaba los trabajos anteriores, los llevó a sus composiciones más completas, aún impulsadas por la efervescencia de antaño.

43- Damn (2017), Kendrick Lamar

Más accesible pero no menos habilidoso ni contundente que sus predecesores, Damn se ganó el derecho de convertirse en el primer disco que sin ser de jazz o clásico se ganó el premio Pulitzer de música. La billantez de Kendrick es moverse entre escalas sociales – naciones, comunidades e individuos – para crear un retrato del amor y la política contemporánea. La perfección absoluta de su ritmo en Humble, la hace su mejor canción hasta ahora.

42- Relationship of Command (2000), At the Drive-In

At the Drive-In creó uno de los discos de rock más infecciosos y alucinantes en un largo tiempo. Si bien la mayoría de las pistas son más bien agresivas, este es innegablemente el disco más centrado, mejor trabajado y por ende, el mejor hasta ahora. Solo "Quarantined" y "Sleepwalk Capsules" hacen que el álbum valga la pena. La música es coherente e inspiradora: voces hermosas, una pasión rebosante en letras peculiares, abstractas y emocionantes y una energía juvenil en las melodías que dirigen y dan un sentido de urgencia más allá del momento.

41- Nostalgia, Ultra (2011), Frank Ocean

Que Frank Ocean aparezca tres veces en esta lista, es una prueba de su atractivo universal. La mezcla debut abrió con un cover de Coldplay, Radiohead y The Eagles. Publicado por el colectivo Odd Future, él y los artistas que versionó han hecho tanto en la última década para ir más allá de las restricciones del rap y el R&B y terminar con el agotamiento de esos géneros.

40- I Am a Bird Now (2005), Antony and the Johnsons

Se hizo conocido después de ganar un premio Mercury, y este disco fue la primera vez que mucha gente se encontró con la voz de Anohni, que no aplicaba tanto vibrato como lo haría después, pero era una cosa hermosamente tambaleante y vacilante que cautivó al instante. Arraigada en la canción de cabaret de Nueva York,terminaría por abrazar el pop electrónico.

39- Blackout (2007), Britney Spears

Hecho en el medio de su fase más problemática, Blackout desafío las probabilidades de convertirse en un diamante extraído desde la basura. La producción es toda sórdida, con zumbidos electrónicos y las melodías de Britney tienen una ingenuidad retorcida de canciones infantiles. Los dos singles más grandes son geniales: "Piece of Me" apunta a los rumores de tabloides y "Gimme more" es su mejor canción de todos los tiempos, un drama sicológico erótico donde los ronroneos en suenan como una mujer ahogándose en su propia ambición.

38- Fever to Tell (2003), Yeah Yeah Yeahs

Aun cuando generó ruido y fascinación, la escena de Brooklyn de principios de los 2000 no produjo muchas estrellas genuinas de rock, pero aun así, Karen O es la mejor de ellas. En el debut del grupo, pudo electrificar piezas de blues con un desprecio marchito y un solo alarido. De pronto era un alma en pena gritando en los tejados y en canciones como "Maps", es pura vulnerabilidad. Yeah Yeah Yeahs no es solo un Show de Karen O: tal como Jack White, el otro gran guitarrista de la época, Nick Zinner, podía convertir su bajo en un arma y liderara la manda, mientras que Brian Chase logra que la batería se enfrente con las voces hirvientes de O.

37- Carrie & Lowell (2015), Sufjan Stevens

Después de creaciones barrocas abultadas como The Age of Adz y The BQE, Stevens recortó todo y se quedó con electrónicas suaves y elegidas con cuidado para crear esta conmovedora reflexión sobre su padrastro y su madre fallecida. Adormecido, se tropieza en su propia poesía, considerando el suicidio, ganando claridad sobre su propia existencia y – lo más crucial–, encontrando belleza en las cosas pequeñas de la vida: "The breakers in the bar / The neighbour's greeting", una referencia a las olas rompiendo en la orilla de la playa y el saludo de un vecino.

36- Visions (2012), Grimes

Pequeña, con ceceos y con una voz aguda, en un principio Grimes tuvo que superar mucho sexismo, pero con su aproximación a la música rave y el pop sintético industrial, logró convertir incluso a indies más snobs. Las líneas de bases electrónicas son la característica insigne del album, que tambalea en profundidad, pero es rescatado por sus voces: un coro formado por cheerleaders góticas parlanchinas, coristas solemnes y divas en tránsito.

35- Discovery (2001), Daft Punk

Después de mantener sus caras ocultas desde su brillante debut en 1997 y dejando que los videos de Spike Jonze hablaran por ellos, los miembros de Daft Punk revelaron sus identidades, o algo así. El dúo se encerró en cabezas de robot y su música resulto ser igual de juguetona: guitarras de cock-rock, vocoders y piecesillas de otras grabaciones brillantemente manipuladas por ELO, Tavares, y Eddie Johns, condensados en un filtro house pequeño pero concluyente.

34- Since I Left You (2000), The Avalanches

Los veranos interminables para muchos jóvenes no consisten en playas y tablas de surf. En cambio, se gastan en plazas de juego. Más avaro y a medio camino entre la acera y el aro que cualquier cosa celestial, The Avalanches te recuerdan un punto de tu vida en el que podías colgarte felizmente boca abajo de las barras sin pensar en nada más.

33- For Emma, Forever Ago (2007), Bon Iver

El trasfondo es casi una parodia de un tipo serio retirándose a los bosques solo con una guitarra con la idea de recuperarse de una ruptura y reorganizar su vida, pero después de escuchar las canciones con las que regresa, la historia es próspera y mítica, ligeramente desarollada con armonías locales y tambores, son sensacionalmente hermosos.

32- Arular (2005), MIA

Solo haciendo cosas normales como rapear estando embarazada y mostrando el dedo del medio, hizo que la gente de escandalizara y dejando en evidencia lo conservador que es Estados Unidos. Todo comenzó con su colección debut de rap reventado y dancehall, unidos con muestras de troleos en internet, un presagio cosmopolita de la era.

31- Untrue (2007), Burial

Los fantasmas de las fiestas rave de Londres son evocados por este álbum que es más bien una tabla de ouija donde las voces de garaje revolotean más allá de los ritmos llenos de polvo. Las palabras no alcanzan para estimar la influencia de este disco y el de su debut en 2006, que alimentó las composiciones de The xx y James Blake así como a una generación entera de productores ambientales. También anticipó la forma en que el terreno de las fiestas londinenses y sus comunidades, serían desplazadas – y santificadas – por la gentrificación.

30- The Blueprint (2001), Jay-Z

No solo lanzó la carrera de Kanye West mostrando sus producciones con tintes de soul al lado de las hip hoperas de Just Blaze, este álbum también estableció a Jay-Z como uno de los mejores que lo ha hecho. El ataque a Nas en The Takeover, desencadenó una bomba de fuego y generó un caluroso chismoseo esparcido aun más por algunos de los grandes momentos del pop en "Girls, Girls, Girls, Izzo (HOVA)" y "Song Cry".

29- White Pony (2000), Deftones

Mezclando la energía del chico de fraternidad del nuevo metal con los tonos góticos de Nine Inch Nails y los Smashing Pumpkins, los californianos unieron a facciones rivales de adolescentes melancólicos con estos estudios extrañamente sensuales de tensión y liberación. Rapeando, rugiendo y cantando en susurros, la voz de Chino Moreno, es magnificamente maleable y desplega su arma secreta: tonos vocales tan graves que crujen como la puerta de una casa embrujada.

28-  Aaliyah (2001), Aaliyah

Este album de lleva el reconocimiento por las tres obras maestras que Aaliyah creó con Timbaland – Try Again, More Than a Woman y We Need a Resolution – y que le prestaron una malevolencia sinuosa a su voz, pero tambiém tiene unas canciones de la vieja escuela y baladas lánguidas. Pocas estrellas del R&B pueden igualar la voz, el ritmo y la genialidad de Aaliyah, escabullida casi en un sentido latino del compás que fue trágicamente interrumpido cuando murió en un accidente de avión.

27- Vespertine (2001), Björk

Los desperfectos amables y pulsos serenos en esta grabación íntima, sensitiva y limpia pueden sonar ingenuos y simplistas cuando son comparados con su álbum más reciente producodo con Arca, pero gracias a la fortaleza de sus composiciones, Vespertine se mantiene como uno de los discos definitivos de Björk. Unison rivaliza con Unfinished Sympathy de Massive Attack como la mejor balada de trip-hop y It's Not Up to You, en su majestuosa belleza, tiene impregnado un estilo Disney.

26- xx (2009), The xx

Romy Madley-Croft y Oliver Sim hicieron el dueto más atractivo del período: más que cantarse el uno al otro, es como si dos personas estuvieran pasando por lo mismo sin que el otro lo supiera, el tono musical perfecto para esta interconectada desconexión en el mundo de las aplicaciones de citas y redes sociales.

25- Lemonade (2016), Beyoncé

Ya habíamos visto a Beyonce enojada antes, ya hubiera sido desafiante en Survivor o calmada e inteligente en Irrepaceable, pero nunca como ahora. Producido después de episodios importantes de abuso de la fuerza policial, Lemonade está cargado con fervor político real, y varios golpes dirigidos a Jay-Z por hacer lo que sea que provocó esa pelea en el ascensor con su hermana Solange. Como resultado, el último llamado a que sus chicas se formen (Okay ladies, now let's get in formation, 'cause I slay) se siente genuinamente aguerrido.

24- Blackstar (2016), David Bowie

Publicado dos días después de su muerte, Blackstar es la condensación de todo lo mejor que quedaba de Bowie desde su racha en los 70. Unió el drum'n'bass cosquilleante y los timbres industriales que lo fascinaron en los 90 con un jazz terríficamente extraño, baladas sinfónicas y – en Girl Loves Me – un rap auténticamente pesado. "Me muero por empujar sus espaldas contra el grano/ y engañarlos otra vez" ("I'm dying to push their backs against the grain / and fool them all again,"), cantaba. Y lo hizo.

23- Speakerboxxx / The Love Below (2003), OutKast

Aunque es menos que la suma de sus partes que resultaba en Stankonia y con menos edición que sus otros discos, los miembros divididos de Outkast lograron producir un par de solos vívidos. Mientras Big Boi se dedicó a dar pinceladas audaces y crear un ritmo dinámico, André 3000, bailaba a través del tap, pero ambos lograron llegar a pop sólido y muy valioso: The Way You Move y Hey Ya! merecen ser nombrados como canciones dignas de bailar en la fiesta de un matrimonio.

22- Ys (2006), Joanna Newsom

Su voz aguda, caricaturescamente infantil, hizo que en su debut – The Milk Eyed Mender –, mucha gente arqueara las cejas y algunos intentaran disimular sus risas. Sin embargo, en Ys es un instrumento único, que acompañado por un hermoso arpa y orquestaciones de Van Dyke Parks, toca cinco obras maestras de poesía americana que podrían compararse con Walt Whitman y la generación Beat de poetas: canciones que se mueven con la dirección indomable del viento o el agua.

21- Let England Shake (2011), PJ Harvey

Harvey ganó su primer premio Mercury por Stories From the City, Stories From the Sea después del ataque a las torres gemelas y un segundo, por su siguiente obra maestra, publicado diez años después y en la sombra de las guerras que pasaron después del atentado. Viaja al pasado, llegando hasta la primera guerra mundial y con un trompeteo pomposo aplastado por un rock-blues resume cómo cada generación ha destruido su juventud de la misma forma.

20- Funeral (2004), Arcade Fire

La muerte de los familiares de Regine Chassaigne, Richard Reed Parry, and Win and Will Butler, derivó en el debut de la banda – mayoritariamente – canadiense. Las canciones están empapadas de la horrible electricidad del luto, con Win Butler a veces gritándole al dolor y a veces chamuscado por el, pero con coros masivos que sugieren que el alivio puede ser aliviado en la familia, ya sea de sangre o de cualquier otra forma. El álbum marca la llegada de una de las pocas bandas multitudinarias de este período.

19- Stories From the City, Stories From the Sea (2000), PJ Harvey

Mas ciudad que mar, el álbum más accesible y a corazón abierto de PJ Harvey, evoca el sentimiento de estar en el techo de un edificio, queriendo escuchar cada historia de lo que sucede en las calles de abajo. Está lleno de esa energía: Harvey acechando por los desagües y los trenes subterráneos, está lleno de sexo, la mayoría de el nuevo y peligrosamente en constante cambio pero de pronto, hay momentos en canciones como Beautiful Feeling o Horses in My Dreams en que el montón de ladrillos desaparece y quedas a la deriva en el océano.

18- Yeezus (2013), Kanye West

Kanye se sumergió en un infierno de racismo, problemas en las relaciones y su propio ego con ritmos creados por los cerebros confiados de productores experimentales. Hierve con traumas personales y sociales, y en sus momentos más fuertes, considera cómo el Estados Unidos negro hace oídos sordos, incluso el mismo Kanye. Hay parpadeos de su viejo humor audaz, especialmente en la línea inmortal: "¡Apúrate con mis malditos croissants!" ( "Hurry up with my damn croissants!")

17- Stankonia (2000), Outkast

La primera obra maestra del rap en el siglo, fue una épica que cubrió todas los orígenes del hip hop – horndog G-funk en We Luv Deez Hoez y I'll Call B4 I Cum, raunchy boom-bap en Xplosion, rap-rock en Gasoline Dreams y pop en Ms Jackson – pero al mismo tiempo, le agregó infinitas nuevas tonalidades: drum'n'bass, ácido y soul psicodélico.

16- Kid A (2000), Radiohead

Desde la electrizante melodía de cuatro notas que abre en Everything in Its Right Place, quedó claro que Radiohead había dado un gran salto a territorios más fríos y extraños. Las influencias electrónicas que se habían infiltrado en OK Computer alcanzaron su madurez de la forma más espectacular en el himno tecno Idioteque, aún cuando hay más guitarras que lo que sugiere su reputación.

15- Body Talk (2010), Robyn

Mezclando la seriedad del canto de las baladas, con las ondas en cascada del electropop, Robyn se convirtió en maestra del corazón roto en las pistas de baile, al mismo tiempo que es habladora, traviesa y va superándolo. El ancla del álbum – inicialmente lanzado de manera innovativa en tres partes a lo largo de 2010 – fue Dancing on My Own, una canción de ruptura con un margen salvajemente transgresor: ¿Hay una secreta emoción erótica detrás del dolor de ir a un club para ver a tu ex novia con su nueva pareja?

14- good kid, m.A.A.d. city (2012), Kendrick Lamar

El descubrimiento del talento de rap más grande que ha habido. Vagamente basado en la narrativa callejera de Los Ángeles, el relato es cautivante. En Money Trees, Swimming Pools (Drank) and Bitch, Don't Kill My Vibe, los golpes son estrepitosos pero tiene las melodías mas preciosas de Lamar. El estoicismo despreocupado de su cadencia, aparentemente resignado a una muerte violenta en cualquier momento, llena el disco con sarcasmo, y transforma sus palabras en sabiduría.

13- Voodoo (2000), D'Angelo

Dándole un tono de hip hop más áspero a su debut lleno de neo soul en 1996, D'Angelo creo un hito en el pop estadounidense negro. Sus armonías multipista son algunos de los sonidos más bellos de toda su música, y seguramente, al menos la mitad de los estadounidenses entrando a la universidad este año fueron concebidos con Untitled (How Does It Feel) sonando de fondo.

12- Channel Orange (2012), Frank Ocean

La indiferencia – alimentada por el sol – de ser joven en Los Ángeles, está grabada con azul marino, morado y si, naranjo en este hito pop. La escritura melódica en Forrest Gump, Sweet Life, Thinkin Bout You, Lost y otras, está alegremente lograda y robusta, dejando espacio para piezas electrónicas,variaciones de jazz-funk, stoner rap y neo soul lleno de humo. El Stevie Wonder de una generación ha llegado.

11- In Rainbows (2007), Radiohead

Inicialmente captó los titulares por su lanzamiento online bajo la modalidad "paga lo que quieras", pero rápidamente quedó claro que este era uno de los álbumes más grandes de Radiohead. Deshaciendo

algo de la tensión de la era posterior a The Bends1995), tiene rocks alegres, energéticos y ruidosos (Bodysnatchers, Jigsaw Falling into Place) y temblores nerviosos (15 Step, Weird Fishes/Arpeggi), pero las canciones centrales son profundas y consideradas baladas de trip hop (Reckoner, House of Cards and All I Need)

10- Blonde (2016), Frank Ocean

Menos pegajoso que su predecesor – Channel Orange –, Blonde es una grabación más ambiciosa y visionaria. Se resiste a ser encasillado en un solo género: las percusiones se escapan, la voz se deforma, el foco se dispersa y la emoción se hace más profunda al tiempo que Ocean resbala y tropieza en una serie de romances poéticos. Un disco mágico e imposible de imitar.

9- Beyoncé (2013) Beyoncé

El amor y el yo siempre han sido los grandes temas de Beyoncé, pero en su quinto disco solo, están desplegados con más matices y pasión que nunca. Apareciendo desde la nada, con videos para cada canción, el disco la anunció como la mega estrella definitiva de la época; Implícitamente decía, que las campañas de marketing son para la gente pequeña. Desde su gran entrada, el álbum se ha mantenido gracias a sus consideraciones detalladas y apasionadas de la femeneidad y la sexualidad matrimonial.

8- Whatever People Say I Am, That's What I'm Not (2006), Arctic Monkeys

Puede que ahora cante en un tono irónico del atlántico medio, pero Alex Turner empezó su carrera con la voz más tangiblemente del sur de Yorkshire en el pop desde Jarvis Cocker. Con indie rock de peleas callejeras, habló de pistas de baile sucias y hombres cubiertos de escoria, un observador con su cara presionada a la ventana de un taxi en una noche de sábado viendo humanos rebotar unos contra otros.

7- Original Pirate Material (2002), The Streets

Casi puedes tocar los dientes de oro, los Valentino y los temores en el álbum debut de Mike Skinner, una carta de amor a vivir por el fin de semana escrita en la cochera que proclamó la llegada de un brillante narrador británico. Weak Become Heroes se mantiene como la única y más grande alusión a estar bajo los efectos del éxtasis en un club.

6- Boy in da Corner (2003), Dizzee Rascal

Si los "eski beats" de Wiley, hacían notar la fría indiferencia del grime, entonces Dizzee Rascal bajó aun más la temperatura: su debut es un estudio hipotérmico de la dureza urbana que permanece como la obra maestre del género. Entre los estrépitos de un videojuego, la voz de Rascal suena llena de desdén y desconcierto mientras considera a las mujeres, a sus enemigos y su lugar en el mundo.

5- Sound of Silver (2007), LCD Soundsystem

El grupo de James Murphy era el ofrecimiento inteligente e insolente de Brooklyn despues de el debut letrado de las canciones Losing my edge y Yeah. En su segundo álbum, entraron a la escena con sarcasmo, reflexionando sobre sus identidades de neoyorquinos, americanos y treintañeros, y con un rango de posibles movimientos de baile, desde pogo hasta pulcros movimientos disco.

4- To pimp a Butterfly (2015) , Kendrick Lamar

Un despliegue de influencias desde la escena rítmica de Los Ángeles – incluyendo a Kamasi Washington y Flying Lotus – Lamar explotó las posibilidades del rap en la segunda década de los 2000. Rebotando como un auto por el barrio de Crenshaw, el disco pasa por el neo soul, jazz y funk intermitententemente. Alright se convirtió en un himno de los derechos civiles después de la muerte de Michael Brown a manos de la policía de la ciudad de Ferguson. De hecho, como una celebración de la riqueza del arte negro, el álbum completo es un ataque punzante a la intolerancia.

3- My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010), Kanye West

Después perdería el hilo de una manera demasiado pública, pero en My Beautiful Dark Fantasy, Kanye West ató cada hebra de su genialidad y tormento en su obra maestra: coros hímnicos, letras psicodramáticas y colaboraciones con estrellas desde Bon Iver, pasando por Elton John hasta Nicki Minaj. La producción explosiva de Kanye West, mientras tanto, incluyó muestras de todo, desde King Crimson hasta Aphex Twin, una sinfonía hacia una nueva cultura digital omnívora.

2- Is this it? (2001), The Strokes

Después de que el Britopop derivara en un indie en pañales y Estados Unidos empezara a producir pop-punk sin demasiado sentido (goofy), el álbum debut del quinteto neoyorquino le mostró al rock cómo ser cool de nuevo: con observaciones lánguidas, excéntricas y líneas de guitarra que entraran a un bar para impresionar y energizar a la audiencia. Ah, y si tu jefe trata de mostrarse a la moda usando una polera bajo su blazer los viernes en la oficina, estos tipos son los que tienen la culpa.

Las canciones irresistibles, las guitarras inventivas y la reinvención desde la decadencia de Velvet Underground y el bar neoyorquino CBGB, reintrodujo a los fansa a los beneficios de las canciones sexy, de producción simple pero contundente, artísticamente arrogante y con Last Nite influenciada por Motown y Tom Petty, la alegría de hacer discos de rock and roll que pueden llenar una pista de baile. De pronto, la masculinidad pesada estaba fuera y la alienación post punk, la buena ropa y bailar al ritmo de las guitarras estaba de moda.

Franz Ferdinand y Artic Monkeys tienen una deuda musical y visual obvia con The Strokes pero las estrellas pop desobedientes que están redescubriendo la música disco, electrónica y pop sintético, también.

1- Back to Black (2006), Amy Winehouse

Ahora el título suena como una profecía del abuso de sustancias que la mataría, pero en ese entonces, Amy Winehouse estaba incandescentemente viva –divertida, enojada y enamorada– en su mejor álbum. Las pistas, son una mezcla elegida con pinzas de la música popular del siglo pasado (doo-wop, soul, hip-hop), salvadas por su voz impetuosa e inimitable, que siempre trata de alcanzar el tono que parece incorrecto, pero termina por ser el perfecto.

Sin pena ni gloria, Frank (2003) , su álbum debut, pasó desapercibido. Las letras habían sido escritas por otros compositores y ella lo odiaba. "No es una mierda", había dicho. Cuando tres años después, publicó Back to Black, algo le había pasado a Amy Winehouse. Delgadísima, cubierta de tatuajes y vestida como una mujer de los 60's, estaba irreconocible. Lo que fuera que le hubiera pasado, no podía ser bueno: cantaba que estaba deprimida y que no iría a rehabilitación, pero los ritmos eran tan alegres y energéticos, que era fácil ignorarlo.

Su voz era extraordinariamente expresiva y sonaba como la combinación perfecta entre la tristeza de un corazón roto y el descaro. Un recordatorio de lo que significa cantar con intención y que eclipsaba aquello sobre lo que estaba cantando. El horror completo de la relación co-dependiente que inspiró su escritura saldría a la luz con el tiempo, pero en ese entonces, solo parecía un desahogo de las infidelidades y la desilusión del amor con referencias al hedonismo en el sentido más nihilista de la palabra. Hay demasiadas menciones al alcohol y las drogas, pero ninguna en referencia a fiestas o a pasarlo bien, y todas en relación al olvido.

Amy Winehouse tenía desesperanza y tristeza suficiente para llenar 35 minutos de disco, y más. Puso su corazón roto en el disco y pavimentó el camino para que otros artistas hicieran lo mismo, una versión actualizada de la tendencia de inicios de los 70 en que los artistas escribían piezas confesionales pero incluyendo la creencia de que los artistas tienen que mostrarse igual al resto de los mortales y escribir con franqueza sobre sus experiencias personales. Libre de ese legado y el trasfondo de las canciones, sigue siendo un album deslumbrante, una explosión de creatividad inesperada y sin precedentes que sin importar cuántas veces lo escuches, aún puede tocar fibras sensibles.

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