“En el Olimpo subterráneo de la poesía chilena”: Rodrigo Lira vuelve a la vida con cuadernos inéditos

El sello Alquimia Ediciones acaba de publicar material inédito del poeta chileno, fallecido a inicios de los 80. En el nuevo volumen se puede observar el despliegue de la fresca y particular poética de Lira, valorada por nombres como Enrique Lihn o Roberto Bolaño.



El mismísimo Enrique Lihn, en 1983, le dedicó unas palabras elogiosas. “Si el objeto de la poesía no fuera el de consolarnos y hacernos soñar, sino el de desconsolarnos, manteniéndonos desvelados, Rodrigo Lira tendría el lugar que le reservamos en el Olimpo subterráneo de la poesía chilena, antes que en el escenario de la reconciliación”.

El autor de La pieza oscura prologó ese año el volumen Proyecto de obras completas, el primer libro de Rodrigo Lira, que, cosa curiosa, además era el primer libro post mortem. Sí, porque se suicidó solo dos años antes, en 1981, el día exacto de su cumpleaños 32.

Pese a no haber publicado nada “oficial” en vida, y que el reconocimiento a su obra vino después -como suele ocurrir en muchos casos en la literatura-, igual pudo gozar de cierto reconocimiento antes de suicidarse. Su poema 4 tres cientos sesenta y cincos y un 366 de onces, fue galardonado con el primer premio del concurso de poesía de la revista La Bicicleta. Lihn, de hecho, formaba parte del jurado y le dio el voto definitivo.

Desde ahí se notaba algunas de las características de Lira: versos largos (al estilo, justamente, de Enrique Lihn, un maestro del poema que se va desbordando), el uso de elementos de la cultura popular, juegos visuales con las sílabas, juegos ortográficos y sobre todo, una ironía y sentido del humor que hace que sus versos tengan una frescura poco usual.

Tan original es su trabajo que, en declaraciones a Culto, el poeta Guido Arroyo cree: “Me parece que es difícil de catalogar la poesía de Rodrigo Lira, creo que ese es uno de los rasgos más atractivos de su obra. Abordó temáticas muy rupturistas para su época, como el ecologismo, el anarquismo, o una mirada crítica en cuanto a la modernidad neoliberal en el individuo”.

“También el carácter imaginativo que tiene su obra: lúcido, irónico, mordaz con como rasgos muy particulares y bien excéntricos, pensando en que si bien, muchas se lo lee desde una estructura verso libre menos elaborada, cuando uno estudia su obra se da cuenta que hay una elaboración total”, añade Arroyo.

De hecho, lo de la cultura pop lo llevó a la práctica. Recordada es su participación en el programa Cuánto vale el show, pocas semanas antes de su muerte. Ahí, en la empaquetada TV ochentera -y con un particular disfraz- se dio maña para recitar de memoria un fragmento de Otelo, de William Shakespeare. Recibió las sentidas felicitaciones de la estricta Yolanda Montecinos (cual profesora de colegio) y la cifra de $8.700.

Uno de los tigres

Por eso, cada nueva publicación sobre Lira, por lo interesante de su trabajo y por los escasos libros que existen de su obra, son recibidas con interés. En ese sentido, la casa Alquimia Ediciones acaba de publicar el volumen doQ.mentos del anteayer, que compila una serie de cuadernos inéditos de Rodrigo Lira.

Esto se debió a los esfuerzos del poeta y académico Marcelo Gatica Bravo, quien pudo acceder al cerro de papeles que dejó Lira tras fallecer. Su idea era realizar una tesis doctoral -en la U. de Salamanca- justamente sobre el vate. “Fui a Chile y visité a la señora Elisa Canguilhem, quien me dio permiso para revisar el material que guardaba (hay mucho más disperso entre sus amigos)...una gran cantidad de textos mecanografiados con tinta verde, azul o roja, además de cartas, blocks y cuadernos de dibujo”, relata en el prólogo.

En ese sentido, se incluyen volúmenes titulados La era de Piscis, Buelos Barios, El Purgatorio Publicitario, doQ.mentos Barios y Barios Originales, y son los escritos de los años de formación de su lenguaje poético, los que incluso, incluyen manuscritos en inglés (en doQ.mentos Barios). Todos tienen fecha entre 1972 y 1981. Además, en la edición, señala Gatica en el prólogo se guió con una sola idea: “Hemos procurado respetar tanto la diagramación como los tamaños de la fuente de los originales, y también el uso aleatorio de puntuación, mayúsculas y minúsculas”.

Arroyo, quien dirige Alquimia Ediciones, señala a Culto: “Este libro da cuenta de lo mecánico que era Lira para analizar la poesía y lo importante que era para él la escritura de poesía”. Y reconoce que el libro le llegó “de suerte”. “En una feria me contactó el socio de Marcelo, Felipe Espinoza, y me contó que Gatica tenía este material. Me comentó que habían textos inéditos, que habían obras gráficas, y buscaba el montaje visual que hacemos en nuestros libros. Cuando me dijo eso, aluciné, y de inmediato caí de rodillas. Fue un trabajo muy cómplice, Marcelo y Felipe como editores externos, yo en el montaje del libro”.

El trabajo de Lira ha sido especialmente valorado por sus coetáneos. Uno de ellos, por correspondencias con Enrique Lihn mediante, fue Roberto Bolaño. El autor de Estrella distante, en una visita a Chile a fines de los 90 dijo: “Publicar la poesía de Lira es de editores valientes”. Pero acaso su mejor homenaje lo hizo justamente escribiendo.

En su relato Encuentro con Enrique Lihn, del volumen de cuentos Putas asesinas (2001), Bolaño señala: “[Lihn] Leyó mis poemas y me antologó en una especie de recital de poesía joven que hizo en un instituto chileno-norteamericano. En su carta hablaba sobre lo que él creía serían los seis tigres de la poesía chilena del año 2000. Los seis tigres éramos [Claudio] Bertoni, [Diego] Maquieira, Gonzalo Muñoz, [Juan Luis] Martínez, Rodrigo Lira y yo. Creo. Tal vez fueran siete tigres. Pero me parece que sólo eran seis”.

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