Sebastian Stan, protagonista de Pam & Tommy: “Fueron una pareja que conectó de manera audaz y apasionada con su época”

Lily James y Sebastian Stan en la ficción. Foto: Erin Simkin/Hulu

Una de las miniseries más esperadas del año viaja a la década de los 90 para recuperar la historia del matrimonio que conformaron Tommy Lee y Pamela Anderson, y lo que padecieron luego de que se filtrara su video sexual sin su consentimiento. El actor habla con Culto sobre su intensa preparación para encarnar al baterista de Mötley Crüe y aborda los matices de la producción que se lanza este miércoles 2 en Star+.



Sin ser parco, rara vez cambia el tono. Curtido durante más de una década en giras promocionales de las películas de Marvel, Sebastian Stan está habituado a hablar de la ambivalencia de su personaje (el Soldado de Invierno, el mejor amigo del Capitán América), a contar la trastienda detrás de realizar complejas secuencias de acción, y, muy importante, a evitar toda clase de spoilers.

Poco o nada acostumbrado está a hablar sobre asumir papeles extraídos de la vida real y encarnarlos en la pantalla, uno de los retos más irresistibles para quienes desempeñan su profesión. Por eso, quizás, uno de los momentos en que eleva la voz es cuando condensa aquella característica central que implica participar en producciones biográficas.

“Realmente como actor ese es tu trabajo: buscas todo lo que puedas encontrar y construyes una vida de la mejor manera posible”, dice Stan, conectado vía Zoom con Culto desde Los Angeles, California. De cabello corto, camisa mostaza y blazer oscuro, al intérprete se le ve cómodo sentado en un sillón. Son las horas previas a que le toque desfilar por la alfombra roja junto a Lily James, Seth Rogen y Nick Offerman, sus compañeros en su último proyecto profesional, Pam & Tommy.

Foto: Erin Simkin/Hulu

Basada en un artículo de 2014 de la periodista Amanda Chicago Lewis publicado por la revista Rolling Stone, la esperada miniserie aterriza en los años 90 en busca de rescatar la historia del extravagante matrimonio que conformaron Pamela Anderson (James) y Tommy Lee (Stan), la pareja a la que le bastó conocerse durante cuatro días para convertirse en esposos en Cancún.

La producción cumple con representar ese momento de inmediata conquista, pero recién lo incluye en el segundo capítulo. En el primero la ficción se esmera en instalar los cimientos de la narración que desplegará durante los siguientes siete episodios, un viaje que aporta humor negro y una mirada reivindicatoria a las experiencias de la actriz de Guardianes de la bahía y el músico de Mötley Crüe (este miércoles los primeros tres en la plataforma Star+, uno nuevo cada semana).

Rand Gauthier (Rogen) es un electricista que trabaja en la mansión que las celebridades comparten en 1995, hasta que las discusiones con el baterista gatillan su despido sin pago alguno. Indignado, decide hallar la forma de volver a entrar a su casa y esta vez robarles su caja fuerte. Su improbable plan tiene éxito: entre los objetos que encuentra al interior están las cintas que contienen el video sexual de Anderson y Lee, la infame grabación que se propagó por el planeta sin su consentimiento en los inicios de internet.

Seth Rogen en la historia. Foto: Erica Parise/Hulu

“Pensé que (la serie) era un buen intento por darle otra oportunidad a esta historia y explorar su punto de vista”, indica el actor sobre los protagonistas. “No solo como las personalidades que ellos eran en ese momento, sino que también como padres y como recién casados, simplemente conectando con ese tipo de pasión y energía que comparten y que desafortunadamente el mundo les comenzó a imponer”.

“Rob D. Siegel y D.V. DeVincentis son muy buenos escritores y crearon ocho episodios absolutamente increíbles. Lo que ves en la pantalla no ha cambiado mucho respecto a lo que estaba en la página cuando la leí por primera vez”, explica la estrella de The Falcon and the Winter Soldier.

Otro factor que fue determinante, reconoce, fue la implicancia del cineasta de origen australiano Craig Gillespie, quien lo había dirigido en Yo, Tonya (2017), uno de sus pocos proyectos inspirados en la vida real. Encabezada por Margot Robbie, la película contó la historia de la patinadora estadounidense Tonya Harding, protagonista de otro de los casos que adquirieron alta notoriedad en los 90.

“La experiencia con Craig fue maravillosa hace unos años. Su participación en la miniserie tuvo un gran peso en mi decisión. Sabía que él sacaría lo mejor de mí, que me motivaría y desafiaría de la mejor manera. Y sentí que él hizo eso”.

En la piel de un rockero

Nacido en 1982 en Rumania, a las orillas del mar Negro, el actor llegó por primera vez a Nueva York cuando tenía 12 años. Se formó académicamente en la actuación en Nueva Jersey y pasó un año en Londres estudiando en el teatro Shakespeare’s Globe, antes de ganar visibilidad gracias a títulos como Gossip Girl y El cisne negro (2010).

Foto: Erin Simkin/Hulu

Su acento no sugiere raíces extranjeras, por lo que su preparación al interpretar a Tommy Lee no implicó un trabajo especial de voz. Pero para ponerse en la piel del músico, sí tuvo que bajar algo de peso, tatuarse con tinta temporal y aprender a tocar batería. Un desafío que afrontó pese a que no tenía conocimientos respecto a ningún instrumento musical y solo contó con tres meses de preparación previo al inicio de las grabaciones.

“Yo estaba realmente asustado, porque él no solo era un baterista; la comunidad musical lo etiquetaba como uno de los mejores bateristas. Él se ponía en estas montañas rusas, quedaba boca abajo, y tocaba en estas salvajes arenas con una tremenda cantidad de energía. Vi muchos videos de él en conciertos tratando de alcanzar esa energía”, detalla.

-¿De qué manera logró capturar el espíritu de Tommy Lee?

Fue solo repetición. Todos los días escuchaba entrevistas con él, mientras corría o estaba cocinando en casa… Cuando comía, porque no comí durante un período de tiempo para perder peso. Luego la batería ocupó un lugar importante en eso, y después, ver imágenes y entrevistas. Afortunadamente, hay mucho sobre él, desde cuando era muy joven hasta ahora. Compilé en una lista los videos que pensé que eran útiles para mí y los escuchaba todos los días, mientras esperaba para comenzar a trabajar, cuando estaba en la silla de peinado y maquillaje –porque tenía dos horas de preparación debido a los tatuajes–. Siempre estaba escuchando y mirándolo tanto como fuera posible, hasta que ya no estuviera pensando en eso.

Pam & Tommy también incluye una de las escenas más insólitas que se recuerde en la ficción televisiva reciente. Al conocer a Pamela Anderson, Lee dialoga con su pene parlante (voz de Jason Mantzoukas) sobre la real naturaleza del vínculo que está a punto de sellar. Escrita en el guión de la miniserie, la secuencia tiene su base original en Tommyland (2005), el libro que el músico escribió sobre su vida, donde su órgano sexual es un personaje y mantiene conversaciones con él.

Foto: Erica Parise/Hulu

“Los escritores solo querían resaltar eso después de haber leído su libro”, responde el intérprete con tono neutro. “Nadie sabía realmente si al final esa escena iba a funcionar, porque es un poco extraño leerla fuera de la página. Pero después de todo, en esencia, la escena es muy pura e inocente. Es él enamorándose y dándose cuenta de sus sentimientos por esta mujer. Y creo que solo queríamos acercarnos desde ese ángulo. No importa lo que fuera”.

Ese y otros elementos singulares de la pareja están presentes en la producción (que no contó con la participación de ninguno de los dos). Pero también, a partir de la segunda mitad, emerge una reflexión sobre el escrutinio público que les tocó padecer y la disparidad que a su vez hubo en cada caso: mientras que la imagen de Lee mejoró en una década en que Mötley Crüe ya no estaba en la cresta de la ola, la carrera actoral de Anderson quedó prácticamente sepultada.

“En el fondo, ellos fueron víctimas de un delito. Eso es lo que es, es un delito, les robaron y no tenían nada que ver con eso. Y creo que a muchas personas realmente no les importaron mucho sus sentimientos en ese momento. Estaban más interesados en lo que los medios estaban escribiendo”.

Intrépido y serio en su justa medida, el desarrollo dramático de la ficción es una de las sorpresas del proyecto. “La serie tal vez comience de cierta manera, invitándolos a ustedes como público a seguir este viaje, tal vez jugando con las proyecciones que a ratos tenemos cuando la estamos viendo. Y entonces ves el daño que esto les causó a ambos, y particularmente a ella. Así que hay un cambio a medida que avanza”, sostiene.

-¿Cómo cree que esta historia representa el ADN de la década de los 90?

Hubo muchas cosas controvertidas que sucedieron en los años 90. No tengo que pasar por todas ellas, ¿verdad? Y esto sucedió en un momento en que internet estaba surgiendo y todas nuestras vidas aparentemente estaban a punto de cambiar, en la medida que estábamos ingresando en otra esfera de la tecnología, que estaba entrando en nuestras vidas y haciéndonos más y más dependientes. En la serie hay un poco de nostalgia por los 90, porque en mi opinión estás viendo a una joven pareja que se conectó de una manera audaz, inocente y apasionada con una época en que no había teléfonos celulares reales y no había teléfonos inteligentes. No tenías internet para lo que quisieras, ni siquiera para pasar el tiempo. (La serie) nos hace mirar atrás a esos años y preguntarnos ahora cuán lejos hemos llegado y lo que ha cambiado y lo que no ha cambiado. Obviamente, en muchos sentidos, no ha cambiado demasiado.

Foto: Erin Simkin/Hulu

El actor se declara “aterrado” por las generaciones más jóvenes y su perspectiva sobre las redes sociales y la supuesta pérdida de privacidad a la que nos enfrentamos. “Probablemente los niños de hoy, más jóvenes que tú y yo, ni siquiera piensen que esto sea un gran problema”, afirma.

No creo que hayamos evolucionado mucho, triste y lamentablemente”, dice, convencido de que si el mismo escándalo se desatara en 2022 la reacción del mundo no sería menos áspera que en los 90.

Es la clase de debates a las que el intérprete se suma tras encarnar a un personaje basado en hechos reales y a revivir un caso que aún resuena en el inconsciente colectivo. Un reto del que recoge técnicas, aprendizajes y una lección general. “Nada de esto es posible si los guiones no son geniales o no te desafían de cierta manera. Y esto ciertamente lo hizo”, cierra.

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