Neil Young: las mil batallas de un llanero solitario

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El cantautor canadiense, cuyo catálogo fue eliminado de Spotify esta semana tras protestar contra el podcast de un antivacunas, tiene un extenso historial en su lucha contra la industria de la música. MTV, los sellos discográficos, el MP3 y hasta Michael Jackson han sido parte alguna vez de su lista de enemigos.



El 23 de febrero de 1971, un delgado, pelilargo e inspiradísimo Neil Young llegaba hasta los estudios de la BBC Four para presentar algunas de sus primeras grandes canciones como solista. Entre ellas, una entonces inédita Old man, dedicada a Louis Avila, el viejo cuidador del rancho Broken Arrow que él mismo había comprado un año antes en el norte de California. El silencio -británico, rotundo- que acompaña la interpretación hace pensar que, de alguna forma, la audiencia era consciente de estar presenciando el estreno de una obra mayúscula, en la que el canadiense declara su admiración y proyecta su propia vida en la del humilde y resuelto granjero.

Hoy Young debe tener una edad parecida a la que tenía Avila para ese primer encuentro. Y como en una profecía autocumplida, también un rol similar en el mundo: a sus 76 años y tras casi medio siglo instalado en Broken Arrow -hoy se cree que volvió a su natal Ontario junto a su esposa, la actriz Daryl Hannah-, el legendario cantautor vive como el protagonista de Old man, “solo en su paraíso”, publicando discos nuevos y antiguos a su particular manera, enfrentado a los códigos de la industria y sin transar en sus convicciones, “como una moneda que no será lanzada”.

Es debido a esas convicciones que, desde esta semana, los usuarios de Spotify no pueden escuchar en esa plataforma ni Old man ni ninguna otra canción de Harvest, su célebre LP de 1972. Tampoco otros discos gigantes como After the gold rush (1970), On the beach (1974) o el sólido Barn, lanzado hace sólo un mes. Tras amenazar con quitar su discografía de la plataforma, a modo de protesta por la presencia del podcast del antivacunas Joe Rogan entre los contenidos de la app, desde el jueves el catálogo de Young en el servicio se reduce a un par de piezas de su autoría presentes en compilados y bandas sonoras para cine.

“Pronto mi música vivirá en un lugar mejor”, amenazaba días atrás en una carta abierta el canadiense, quien cual llanero solitario acumula varias batallas contra la plataforma de música digital más usada del mundo y sus 172 millones de usuarios pagados. Lo mismo hizo en su momento con los CDs -por años se rehusó a publicar On the beach en ese formato-, el iPod y el MP3, hastiado por la compresión del sonido y lo que considera la pérdida de calidad de la música contemporánea. Incluso en 2015 retiró temporalmente su discografía de todas las plataformas y creó Prono, su propio servicio de música digital en alta resolución, hoy descontinuado y rebautizado como The Neil Young Archives.

“Descarga esto, suena como la mierda”, canta en Fork in the road (2009), otro disco que no podremos escuchar en Spotify. Tampoco Life, el disco de 1987 junto a Crazy Horse en el que dispara contra la política exterior de Reagan y asegura que los sellos discográficos son “payasos” que sólo buscan “arruinar nuestra banda” (Prisoners of rock n’ roll). Fue el último álbum que el ex Buffalo Springfield editó con el magnate discográfico David Geffen, quien ya había demandado al cantautor tras los fracasos comerciales del sorprendente Trans (1982) -cargado a la electrónica tipo Kraftwerk- y Everybody’s rockin’ (1983). “Geffen quería ganar un millón de dólares y yo estaba en otro mundo”, declaró después.

Luego vino This note’s for you (1988), otro LP que Spotify eliminó esta semana, cuyo single homónimo y videoclip surgieron como una crítica explícita contra la entonces todopoderosa MTV y una parodia a Michael Jackson, Whitney Houston y otras estrellas pop de la época que, en opinión de Young, se habían vendido a las marcas. “No canto para Pepsi, no canto para la Coca Cola”, declara en su primera estrofa. El clip, inicialmente vetado por la cadena, terminó siendo el gran ganador de los Premios MTV de 1989. “Todavía no puedo creer que una pequeña canción tan tonta ayudara a resucitar mi carrera”, dijo el músico al escritor Nick Kent.

Tres décadas después, cuando fue contactado para actuar en el Desert Trip junto a Paul McCartney y Bob Dylan, demostró la misma vehemencia al ser consultado por Rolling Stone por el repertorio que tenía en mente. “Me importa un carajo, no me importa lo que la gente quiera escuchar, no es por eso que hago música. No soy un entretenedor en el sentido clásico”, respondió.

La salida del canadiense de Spotify es celebrada por su competencia y desde ayer Apple Music se promociona orgullosa como “el hogar de Neil Young”. Para Hipgnosis, la empresa que el año pasado desembolsó 150 millones de dólares por los derechos editoriales de la mitad del catálogo del músico, lo de esta semana es su primera derrota.

El propio Young espera una caída del 60% en sus ingresos por streaming, lo que se suma a su negativa histórica de vender sus canciones para publicidad y de volver tocar en vivo hasta que la pandemia esté controlada. Su último concierto oficial fue en septiembre de 2019.

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