Así es el aterrizaje estelar del cine chileno en Cannes 2022

Aline Küppenheim en 1976, de Manuela Martelli.

El documental de Patricio Guzmán sobre el Chile post estallido y la ópera prima de Manuela Martelli encabezan el despliegue nacional en la 75° versión del festival francés, que fortalece su presencia con un cortometraje sobre una mujer trans y una coproducción con un director ucraniano. El encuentro arranca hoy con nuevas cintas de los hermanos Dardenne, David Cronenberg y Park Chan-wook y el Elvis de Baz Luhrmann.



Su segunda experiencia en la actuación se proyectó en el Festival de Cannes. En mayo de 2004, mientras en la Competencia Oficial se exhibían títulos como Oldboy y Diarios de motocicleta, la Quincena de Realizadores acogió las primeras funciones de Machuca, la memorable película de Andrés Wood en la que Manuela Martelli deslumbró a la crítica y al público al encarnar con vitalidad a Silvana, la vecina de Pedro Machuca.

A 18 años de ese hito, la actriz chilena vuelve a la Riviera Francesa. Y regresa a la Quincena, una de las principales secciones paralelas del encuentro cinematográfico. Sin embargo, su retorno a Cannes tiene otros tintes: tras años de desarrollo y escritura, Martelli debuta como directora estrenando 1976, una cinta inspirada en su abuela materna que mira el periodo de la dictadura militar desde un ángulo poco habitual.

Su protagonista es Carmen (Aline Küppenheim), una mujer que se traslada a la playa para supervisar los arreglos de su casa. En plenas vacaciones de invierno, mientras su familia sale y entra del hogar, un sacerdote le pide que cuide a un joven que está alojando en secreto. Sus primeros espectadores serán la prensa e invitados que asistan a las cuatro proyecciones que tiene programadas en el cuentro, comenzando el jueves 26, cuando el festival viva la segunda y última semana de su 75° edición que comienza hoy.

Quien también firma un regreso a la cita francesa es Patricio Guzmán. Galardonado en el festival con el Ojo de Oro en 2019 (por La cordillera de los sueños), el documentalista chileno radicado en París muestra Mi país imaginario, el filme en el que estudia los acontecimientos que se han registrado desde 2019, comenzando en el estallido social y terminando en la Convención Constituyente.

Esta vez conversa únicamente con voces femeninas: el colectivo feminista Lastesis, la constituyente mapuche Elisa Loncón, la periodista Mónica González, y la escritora y actriz Nona Fernández, entre otras. Según adelantó a Culto en diciembre, es una cinta donde “la información tiene que venir directamente de los entrevistados. No es una película de reflexión, es una película de acción”.

La presencia de Guzmán y Martelli conforman la punta de lanza del cine local en Cannes 2022. “A mí ese contrapunto me encanta: el maestro del documental, consagrado mundialmente, con años de trayectoria, una filmografía larguísima notable, y Manuela, que da su primer paso en el largometraje”, señala Constanza Arena, directora ejecutiva de CinemaChile, la agencia público-privada encargada de la promoción y difusión del audiovisual del país.

Aunque lamenta que se cumpla otro año sin títulos chilenos en competencia por la Palma de Oro –Raúl Ruiz fue el último director nacional en ese apartado, con Ce jour-là (2003), hablada en francés–, la representante resalta el aterrizaje “histórico” del cine local en la nueva edición del encuentro fílmico más afamado del mundo.

En esta versión, a 1976 y Mi país imaginario, se suma el cortometraje Las criaturas que se derriten bajo el sol, de Diego Céspedes, que participa en la Semana de la Crítica. Su realizador triunfó en Cannes en 2018 en la competencia de cortos universitarios (El verano del león eléctrico) y ahora vuelve con un filme de 15 minutos que gira en torno a una mujer trans que inicia un viaje en que se reencuentra con su amante y su hija pequeña.

La producción nacional corona su despliegue con Pamfir, película del director ucraniano Dmytro Sukholytkyy-Sobchuk que cuenta con la compañía chilena Quijote Films como coproductora y también se anota en la Quincena de Realizadores. “Es algo muy exótico y, en el contexto político actual, es algo muy valioso. Para nosotros es un enorme honor comunicarle al mundo que Chile participa en esta coproducción: la tenemos en nuestro stand a la misma altura que las otras películas”, señala Arena.

El cine que viene

Muchas no están listas. Varias se encuentran en proceso de montaje. Unas cuantas ya se mostraron en festivales a inicios de año. Un total de 115 largometrajes y cortometrajes de ficción, documental y animación integran el Nuevo Catálogo de Cine Chileno 2022, el barrido del sector que se presenta anualmente en el marco de Cannes (lo puedes ver aquí).

En esa revisión irrumpe Brujería, el segundo filme en largo de Christopher Murray (El cristo ciego), en el que viaja a Chiloé en 1880. La cinta sigue a una niña huilliche que, tras sufrir el asesinato de su padre a manos de unos colonos alemanes, busca justicia asociándose con Mateo, el líder de una organización de brujos bautizada como “La Recta Provincia”. Producido por Fábula, el filme es protagonizado por Valentina Veliz, Daniel Antivilo y el alemán Sebastián Hülk (Dark) y debiera mostrarse en festivales durante este año.

El catálogo también agrupa las segundas películas de Roberto Doveris (Proyecto fantasma), Benjamín Brunet (María ojos negros), Jerónimo Rodríguez (El veterano) y los documentalistas Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano (Breaking the brick). Y la ópera prima de Francisca Alegría, La vaca que cantó una canción hacia el futuro, estrenada en Sundance en enero pasado.

Matías Bize, en tanto, aparece con El castigo, un drama sobre un matrimonio que busca a su hijo tras haberlo dejado solo apenas durante unos minutos. Aunque en ambas actúan Antonia Zegers y Néstor Cantillana, esta es una cinta distinta a Mensajes privados, el largometraje que debuta la próxima en salas chilenas y que se compone de una colección de historias grabadas en pandemia.

De los Dardenne a Elvis

Los directores y productores nacionales arriban a una edición del festival marcada por el regreso de los ritos clásicos del evento. Dejando atrás la obligatoriedad de la mascarilla, y volviendo a su fecha habitual, en mayo (tras realizarse en julio pasado), Cannes fortalece su Competencia Oficial con algunos de sus favoritos.

Los Dardenne llegan con un relato de amistad entre dos jóvenes de África que intentan sobrevivir en Bélgica (Tori and Lokita), el canadiense David Cronenberg imagina un retorcido futuro en que las transformaciones y mutaciones del cuerpo humano son escenificadas como espectáculos de vanguardia (Crimes of the future) y el surcoreano Park Chan-wook presenta la historia de un detective que se enamora de la principal sospechosa de la investigación de su último caso (Decision to leave).

Como en 2021, no hay espacio para cineastas latinos en el grupo que busca la Palma de Oro. Hollywood, por su parte, vuelve a marcar presencia con el estreno fuera de competencia de Elvis, la versión de Baz Luhrmann (Moulin Rouge!) de la vida del rey del rock and roll, y con el debut de Top Gun: Maverick, la elogiada continuación de la cinta de 1986 con Tom Cruise.

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