Crítica de discos de Marcelo Contreras: un resumen de BTS y un tesoro de Elton John

Esta semana se destaca un título que resume lo mejor de la carrera de BTS, justo en que se anunció su sorpresivo receso, y una reedición de lujo del álbum de Elton John de 1971, generoso en material extra.



BTS - Proof

No son días fáciles para la masiva fanaticada de BTS tras el sorpresivo anuncio de receso durante esta semana, después de nueve años de riguroso trabajo para convertirse en el máximo referente del K-pop a nivel mundial, con el despliegue de una masiva campaña de conquista del mercado estadounidense, incluyendo una reciente visita a la Casa Blanca. Para desdicha del “Army”, como se denomina la legión de seguidores de BTS, la historia del pop registra numerosas pruebas de una característica casi inalterable en el formato boys band: fecha de vencimiento siempre a la vista. A pesar de la excepción de Backstreet Boys con un sorprendente segundo aire, la gran mayoría de estos grupos armados por empresarios implica una cuenta regresiva por a) el periodo de explotación es extraordinariamente intenso aprovechando la juventud de sus miembros, con escasísimos descansos; b) siempre hay integrantes con aspiraciones solistas. En BTS se han conjugado ambas situaciones.

Como todo está fríamente calculado en la industria del K-pop, donde los accionistas de las empresas dueñas de estos grupos se enteran antes que los artistas de las novedades de cada producto, Proof es un contundente compilado de tres álbumes con singles, tres nuevos cortes y demos. Funciona perfecto como introducción al mundo de BTS, un justo resumen de la combinación de talentos inapelables -los cantantes del septeto componen-, y un nivel superlativo de producción propio de este milenio. El grupo rebosa variedad estilística en el pop bailable y el romance, con enérgico hip hop como matriz.

Brilla como hazaña la fidelidad a su idioma, de la misma manera que el urbano latino no renuncia al español. La torta que solían devorar los artistas anglo sin contrapeso imponiendo la lengua, se reparte más que nunca. Esta es una de las mejores pruebas.

Madman across the water (deluxe edition) - Elton John

Estados Unidos había maravillado a Elton John y al letrista Bernie Taupin mientras giraban durante 1970. El escritor quedó particularmente encantado de la actitud relajada y la ropa ligera de las chicas de California, tan distintas a las de su Inglaterra natal. Tiny Dancer, la canción símbolo de este cuarto álbum del cantante y pianista en año y medio, se inspiró en una conquista de Taupin, una mujer que luego se convertiría en su esposa. El disco tuvo gran éxito en EE.UU. a pesar de la extensión poco radial de sus singles. Tiny Dancer supera generosamente los seis minutos, en tanto Levon casi llega a los cinco minutos y medio. Es el primer disco con la participación de Davey Johnstone, el guitarrista de toda la vida de Sir Elton, y cuenta con Rick Wakeman en teclado Hammond en tres temas.

Esta edición, a poco más de medio siglo de su salida a la calle en noviembre de 1971, suma tres discos con generoso material extra. Al listado original de nueve cortes remasterizado por Bob Ludwig en 2016, de impecable sonido acentuando su magnífico carácter atemporal, se agregan, entre otros títulos, una toma de Indian sunset en un programa de radio; la versión original de Madman across the water, de superior factura y más larga junto a Mick Ronson, el legendario guitarrista de David Bowie en la era Ziggy Stardust. Su presencia se hace sentir en un par de generosos solos, mientras la banda se vuelve más densa hasta convertirse en un ensamble de hard rock con bordes progresivos.

El demo original de la canción -Elton solo al piano- abre el segundo álbum, dedicado en exclusiva a las maquetas. El tercer disco contiene la obra casi íntegra (excepto All the nasties), con Elton John solitario en una intensa sesión para el programa BBC Sounds for saturday, del 29 de abril de 1972.

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