De Una Mujer Fantástica a JFK: cuando la ficción inspira cambios en la ley

I may destroy you Foto: HBO

Hace dos años, la miniserie británica I May Destroy You ganó aplausos y premios, pero su trascendencia aún no termina de calibrarse: en Chile el proyecto que busca tipificar como delito el quitarse el preservativo durante las relaciones sexuales sin consentimiento, nació a partir del impacto que causó la ficción en sus impulsoras. No es el único caso en que producciones audiovisuales gatillan modificaciones en la legislación, aquí revisamos algunos.



La miniserie británica I may destroy you se constituyó como uno de los mayores triunfos de la televisión en 2020. Atrapó por su agudeza y humor negro, y por los temas que se atrevió a tocar al presentar la historia de una joven escritora que reconstruye la noche en que fue agredida sexualmente. Una ficción que manejó un abanico de reflexiones que fue desde qué implica ser víctima hasta las implicancias del éxito para los millennials.

Creada y protagonizada por Michaela Coel, la serie recibió premios y fue analizada desde distintos ángulos. Dos años después de su estreno en la BBC y HBO (sus 12 episodios se pueden ver en HBO Max), continúa ampliando su trascendencia más allá incluso del circuito audiovisual.

I May Destroy you

I may destroy you me impactó mucho”, le dijo la diputada Maite Orsini al medio gal-dem, parte de un artículo en que detalló que la ficción la inspiró a elaborar la propuesta que busca tipificar como delito el stealthing, es decir, la práctica de quitarse un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

Eso es lo que vive la protagonista de la ficción en uno de los capítulos: en medio un encuentro sexual consensuado, su compañero se saca el preservativo sin que ella se entere de inmediato, algo que, según después conoce, es un delito en Reino Unido. En Chile, tras ser aprobado en la Cámara Baja, el proyecto –que lo establece como delito de abuso sexual punible con entre 61 y 540 días de prisión– espera el trámite en la Cámara Alta.

Pero el caso no es aislado. Así como la ficción se nutre de la realidad para imaginar sus tramas, distintas historias de la pantalla también han impactado en la legislación.

Aquí revisamos algunos:

*Una Mujer Fantástica

No fue la primera película chilena que presentó a un personaje trans en la pantalla, pero sí fue por lejos la que generó más impacto. Ganó el Oscar, Daniela Vega se convirtió en la primera persona transgénero en presentar un galardón en la ceremonia y se instaló como uno de los mayores hitos del cine local durante este siglo.

Fuera de su resonancia en la industria, en diciembre de 2018, el mismo año que obtuvo la estatuilla dorada, se publicó la Ley 21120 que reconoce y da protección al derecho y a la identidad de género. No fue un proyecto impulsado a raíz de la cinta de Sebastián Lelio pero se le dio celeridad en medio del fenómeno internacional que estelarizó durante 2017 y 2018.

*Rosetta

En 1999, los hermanos Dardenne triunfaron con la Palma de Oro por este retrato de una joven de 17 años que vive en condiciones precarias junto a su madre alcohólica, hasta que encuentra un trabajo que tampoco le mejora la vida. Una película muy dura que también dio a conocer a su precoz protagonista, Émilie Dequenne, galardonada en el festival francés.

El filme de una de las duplas más prestigiosas del cine de autor mundial generó movimientos en Bélgica, su país de origen. Allí se concretó un cambio que volvió ilegal pagar sueldos a menores de edad que fueran inferiores al salario mínimo legal.

*JFK

La épica historia de Oliver Stone sobre el asesinato de John F. Kennedy generó una explosión en Estados Unidos. Se discutieron las libertades creativas que el cineasta se tomó para recrear los sucesos que llevaron a ese magnicidio, así como también el tufillo conspiranoico del relato.

Pero también trascendió en las esferas de la política: en 1992 el Congreso aprobó la Ley de Registros JFK, que agrupó todos los registros relacionados con el asesinato de Kennedy, los que debieran publicarse en 2029.

*The Thin Blue Line

Una película que produjo un cambio diferente en la legislación. Abel Ferrara filmó en 1984 esta cinta sobre un artista que enloquece, plagada de momentos explícitos que desataron críticas y el escándalo mediático.

Su revuelo gatilló que se ajustara el mercado del formato casero, hasta ese momento sin mayor regulaciones. El año del estreno de la producción de Ferrara, se cambió la Ley de Grabaciones de Video, estableciendo que todas debían recibir una calificación antes de salir al mercado.

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