Alejandro Zambra arremete en Estados Unidos e Inglaterra: su novela debut vuelve al inglés

A través de Penguin Books, y con una nueva traducción, a cargo de Megan McDowell, Bonsai vuelve a circular en el gigante de norte y aparecerá por primera vez en el Reino Unido, vía Fitzcarraldo. En Culto hablamos con la traductora, quien entrega las claves de esta edición y cómo posiciona al autor en otros mercados.



Como suele decir cada vez que se refiere al libro, Bonsái es la historia larga de una novela corta. La novela debut de Alejandro Zambra, publicada por Anagrama en 2006, ha tenido múltiples ediciones y reediciones. Pero también ha cruzado fronteras y ha sido publicado en otros idiomas. En idioma inglés apareció por primera vez para el mercado estadounidense en 2008, con una traducción de Carolina de Robertis.

Si bien aún es posible encontrar esa primera traducción de Bonsái en los recovecos de algún sitio web, 14 años después llega a las vitrinas del gigante del norte una nueva versión en inglés. Ahora a cargo de Megan McDowell, la histórica traductora de Zambra, y publicada a través de Penguin Books. O sea, un aterrizaje estelar.

Alejandro Zambra. Foto: Paz Errázuriz.

En declaraciones recogidas por el sitio World Literature Today, el mismo Zambra comentó que esta nueva traducción también es una historia larga de una novela corta. “En 2006 o 2007, Daniel Alarcón (un escritor que entonces no conocía), se topó con el libro y le gustó. Estaba en el proceso de editar un número de Virginia Quarterly Review y le pidió a Carolina de Robertis que tradujera Bonsái para poder incluirlo. Como la novela era tan corta, la publicaron entera, y esa fue la versión que leyó Dennis Johnson, de Melville House. Unas semanas antes de que se publicara el libro, Megan McDowell me escribió porque quería traducir Bonsái. Le di las gracias, pero le dije que ya lo estaban traduciendo. Estaba muy triste porque ya había comenzado a traducirlo, por entusiasmo, para un taller de traducción que estaba tomando”.

Megan McDowell, en charla con Culto, también lo recuerda. “Hace años quería traducir Bonsái y hasta empecé a hacerlo para un taller de traducción, pero cuando le escribí a Alejandro pidiendo su permiso, me dijo que ya existía una traducción que estaba a punto de publicarse. Así que empecé con La vida privada de los árboles, libro que me encanta, pero sí, hubiera querido empezar con Bonsái”.

Megan McDowell. Foto: Camila Valdés.

Con esta nueva edición, la novela llegará por primera vez a la tierra de los Beatles. De ahí se originó esta nueva versión. “La idea surgió porque Bonsái nunca se publicó en el Reino Unido y Megan iba a hacer una traducción para Fitzcarraldo -comentó Zambra en la citada charla-. Mientras tanto, Penguin comenzó a reeditar mis libros y también decidieron publicar la nueva traducción de Megan. Estoy muy agradecido. Es un lujo insólito tener dos versiones diferentes de un mismo libro”.

“El humor es algo que se puede perder fácilmente en una traducción”

A partir de La vida privada de los árboles, Megan McDowell empezó a traducir los restantes libros del catálogo del maipucino. “Con los años desarrollé una ‘política’ al respeto, que es seguir con mis escritores desde el principio—eso es, hacer su primera traducción al inglés y seguir con ellos en sus libros posteriores. Creo que ayuda con la creación y manutención de la voz, y también con que mis escritores confíen en mí—siempre en el primer libro sospechan un poco, como es natural”, señala McDowell, quien, siguiendo esa misma política también ha traducido al inglés a Mariana Enriquez, Samanta Schweblin y Lina Meruane.

De este modo, el pasado 15 de febrero apareció la versión en inglés de Poeta Chileno, a través de Viking, en Estados Unidos, y en marzo en Inglaterra, vía Granta. También, en la tierra del tío Sam han aparecido Facsímil (en inglés bajo el título Multiple Choice), Formas de volver a casa (ambos también vía Granta, en UK), La vida privada de los árboles (vía Open Letter), Mis documentos (vía McSweeney’s, en Estados Unidos, y Fitzcarraldo, en Inglaterra). Además del libro de ensayos No leer, por Fitzcarraldo, para el Reino Unido.

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¿Cómo fue el proceso de traducir Bonsai? Responde McDowell: Traducir Bonsái es un poco como escribir Bonsái, me imagino. Es un libro en que todas las palabras son precisas y necesarias, y también es un libro que valora cierta ambigüedad, que hay que preservar también en la traducción. Hay una tentación de sobreexplicar en las traducciones siempre, de aclarar lo que hay de oscuro o ambiguo, y tiene sentido porque de eso se trata la traducción—de hacer legible lo que no lo es para ciertos lectores. Y en particular en este libro tuve que darme cuenta cuando hacía eso, y también estar alerta a cuando los editores querían suprimir esa ambigüedad, porque el libro tiene mucho de poesía que hay que priorizar. Por otro lado quería hacerlo fluir, ser coloquial, que pudiera leerse como alguien contando una historia en voz alta. Y claro, leía el libro en voz alta, que es algo que siempre hago con los libros de Alejandro en particular”.

¿Hay cosas que te dieron trabajo traducir?

Por ejemplo, la discusión de las diferencias entre follar, tirar, hacer el amor, y culiar. Siempre es complejo hablar del lenguaje así en una traducción, es donde más falla la “suspensión de incredulidad” que se necesita para leer en traducción. Y esa primera línea, tan icónica, es algo que re-escribí muchísimas veces. Parece simple pero esa simplicidad requiere trabajo.

Alejandro Zambra. Foto: Mabel Maldonado.

McDowell destaca que el trabajo de traducción de las novelas de Zambra, ha tomado un cariz netamente colaborativo. “Siempre es así, Alejandro es uno de mis mejores amigos y siempre estamos en contacto, y durante el tiempo que trabajaba en Bonsái también hablábamos sobre Bonsái. Fue muy generoso porque me imagino que volver a pensar minuciosamente en un libro al que dio fin hace tanto tiempo podría ser una lata, está ocupado en proyectos de aquí y ahora, pero siempre tenía la voluntad de proyectarse hacia atrás y meterse de nuevo en Bonsái”.

Bonsái además tiene un tono entre melancólico y relajado. ¿Es complejo lograr mantener ese tono en la traducción?

Puede ser complejo. Creo que el humor es algo que se puede perder fácilmente en una traducción, y para mí es algo netamente importante. En Bonsái hay un juego, como dices, entre lo melancólico y cierta liviandad, y lo uno necesita lo otro para funcionar.

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Entiendo que este era el único libro de Zambra que te faltaba por traducir. ¿Era una especie de deuda pendiente contigo misma?

Sí, y además facilita las conversaciones con la gente. Siempre asuman que he traducido todos los Zambras, y tengo que corregirles diciendo que no. Ahora puedo decir que sí, mi colección incluye toda su obra.

¿Para ti qué es Bonsái? ¿Un cuento largo, una novela breve, un poema largo?

Todas las anteriores.

La nueva edición en inglés de Bonsái se puede adquirir vía online. En Estados Unidos ya se encuentra disponible en el sitio Amazon a partir de este 2 de agosto; en tanto, en la web de Fitzcarraldo, para Inglaterra, está en modo preventa y saldrá el próximo 17 de agosto. Además, como adelantó el mismo Zambra en Culto en enero pasado, La vida privada de los árboles y Mis documentos también serán reeditados en el país de Joe Biden.

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