Imelda Staunton: quién es la última reina de The Crown

Foto: Netflix

Curtida en la escena teatral británica, la actriz ganó fama mundial gracias a su protagónico en Vera Drake (2004), de Mike Leigh, y su papel de villana en la quinta parte de la saga Harry Potter. Desde entonces ha seguido acumulando prestigio, pero no había tenido un rol principal en una producción del impacto de la serie de Netflix.



No hay una fórmula escrita. Algunos actores y actrices prefieren encarnar a personajes basados en hechos verídicos sin nunca siquiera contactar a la persona en que se inspira el rol. Otros, en cambio, están dispuestos a tener algún tipo de acercamiento con el sujeto en cuestión, ya sea porque este participa en la producción o porque consideran que es lo mejor para su proceso creativo.

Imelda Staunton (Londres, 1956) no es parte de uno ni de otro grupo. Reconocida por sus trabajos en teatro, cine y televisión, la intérprete estuvo en presencia de la reina Isabel II antes de tener cualquier sospecha de que la encarnaría en la pantalla.

La actriz en la premiere de la serie. Foto: REUTERS/Henry Nicholls

En 2016 fue condecorada como oficial por la Orden del Imperio Británico –distinción que recibió de manos del príncipe Guillermo– y ese mismo año estuvo entre los artistas invitados a la celebración del cumpleaños número 90 de la monarca. Antes, en los 80, la soberana acudió a una función de una de sus obras, algo que, según recuerda la actriz, sucedió en más de una ocasión en los años siguientes.

Todo eso confluye en que el reto de interpretarla en The Crown le haya resultado “aterrador, emocionante y una gran responsabilidad”, según planteó a Variety en 2020, antes de comenzar las grabaciones del quinto ciclo de la serie de Netflix (desde hoy disponible en el streaming).

“Es extraño pensar que lo haré. ¡Claro que es jodidamente raro! Pero no es mi trabajo preguntarme cómo lo harán. Mi trabajo es sólo tratar de lograr algún tipo de actuación sumamente creíble”, agregó Staunton.

La introducción a su versión de Isabel II es mediante una escena que en apariencia no tiene mayor parafernalia: su médico de cabecera la revisa y hace algunas observaciones, a lo que la reina contesta que ha mantenido sin cambios tanto su dieta como sus hábitos. Podría no significar demasiado, pero la realidad es que los informes médicos de la monarca jamás fueron conocidos públicamente, a la altura del mayor secreto de Estado.

Foto: Netflix

Es uno de los momentos íntimos que la ficción de Peter Morgan se atreve a imaginar en una temporada cargada de reveses y escándalos, quizás la más fatídica de todas hasta ahora. No es que los pasajes de la historia que contaron con las actrices Claire Foy y Olivia Colman en el papel principal hayan estado exentos de infortunios, pero lo que le toca encarnar a Staunton es otra clase de personaje: una mujer desbordada por el caos familiar y el consecuente desprestigio ante sus súbditos.

Es el instante en que The Crown recrea el divorcio de la princesa Diana y el entonces príncipe Carlos (acompañado del escándalo sexual con Camila), así como la separación de otros dos hijos de la soberana, Andrés y Ana. También es la misma época en que el castillo de Windsor sufrió un devastador incendio que destruyó 115 habitaciones, e Isabel II pronunció el célebre discurso del “Annus horribilis”, cuando reconoció que “1992 no es un año que recordaré con placer”.

Imelda Staunton aprovecha su batería de recursos interpretativos para encarnar a una monarca que atraviesa una década turbulenta, que prácticamente no le otorgó momentos de respiro. Premiada con cuatro premios Olivier a lo largo de su carrera, recuerda por qué ha sabido resultar contundente en papeles situados en registros muchas veces antagónicos.

Derrochó humanidad como la protagonista de Vera Drake (2004), de Mike Leigh, triunfando en el Festival de Venecia y alcanzando una nominación a los Oscar, y se ganó un lugar en la memoria colectiva como la implacable villana Dolores Umbridge en Harry Potter y la Orden del Fénix (2007). Se paseó por la luz y la oscuridad en títulos tan disímiles como Sentido y sensibilidad (1995), Another year (2010), Pride (2014) y Maléfica (2014).

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“Darme cuenta de cuán fuerte era la fe de la reina me permitió acceder a esta serenidad interior, consideración, amabilidad y bondad que creo que ella tenía. Para mí físicamente, eso me mantuvo bastante concentrada y tranquila, y eso fue útil para tratar de habitarla”, dijo a Vanity Fair, abriendo una ventana a la manera en que se puso en la piel de la difunta soberana.

Aunque tal vez hasta ahora no ha acumulado tantos elogios como sus predecesoras en el rol, la intérprete regresará en la sexta temporada de The Crown, el ciclo destinado a cerrar la ficción que domina el streaming y que genera tanta fascinación como polémica.

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