Bob Iger: el histórico CEO de Disney que deja la compañía entre turbulencias, negocios millonarios y huellas culturales
The Walt Disney Company cambió de director ejecutivo. El empresario norteamericano de 75 años dejará su cargo luego de dos periodos marcados por negocios rentables, expansión multimedial, reinvención de franquicias y las compras millonarias de Marvel, Lucasfilm y Fox. Sin embargo, sus años de trabajo no estuvieron exentos de polémicas.
El 18 de marzo, en una reunión anual de la junta directiva, el empresario Josh D’Amaro asumió el cargo de CEO (director ejecutivo) de The Walt Disney Company, reemplazando al histórico Bob Iger, cuyo contrato en el trabajo finalizaba el 31 de diciembre de 2026, pero él mismo había revelado sus planes de salir del empleo a principios de año.
La confirmación de D’Amaro como sucesor fue realizada en febrero de 2026, luego de ser votado unánimemente por los directivos de la compañía. El empresario tiene una larga carrera en el área turística de Disney, en la que se desempeñó como presidente de Disney Parks, Experiences and Products desde 2020 hasta ahora, gestionando los parques temáticos y productos de ocio ligados a la compañía. D’Amaro compitió por el puesto con Dana Walden, quien ahora ejercerá como Presidenta y Directora Creativa de The Walt Disney Company.
El cambio significa un remezón para Disney, una compañía que debe gran parte de su estabilidad moderna a las labores de Bob Iger. El ex CEO estuvo en el cargo por dos periodos (2005-2020 y 2022-2026) con enfoques de expansión multimedial que llevó a la compañía a comprar estudios (como Pixar, Marvel y Fox) y consolidarse en el streaming con Disney +.
Inicios
Robert Alan Iger, nacido el 10 de febrero de 1951, creció en Long Island y se graduó en 1973 con una licenciatura en Televisión y Radio. Su entrada formal al mundo del entretenimiento ocurrió en 1974, cuando consiguió un trabajo en la cadena ABC realizando tareas de producción básica.
Durante la década de 1980, fue ascendiendo progresivamente hasta llegar a ABC Sports. En 1988, Iger enfrentó su primera labor directiva bajo presión: fue el máximo responsable de la programación de los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary.
El certamen se vio históricamente empañado por el mal tiempo y los retrasos, por lo que, para rellenar el horario de emisión, Iger y su equipo se centraron en historias de interés humano ligadas a los deportistas participantes.
El evento alcanzó un récord de audiencia para ABC y la actuación de Iger llamó la atención de los directores ejecutivos. En 1989, el futuro empresario fue nombrado Director de Entretenimiento de ABC, cargo en que dio luz verde a programas como Twin Peaks, America’s Funniest Home Video y Cop Rock.
Luego fue presidente de ABC Network Television Group, desde enero de 1993 hasta 1994. Unos ascensos más tarde, Iger fue nombrado presidente y director de operaciones de la matriz corporativa de la empresa: Capital Cities/ABC.
Llegada a Disney
En 1995, ABC fue comprada por The Walt Disney Company, con la integración lista para formalizarse en 1996. Bajo el mando de Michael Eisner (CEO de Disney durante esos años), Bob Iger se integró en la compañía, asumiendo la presidencia de Walt Disney International y del grupo ABC en 1999.
Su ascenso se solidificó hasta el punto de que, en el 2000, Disney nombró a Iger como Presidente y Director de Operaciones, volviéndolo el segundo ejecutivo de la compañía con más poder, solo por debajo de Eisner. Tras llegar al puesto, una serie de problemas bastó para que Iger tomara el cargo principal.
A principios de los 2000, Disney atravesaba una profunda crisis creativa y corporativa. Aunque Eisner fue una de las figuras más importantes del “renacimiento” de la compañía durante los años 90 (con éxitos como La Sirenita (1989), La Bella y la Bestia (1991) o El rey león (1994), su figura fue muy cuestionada por diversos conflictos y factores que incentivaron un movimiento de accionistas llamado “Salvemos Disney”, liderado por Roy E. Disney (sobrino de Walt).
Esto fue condicionado por el declive de la animación 2D, una guerra abierta con Steve Jobs (CEO de Pixar en esos años, el estudio que produjo la mayoría de éxitos animados distribuidos por Disney desde 1995), el declive en audiencia de ABC, la apertura de parques temáticos cuestionados y la salida de varios animadores y creativos del estudio (entre ellos Jeffrey Katzenberg, quien se peleó con Eisner y terminó fundando Dreamworks, compañía que se volvería un rival directo).
Los partícipes de “Salvemos Disney” acusaron a Eisner de haber convertido a la empresa en una corporación “sin alma” e instaron a los accionistas a votar en su contra. En 2004, el 43% de los accionistas votó en contra de la reelección del empresario, lo que lo forzó a renunciar a la presidencia y a anunciar su salida como CEO en 2005.
En marzo de ese año, Disney anunció que Iger sucedería a Michael Eisner como CEO de la compañía. Asumió oficialmente el cargo el 1 de octubre de 2005.
Hitos de su primer mandato como CEO
Una de las decisiones más destacadas que tomó Iger como CEO fue reparar la dañada relación con Steve Jobs. Esto derivó en la compra de Disney a Pixar por 7.400 millones de dólares, lo que generó, a través de taquilla, merchandising y parques temáticos, miles de millones de dólares en ganancias para el estudio. El negocio también convirtió a Steve Jobs en el mayor accionista individual de Disney.
Así, Pixar pudo mantener su libertad creativa e Iger marcó un precedente en la compra millonaria de estudios. En agosto de 2009, el empresario comandó las negociaciones que llevaron a Disney a adquirir Marvel Entertainment y sus activos asociados por 4.000 millones de dólares. Durante esos años, Marvel plantó las semillas de lo que se volvería su Universo Cinematográfico (UCM), que también ha generado una rentabilidad muy superior al precio de compra.
Otro estudio comprado fue Lucasfilm. En octubre de 2012, Iger firmó un acuerdo con el cineasta George Lucas para comprar su estudio por 4.050 millones de dólares. Como resultado, Disney adquirió los derechos de las franquicias Star Wars e Indiana Jones, lo que les permitió sacar nuevos proyectos que también gozaron de rentabilidad.
La expansión de Disney ya era inmensa, pero solo se agrandó más con la compra de 21st Century Fox, uno de los conglomerados de entretenimiento más importantes. Tras una puja en la que enfrentaron a Comcast (dueña de Universal), Disney concretó el trato en marzo de 2019 por unos históricos 71.300 millones de dólares.
Con esto, Disney absorbió los legendarios estudios de cine y televisión de 20th Century Fox, las cadenas FX y National Geographic, grandes franquicias (como Avatar y Los Simpson) y el control mayoritario de la plataforma Hulu.
La estabilidad de Disney se sostenía (y crecía) gracias a ingresos de taquilla, merchandising, parques temáticos y expansión multimedial. Bob Iger también estelarizó la apertura del Shanghai Disney Resort, un parque que marcó una expansión crucial de la compañía en el mercado asiático.
Antes de su salida del cargo (en su primer mandato), el empresario también lideró la adaptación de Disney a la nueva realidad que dominaba el mercado del entretenimiento: los servicios de streaming. Disney Plus se lanzó oficialmente en 2019 para competir directamente con Netflix y sus números fueron históricos. Las proyecciones internas de Disney esperaban alcanzar entre 60 y 90 millones de suscriptores para el año 2024, pero el servicio consiguió 10 millones de suscriptores en sus primeras 24 horas.
Salida: las polémicas de Bob Chapek
En febrero de 2020, sintiendo que su visión estratégica se había completado, Iger cedió el puesto de CEO al votado Bob Chapek (quien venía de ser presidente de la sección Parks & Resorts de la compañía), aunque se quedó como presidente de la junta hasta finales de 2021 para guiar la transición durante la pandemia de COVID-19.
Lo que nadie esperaba era que el mandato de Chapek iba a estar lleno de polémicas. Su enfoque fue percibido como “puramente transaccional”, lo que generó fricciones con las áreas de gestión de talento y relaciones públicas.
Una de sus controversias más destacadas ocurrió con la actriz Scarlett Johansson, quien demandó a Disney por “incumplimiento de contrato”, luego de que la compañía estrenara la película Black Widow (2021) directamente en Disney Plus, cuando los ingresos de la actriz estaban supuestamente atados a bonos de taquilla.
Aunque el proceso legal ya fue turbulento, la situación escaló cuando Disney emitió un comunicado público que llamaba a Johansson “insensible” ante los efectos globales de la pandemia y revelaba su salario de 20 millones de dólares. Esto fue visto como un ataque bajo por los representantes de la actriz y por el público, que era algo muy inusual en la compañía.
Otra polémica surgió cuando Chapek creó una sucursal de Distribución de Medios y Entretenimiento (DMED), lo que quitó influencia a los ejecutivos de cada estudio para decidir presupuestos y decisiones sobre cómo se estrenarían sus proyectos. Por eso, películas originales de Pixar, Marvel y otros estudios fueron lanzadas directamente a Disney Plus.
Lo llamativo es que, a pesar de esto, el servicio de streaming reportó pérdidas operativas de 1.500 millones de dólares en 2022, lo que fue muy criticado por la junta directiva.
Todo esto, sumando la controversial gestión de relaciones públicas que tuvo Chapek con la ley “Don’t Say Gay” en Florida (al principio reaccionó con silencio y luego, ante presiones internas, expresó su preocupación al gobernador de Florida, quien inició una batalla legal contra la compañía que se extendió hasta 2024), terminó con Chapek destituido de su cargo.
Segundo mandato
Ante la incertidumbre, la junta directiva trajo a Bob Iger de vuelta en noviembre de 2022 para enderezar el rumbo. Su segundo mandato tuvo más controversias ejecutivas que el primero, ya que se centró en buscar estabilidad a toda costa.
Iger implementó un plan agresivo para recortar más de 7.500 millones de dólares en costos, lo que incluyó la reestructuración de la compañía en tres divisiones (Entretenimiento, Deportes/ESPN y Parques/Experiencias). Su principal objetivo financiero fue dejar de perder dinero en Disney Plus y llevar el servicio a la rentabilidad, algo que la compañía comenzó a lograr a lo largo de 2024.
Esto tuvo, como una de sus consecuencias, el despido de más de 7.000 empleados, lo que golpeó duramente la moral interna de la compañía y fue muy cuestionado. La polémica estuvo acompañada por comentarios hechos por Iger sobre las huelgas de guionistas y actores (WGA y SAG-AFTRA) que tuvieron lugar en 2023. El empresario declaró en una entrevista que las demandas de los sindicatos “no eran realistas”, lo que generó una reacción de disgusto en la industria.
Otra crítica que recibió el estudio durante los últimos años fue la sensación de “fatiga de franquicias” que acusaron las audiencias, al ver que la parrilla de Disney se llenó de secuelas inferiores en cuanto a calidad. Iger tuvo que admitir que Disney había priorizado la cantidad sobre la calidad, lo que llevó a fracasos en taquilla de Marvel y Pixar durante 2023.
A diferencia de su mandato anterior, Iger solo pudo concretar durante estos años la compra de la participación restante de Comcast en Hulu, lo que permitió que la plataforma pudiera integrarse directamente en Disney Plus.
Tras veinte años ejerciendo como CEO (con dos de pausa), Bob Iger deja The Walt Disney Company con una sensación agridulce en el público. Según dijo Henning Piezunka, profesor de gestión en la Wharton Business School de la Universidad de Pensilvania, para Variety: “Si la sucesión de Chapek hubiera ido bien, Iger sería un héroe en este momento. Había hecho todo bien. Probablemente se quedó demasiado tiempo. Tuvo éxito en todo menos en la sucesión”.
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