Cócteles, porros y rock en Nashville: Bob Dylan y el camino de Blonde on Blonde
Lanzado en mayo de 1966 y considerado uno de los primeros discos dobles de la historia, el séptimo trabajo del músico consolidó su giro eléctrico gracias al apoyo de excelsos músicos de Nashville. Con letras personales que retrataban algunos personajes, fue uno de los trabajos claves en un año cargado de grandes discos.
“¿Y qué suelen hacer por aquí?“, preguntó el siempre arisco Bob Dylan, a los músicos que lo acompañaban esa noche en el estudio de Columbia en Nashville. Cuando le intentaron comentar que a veces jugaban golf, Dylan interrumpió. ”No me estoy refiriendo a eso ¿qué hacen por aquí?“.
Ahí los músicos comprendieron. Dylan se refería a las drogas. Entonces le dijeron que de vez en cuando bebían alguna cerveza. Pero el “bardo de Minnesota” tenía una imagen en mente. Quería grabar una canción, Rainy Day Women #12 y 35, en cuyo estribillo reza: “Sí, pero no me sentiría tan solo/Todos deben drogarse”.
Por eso tenía una petición especial. Ya que la canción incluía esa orden perentoria, necesitaba que los músicos estuviesen al menos algo colocados. Mandaron entonces al guardia de los estudios al bar cercano a traer cocteles y no tardó en aparecer un porro de marihuana.
Y así, en su estilo, Dylan dio algunas someras instrucciones. La canción debía sonar a fiesta de madrugada y con aire a marcha, pero no muy rápida. Con al menos un par de los músicos algo golpeados por la combinación de tragos y hierba, comenzaron a tocar. Dylan se rió durante la letra. No le importó, le sumaba al aire festivo de la canción. Y así, sin más la registraron.
Fue algo de la tónica del trabajo de Blonde on Blonde, el álbum que Dylan grabó entre enero y marzo de 1966. Un álbum registrado entre giras, con el que el artista consolidaba el giro eléctrico que abrió en Highway 61 Revisited, el álbum en que dejó atrás la canción folk más pura.
Y aunque en principio trabajó algo de material en Nueva York junto a The Hawks -los futuros The Band-, Dylan no quedó conforme, según cuenta el biógrafo Howard Sounes. Así aceptó una propuesta que se le hizo llegar para grabar en Nashville, con el apoyo de curtidos músicos locales como Wayne Moss y Henry Strzelecki, quienes habían tocado en discos de Roy Orbison y Elvis Presley. Eso sí, se llevó consigo a dos de sus escuderos, Al Kooper y Robbie Robertson.
Dylan arribó a Nashville apenas con los bosquejos de las canciones y algunas letras a medio terminar. Una tarde mantuvo a los músicos esperando durante horas hasta que por fin acabó una que se llamaba Sad-eyed lady of Lowlands, que escribió para su esposa, Sara. Como siempre, su estilo en el estudio se impuso; apenas algunas instrucciones básicas a los músicos y a tocar, sin mucho ensayo. Habitualmente, la que se quedaba era la primera toma.
En los siguientes días, Dylan fue despachando temas, escribiendo como un obseso. El guitarrista de sesión Wayne Moss, aportó un delicado arpegio al estilo Chet Atkins para I Want You, un tema que al decir de Sounes “expresaba un deseo anhelante”. Mientras que Just Like a Woman y Leopard-skin Phil-box Hat, al parecer se inspiraron en Edith Minturn Sedgwick, actriz, modelo y musa de Andy Warhol.
El álbum reunió un torrente de composiciones compiladas en un doble LP, uno de los primeros de la historia (se disputa el honor junto a Freak Out!, de The Mothers of Invention de Frank Zappa). Trepó hasta el puesto 9 en las listas de EE.UU., logrando un éxito para Dylan.
De rebote, el disco empujó a la escena de Nashville. “Grupos ajenos al country empezaron a desfilar por la ciudad para intentar emular el sonido Dylan y los músicos de estudio con los que había trabajado comenzaron a ser muy buscados, pasando a ser estrellas menores por mérito propio, pues, por primera vez en la historia de Nashville, sus nombres aparecían mencionados en la portada del disco”, apunta Howard Sounes.
Mientras el material de Blonde on Blonde pasaba a las sesiones de mezcla, Dylan volvió a la carretera junto a The Hawks. No resultó demasiado sosegado. Fue en el tramo de Inglaterra, en el show del Free Trade Hall de Manchester, cuando alguien entre el público le gritó “Judas” por dejar atrás su sonido folk para tomar la guitarra eléctrica. Y en el Albert Hall de Londres, días después, abordó a su estilo los comentarios sobre el significado de sus temas.
“Solo me gustaría decir que esta próxima canción es lo que sus periódicos musicales ingleses llamarían una ‘canción sobre drogas’-informó Melody Maker el 4 de junio de 1966-. Nunca he escrito ni escribiré una ‘canción sobre drogas’. No sé cómo hacerlo. No es una ‘canción sobre drogas’”. Luego continuó tocando temas como Desolation Row y It’s All Over Now. Baby Blue.
Y los gritos siguieron. “Estoy harto de que la gente pregunte: ‘¿Qué significa?’. No significa nada." Aquí Dylan fue interrumpido por gritos, incluyendo “Woody Guthrie se habría revuelto en su tumba” y “Basura”. Pero la mayoría del público quería escuchar a Dylan y acalló a los que lo interrumpían", detalló el Melody Maker. Una nueva era se consolidó y en Blonde on Blonde, Dylan articuló su transformación definitiva.
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