Culto

Crítica de discos: el triunfo inapelable de The Hives, The Who y Wolf Alice

Las novedades discográficas de la semana abrazan grandes lanzamientos: The Who son inmortales, The Hives una ráfaga irrefrenable de electricidad y Wolf Alice despliega todas sus cualidades creativas. Son días de cosecha musical redonda.

Crítica de discos: el triunfo inapelable de The Hives, The Who y Wolf Alice

*Wolf Alice - The Clearing

Hace cuatro años Blue weekend, el tercer álbum del cuarteto londinense liderado por Ellie Rowsell (32), demostró capacidad de síntesis con un orquestado repaso del rock británico de las últimas tres décadas, sin tono revivalista. Antes que la reverencia literal, Wolf Alice se inspira en el pasado y concluye en sus propios términos.

Con The Clearing se internan en algunas de las vetas y nombres que mejor definen la década del 70, cuando el pop acostumbraba violines en el decorado -la bienvenida en Thorns-, que en escasos segundos cita pianos y redobles beatles, con las armonías celestiales de ABBA pellizcando suavemente el estribillo. Ellie Rowsell instala la vara vocal por las nubes, y lo mismo ocurre en la cadenciosa Bloom baby bloom, donde canta por la estratósfera escalando varias octavas en medio de un arreglo dream pop de primera, una composición extraordinaria.

Soft rock con link a The Carpenters en la coqueta Just two girls, y folk primoroso mezclado con jazz (aroma a Steve Gadd en la muñeca) para Leaning against the wall. Un sentido abrazo a Fleetwood Mac en Passenger seat y un nuevo homenaje a ABBA en Bread butter tea sugar, en tanto el sonido Motown y la admiración por Karen Carpenter moldean a Safe in the world. Wolf Alice se confirma como maestro consumado en el arte de visitar otros días, retirando el polvo del tiempo en busca de la belleza.

*The Who - Live at The Oval 1971

Mientras The Who enfrenta su gira de despedida por Norteamérica, se publica este documento histórico que sólo había circulado en paupérrimas ediciones piratas. Grabado por Glyn Johns, el ingeniero de los más grandes contando a Los Beatles, Los Stones y Led Zeppelin, el concierto fue parte del Goodbye summer: a rock concert in aid of famine relief for the people of Bangladesh, celebrado el 18 de septiembre de 1971, ante 35 mil personas en el estadio de cricket The Oval de Londres, donde también participaron The Faces y Mott The Hoople.

La banda estaba en uno de sus momentos cúlmine entre creatividad y espectáculo. En agosto habían publicado Who’s next, una de sus obras cumbres, repasada en esta cita con algunos de sus mejores títulos, incluyendo Won’t get fooled again, Behind the blue eyes, Love ain’t for keeping y Bargain. Las capacidades de cada músico estaban a tope. John Entwistle no solo tocaba el bajo como una bestia, sino que su voz de amplio rango se lucía como solista en My Wife. Pete Townshend tropezaba con la autocomplacencia propia de los guitar heroe de la época con solos improvisados y caóticos, pero era uno de los responsables de los pantalones largos del género. Roger Daltrey había florecido como frontman, y Keith Moon estaba dispuesto a convertir todo en caos. Un gran retrato de una lucha de gigantes en vivo.

*The Hives - The Hives forever forever The Hives

The Death of Randy Fitzsimmons, publicado en agosto de 2023, puso fin a una pausa discográfica de once años de la fenomenal banda sueca -uno de los mejores números en vivo por décadas-, en un retorno impecable a la altura de su sitial como fundamentales del retro rock a comienzos de milenio, con actitud de aplanadora y devoción por la intensidad electrizante del rock & roll, combinada con el garage punk que se alimentó de la misma cadena.

The Hives forever forever The Hives arranca con la desfachatez marca registrada en Enough is enough, con inclinación al cachondeo de los fundamentales New York Dolls. Hooray hooray hooray es un ataque frontal clásico que funciona sin apelaciones, mientras Bad call contiene la pólvora de AC/DC en sus orígenes.

El drástico cambio de velocidades de Paint a picture sin interrumpir su dinámica, la fuerza arrolladora de O.C.D.O.D., el toque tribal y western de Legalize living, el glam acelerado en Roll out the red carpet, el cencerro que enciende Born a rebel, y el cierre espléndido de The Hives forever forever The Hives revestido de electrónica, son todas señales de que el quinteto sueco sigue recargado de ideas y actitud. A 32 años de su fundación, The Hives persiste poseso y determinado a irradiar la fuerza primitiva y salvaje del rock, con extraordinaria cuadratura y pasión.

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