Marina tiñe de brillo y rosa la última tarde de festival Lollapalooza
La intérprete galesa inundó el Cenco Malls con un show a todo color. Las y los asistentes disfrutaron a tope con el atardecer de fondo y anticipando lo que será las presentación de Chappell Roan unas horas después. Todo esto, estrenando nuevo disco en el país.
Llegó el último día de Lollapalooza 2026 en Chile, una jornada que destaca por su variado cartel, que va desde Manuel García, Bándalos Chinos, Skrillex, Lewis Capaldi, hasta Chappell Roan y Marina; esta última, gran ícono del pop, sobre todo para la comunidad queer.
La artista galesa, de 40 años, lleva tras de sí una trayectoria musical de más de quince años; antes conocida como Marina and the Diamonds, se convirtió en una imperdible del pop indie, caracterizada por sus performance de gran escala, vestuario y maquillaje extravagantes.
Marina, también compositora, productora y poeta, llega al escenario Cenco Malls con lo más nuevo de su repertorio: Princess of power, un disco que en sus palabras, “pierde el miedo al amor”. Variety, en su reseña al LP dijo: “(es) una redefinición y revitalización de sonido e imagen que parece definida por una letra de la canción que da título al álbum que dice: ´He estado viviendo la vida encerrada en una torre/ Pero ahora estoy floreciendo como una flor´”.
Identidad y visibilidad en los escenarios
En una entrevista previa, la artista estimó que cerca del 60% de sus oyentes pertenecían a la comunidad LGBT y que, por lo mismo, se tomaba su carrera muy en serio, entendiendo que su proyecto funcionaba como un lugar de acogida. Los temas que trata en sus canciones son variados: el típico desamor, las ganas de pertenecer, salud mental y alguna que otra fantasía sobre superheroínas que salvan al mundo a través del poder del amor.
“Atrapada en una generación sin amor, lista para la transformación. Voy a brillar como una lluvia de meteoritos. Bienvenida a mi mundo, Princesa del Poder”, dice en la canción que da el nombre a su último disco. Este llamado de esperanza se mezcla con el potente verso: “No es muy tarde para cambiar la manera en que amas”.
Para muchas y muchos oyentes, su música se siente como un abrazo, y poder verla en vivo luego de tantos años es reconfortante. Así se ve entre la masa de gente que esperó cerca de la tarima a pesar del sol que no dio mucha tregua en esta última jornada.
Princess of Power a todo volúmen
Marina se sube puntual al escenario, con un traje de dos piezas metalizado y con un adorno de mariposa en el cabello. La fiesta comienza con todo con la ya nombrada Princess of Power. La fanaticada grita eufórica y se suma al coro rápidamente.
Ella camina etérea sobre la tarima. Observa durante algunos versos, en otros cierra los ojos para cantar, todo esto acompañado de unos tacos aguja del mismo color del vestuario.
El grupo de fans se decora con abanicos a juego y sombreros tipo cowboy de color rosa. Esto también por Chappell Roan, artista que se presentará más tarde en el mismo escenario.
Ambas comparten varios puntos en común, musicalmente hablando. Este ritmo un poco psicodélico que mezcla altos vocales con sintetizadores a tope y un beat pegajoso que lo termina por catalogar como pop. Podría decirse que es el mismo público y que la propuesta de la Midwest Princess toma de referencia mucho de la Princess of Power.
Son de dos generaciones distintas, pero que aprovecharon el momento para mostrar algo auténtico y cercano, que hace que sus oyentes se identifiquen fuertemente, ya sea por las vivencias o por los sentimientos que exploran a través de las líricas.
Bubblegum Bitch
Pasan los primeros temas y saluda al público: “¡Hola, Chile! ¿Cómo están? Estoy muy feliz de verlos”, dice. Celebra algunos outfits de las primeras filas y agradece a todos por estar ahí. Adelanta que la siguiente será de las antiguas y se desata el caos cuando parte Bubblegum Bitch.
Algunas horas antes publicó en sus historias de Instagram un video interpretando esa canción en el Lollapalooza de Argentina junto con el mensaje: “Lancé esta canción hace 14 años y fui totalmente denigrada y dejada de lado por la prensa inglesa por crear esta canción pop sobre arquetipos femeninos. Cada vez que esta canción se hace viral se siente como la más dulce de las justicias para mi y para mis fans”.
“Querido diario, conocí a un chico. Hizo que mi corazón de muñeca se encendiera con alegría. Querido diario, nos separamos. Bienvenido a la vida de Electra Heart”, dice durante el tema, considerado un himno de la vulnerabilidad y la reinvención.
El pop no cambia, se transforma
Si se tuviera que dar un concepto para definir el ambiente durante el concierto sería “alegría”. El grupo, mayoritariamente femenino, bailaba y coreaba con sonrisas gigantes, así se veía en todas partes y en las pantallas de los costados que se desviaban por momentos de la protagonista.
Un pop etérero que mezcla elementos del techno, juntando a las voces del pasado que la inspiran y aquellas que vinieron después y que siguieron sus pasos. A fin de cuentas, el pop es tan amplio y tan moldeable que jamás termina de definirse, se transforma a medida para quien quiera utilizarlo como forma de expresión.
Recuerda un poco a la presentación de Lorde del día anterior, con la misma energía y el mismo cariño del público que llevaba años esperando el reencuentro.
Llega el turno de Metallic Stallion, un tema muy apoyado, con saltos incluidos y que refuerza la idea de las inspiraciones y el legado cultural, en este caso con Madonna por detrás.
Cuntissimo, Cupid’s girl, How to say goodbye y Primadonna fueron las últimas de la presentación. Esta última perteneciente a su primer disco y la más escuchada de su discografía.
“Llevo aquí 17 años. Se que algunos me acompañan desde el inicio y que se han sumado hace poco. En Latinoamérica siempre me siento llena de amor y agradecimiento. Me encantaría hablar español para decirles esto, pero somos familia, me siento muy conectada con todos aquí”, se sincera del escenario.
El público salta eufórico durante Primadonna, es más que una canción, es un momento especial para atesorar. Así ocurre también con I <3 you: “Estrellas brillantes sobre mi rostro, botas de cuero hasta mis rodillas. Perdón, estoy un poco atrasada, he estado dando vueltas y vueltas. Bienvenidos a la era dorada, ahora todo está de maravilla”, dice. Y así exactamente es su show, un conjunto de brillo, color rosa y celebración de lo femenino y lo diverso.
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