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Todo sobre mi madre: la obra maestra de Almodóvar que redefine la familia regresa al streaming

Tras su llegada a Mubi, analizamos el filme que marcó un antes y un después en la carrera de Pedro Almodóvar. Entre anécdotas de Cecilia Roth sobre su reencuentro con el director y la visión de críticos expertos, desentrañamos cómo esta historia de maternidad, pérdida y solidaridad femenina logró derribar prejuicios y conquistar Hollywood.

Una enfermera argentina en Madrid, España, Manuela (Cecilia Roth), ve cómo su hijo adolescente, Esteban (Eloy Azorín), el día que cumple 17 años es atropellado por irle a pedir un autógrafo a la famosa actriz Huma Rojo (Marisa Paredes). El accidente lo mata al instante y devasta a la pobre Manuela, quien decide saldar cuentas con su pasado y viajar a Barcelona para buscar al padre de Esteban, que es una transgénero llamada Lola.

Esa la trama de Todo sobre mi madre, la galardonada película de Pedro Almodóvar que acaba de regresar a la plataforma Mubi. Original de 1999, Almodóvar retomó un tópico muy característico de su cine, la fraternidad entre mujeres, pues en el viaje en busca del padre de su hijo, Manuela ayuda a otras mujeres y resulta ser un impulso positivo en sus vidas.

“(En esta película) estoy hablando de la solidaridad femenina natural -dijo el manchego en una entrevista promocional de la época-, sin que sean mujeres que están en la ONG. Que las personas se ayudan, y se ayudan más, cuando están peor”.

Ya entonces Almodóvar tenía claro que había hecho una película diferente. “Desde el principio al fin, la película está compuesta únicamente de cosas que son muy fuertes y muy profundas para mí -dijo al Página 12-. Todo sobre mi madre es sobre la creación artística, las mujeres, los hombres, la vida, la muerte, y sin duda se trata de uno de los films más intensos que he realizado. No porque en los otros haya habido secuencias banales, sino porque en éste quise alcanzar lo esencial de cada secuencia utilizando elipsis, y eso le da una sensación de intensidad tal vez incluso un poco asfixiante. La literatura, el teatro, el amor de dos mujeres, la madre herida que lucha, el mundo del travesti, de Agrado (Antonia San Juan) y de la prostitución son temas que ya he tratado pero que esta vez abordo de una manera bastante distinta. Creo que con los mismos elementos y los mismos personajes se pueden realizar miles de películas diferentes".

Eso sí, aclaró que a diferencia de otras producciones suyas, Manuela tiene muy poco que ver con su propia progenitora. “La madre, en mis películas, siempre ha sido una mujer cercana a mi propia madre, incluso cuando ella era más joven, como en el caso del personaje que hizo Carmen Maura en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984). Y siempre es una mujer de la clase social de la que yo provengo. Pero aquí se trata de una madre que no tiene nada que ver con la mía, ni con la figura tradicional de la madre a la que nos acostumbramos con Chus Lampreave. Manuela es una madre argentina, joven y sola, muy diferente también a Becky del Paramo, que estaba inspirada en Lana Turner y en Rocío Durcal, la cantante de la que hablaba antes. Rocío Durcal se fue a México y se convirtió en una inmensa estrella. Hay un eje México-Madrid, así como hay un eje París-Barcelona".

Y agrega: “Todo sobre mi madre efectivamente es sobre la maternidad y la maternidad dolorosa, no trata únicamente de la maternidad de Manuela sino también de la de Rosa (Penélope Cruz). Está también esa relación entre dos lesbianas que interpretan Marisa Paredes y Candela Peña, que es casi una relación de madre-hija. Pero la película es, ante todo, sobre la puesta en el mundo de un ser, de la maternidad que se vuelve paternidad y viceversa. No me atrevo a utilizar una palabra o la otra para designar a Lola. La película dice también que, más allá de las circunstancias vitales de cada uno, hay un instinto animal que incita a engendrar, a defender aquello que se engendra y a ejercer derechos sobre ese ser. Eso es lo que representa Lola y también lo que puede ser lo más escandaloso del film, pero que reivindico de manera natural. Lola cambia su naturaleza, modifica todo su cuerpo, pero hay algo en ella que permanece intacto. Y eso me conmueve, no sabría decir por qué“.

Sobre ese vínculo entre Lola, el transgénero padre de Esteban, y Manuela, Almodóvar señaló: “Lo importante en la pareja Manuela-Lola es que ya no hay odio, que se comprenden en lo que respecta al hijo. Manuela entiende que es de todo punto de vista natural que un padre y un hijo se conozcan y que no es bueno luchar contra ello. Yo quisiera, aunque sea un poco forzado, que el espectador vea este trío no de un modo tolerante sino como algo natural. Lola, Manuela y el segundo Esteban forman una nueva familia, una familia que coincide en valorar sólo lo esencial y para la cual las circunstancias carecen de importancia. Es por eso que Lola, vestida de mujer, puede decirle al niño: ‘Te dejo una muy mala herencia’. Cuando le pregunta a Manuela si puede besar a Esteban, ella le responde: ‘Pero por supuesto, hija mía’. Se dirige a ella con el femenino de la manera más natural. Aunque atípica, esta familia evoca para mí la variedad de familias que son posibles en este fin de siglo. Si hay algo que caracteriza nuestro fin de siglo es justamente la destrucción de la familia. Es posible, en cambio, crear una familia con otros miembros, con otras relaciones biológicas. Y estas familias pueden ser respetadas como las otras dado que lo esencial es que los miembros que la componen se amen”.

Cecilia Roth ya había trabajado con Almodóvar en sus cuatro primeros filmes: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1983), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), por lo que este filme significó su reencuentro con el cineasta. “Fue muy gracioso porque yo estaba de vacaciones en las afueras de Buenos Aires, en una quinta muy antigua que tenía una barranca hacia la piscina. Sonó el teléfono, veo que es Pedro y me dice: ‘te quería contar que estoy preparando una película sobre el vínculo de las mujeres y aunque es coral hay una protagonista a la que le sucede todo lo que genera la historia. Es el personaje que quiero que hagas’. Después de gritar un sí total, terminé con él y bajé por la cuesta que te decía rodando”, recordó la actriz en charla con Vouge, en 2024.

Roth ya estaba en otra etapa de su vida y su carrera, y eso, señala, fue vital. “Fue un reencuentro en el set, eso sí, sin duda. En los ensayos sí lo fue también, pero con una manera de trabajar, de una forma de entrega muy particular, con algo que conocí, tenía en el cuerpo y volvió a aparecer. Creo que después de ver Martín Hache [la película de Adolfo Aristarain que le consiguió su primer Goya en 1997] consideró que podía volver a contar conmigo porque la película le había gustado muchísimo. Estábamos más cerca de esa actriz madura y experimentada que de aquella niña de antes”.

“Yo en aquella época me sentía una niña -reconoció Roth-. Me acuerdo de que el personaje de Manuela tenía 38 años. Yo vivía en aquel momento en el puente en el que pasas de ser la chica hot a la madre de la chica hot de la historia”.

Sobre el éxito del filme, Roth reflexiona: “Todo sobre mi madre marcó un territorio nuevo al ser una película con tantas mujeres. Entonces no era lo común”. De hecho, el señero Variety la reseñó positivamente: “Emocionalmente satisfactoria y brillantemente interpretada” y agregó: “El tono emocional es predominantemente oscuro y confrontativo. Pero gracias a un guion genuinamente ingenioso y con un ritmo dulce, la película no se vuelve deprimente cuando se centra en la resistencia estoica y el buen humor de los personajes”.

La parte de los críticos

¿Cuáles son las principales claves del filme? Responde Paula Frederick, editora de cultura de Radio Duna y periodista especializada en cine. “Todo sobre mi madre es una suerte de bisagra en la cinematografía de Almodóvar. Detrás de su imaginario, se vislumbra la dimensión más íntima del cine del director, con todas las temáticas que han alimentado sus películas: la identidad sexual de La ley del deseo y Pepi, Luci, Bom y las chicas del montón, la complejidad de las relaciones familiares, el binomio amor y muerte de Átame y Carne trémula y, por supuesto, la devoción por la mujer, sus formas y naturaleza, que luego derivaría en la insuperable Volver“.

Por su parte, Rodrigo González, crítico de cine de Culto, añade: “Aunque Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios (1988) había sido la película que le dio el éxito internacional a Pedro Almodóvar y desde ¡Átame! (1989) hasta Carne Trémula (1997) se nota un aumento de densidad en sus tramas y una transformación que lo hace ser un cineasta respetable hasta para los tontos graves (con menos comedia y más drama, se puede decir), Todo Sobre Mi Madre (1999) es otra cosa. Es su primera obra maestra, la película dónde hace más explícitas que nunca sus referencias cinematográficas, empezando por el título que alude a Todo sobre Eva (1950), el clásico de Joseph L. Mankiewicz con Bette Davis, largometraje que también aparece en una escena de la cinta".

Paula Fredrick añade: “Con una ironía más contenida, pero el mismo arrojo en cuanto a temáticas y límites transgredidos, aquí Almodóvar no escatima en los recursos que lo hacen reconocible. Sin embargo, pone esa sensibilidad, otras veces desbordada, en un contenedor más clásico, que remite a la elegancia y profundidad de Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz, su película madre".

“Es cine dentro del cine, pero también teatro dentro del cine, considerando que la obra Un Tranvía Llamado Deseo es parte esencial de la historia -apunta Rodrigo González-. Lo magnífico de todo esto es que Pedro Almodóvar logra hacer referencias culturales sin ser solemne ni pedante, sino que conservando esa fluidez tragicómica de sus diálogos, una marca registrada en él. Se ha dicho muchas veces que la cinta, como la mayoría de su director, es una homenaje a las mujeres, a las madres y a las actrices, pero además es un punto de encuentro de diferentes generaciones de actrices que son cómplices de la carrera de Almodóvar: Cecilia Roth, Marisa Paredes y Penélope Cruz".

Paula Frederick también pone el ojo en otro aspecto: “La música de Ismael Lo, los contrastes de Barcelona (que reflejan también las fricciones de los personajes), el retrato del dolor como motor del deseo, confluyen de manera natural, logrando un fresco que representa lo mejor del imaginario Almodovariano”.

Remata Rodrigo González: “No hay que extrañarse que Todo Sobre Mi Madre ganara el Oscar a Mejor Internacional, el primero de los que obtendría Almodóvar en su carrera. De alguna manera, todo lo que ha hecho el director después ha sido un continuo refinamiento de lo que logró en esta película, el modelo a seguir y perfeccionar”.

“¡Siempre te pasa lo mismo!"

Todo sobre mi madre fue el filme que puso a Almodóvar en la primera línea del cine mundial. No solo arrasó con loe españolísmos Premios Goya, sino que obtuvo el Óscar a Mejor Película Extranjera del 2000, echándose al bolsillo a Hollywood. Curiosamente, quienes le entregaron el galardón fueron dos actores españoles, Penélope Cruz -quien participó en el filme- y el taquillero Antonio Banderas -quien había actuado en otros filmes del cineasta-. Con un chillón grito de “¡Pedro!“, fue Cruz quien anunció el triunfazo.

“Yo internamente tenía la sensación de que íbamos a ganar -recordó Cecilia Roth-. No me extrañó, aunque pueda sonar tonto y soberbio. Sentíamos que la película estaba rompiendo algo en todos los sitios a los que íbamos. Fue muy fuerte el momento en el que Penélope gritó ‘Pedro’, pero es que yo soy muy racional y al verla con Antonio [Banderas] ya me pareció que todo estaba muy armado”.

Roth estaba en la ceremonia, pero curiosamente, no alcanzó a presenciar el momento exacto de la entrega del galardón. Una impostergable visita al excusado la hizo levantarse solo minutos antes de que se conociera el ganador en la categoría de Mejor película internacional. “Pedro se enfadó conmigo: ‘¡siempre te pasa lo mismo!’. Creo que nunca hice pipí tan rápido porque está todo controlado allí, te ponen hasta un extra para que no se vea vacío el asiento”, recordó a Vouge entre risas. Así se sentía ser parte de la historia.

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