Educación

La seguridad del paciente también se entrena

Link USS, el Centro de Simulación Avanzada de la Universidad San Sebastián, está ubicado en el campus Bellavista, y cuenta con diez ambientes de simulación clínica y quirúrgica de alta complejidad.

Andrés Díaz-Guio, director general de Simulación Clínica e Innovación de la Universidad San Sebastián.

Hay una pregunta que deberíamos hacernos con mayor frecuencia cuando hablamos de seguridad del paciente: ¿cuánto entrenamos realmente a nuestros equipos antes de enfrentarlos a situaciones clínicas de alta complejidad?

La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de uno de cada diez pacientes sufre algún daño durante la atención sanitaria y que más de tres millones de muertes al año se asocian a una atención insegura. Detrás de esas cifras también hay decisiones bajo presión y equipos donde la comunicación, el liderazgo y la coordinación pueden marcar la diferencia. Estas competencias se desarrollan, se observan, se retroalimentan y se entrenan. Por eso, la seguridad del paciente también se entrena.

La simulación avanzada permite recrear escenarios clínicos de alta complejidad en un entorno controlado. Un equipo puede enfrentar una crisis, tomar decisiones, equivocarse, analizar lo ocurrido, recibir retroalimentación y volver a intentarlo, sin que el costo del error recaiga sobre un paciente real. Se anticipan riesgos y se fortalece el desempeño antes del evento crítico.

Esta es la razón de ser de Link USS, el Centro de Simulación Avanzada de la Universidad San Sebastián. Ubicado en el campus Bellavista, cuenta con diez ambientes de simulación clínica y quirúrgica de alta complejidad. Desde su inauguración, el Ministerio de Salud destacó su potencial aporte a la formación de profesionales preparados para la medicina del futuro y a la seguridad del paciente.

Durante su primer año, Link USS ha convocado a 1.210 participantes. El 60% han sido médicos de especialidades como anestesiología, pediatría, medicina intensiva, medicina de urgencia, ginecología y cirugía. También han participado enfermeros, matronas y otros profesionales de áreas críticas. Estos datos muestran la necesidad de espacios sistemáticos de entrenamiento.

Los profesionales de la salud no somos “productos terminados” al graduarnos. Muchas situaciones críticas son infrecuentes, pero tienen consecuencias graves. No basta con saber qué hacer: hay que haberlo entrenado previamente y de manera interprofesional.

El desafío es que la simulación avanzada deje de ser vista como una herramienta complementaria y sea comprendida como una estrategia estructural de calidad y seguridad. Así como ningún piloto enfrenta una emergencia aérea sin haber pasado antes por un simulador, los equipos de salud deberían tener oportunidades regulares para entrenar escenarios que no podemos improvisar cuando hay vidas en juego.

Chile tiene una oportunidad. Si integramos la simulación avanzada a la formación especializada, la educación permanente y las políticas de seguridad del paciente, podemos convertirnos en un referente latinoamericano.

Los días 27 y 28 de agosto, Link USS realizará el Primer Congreso Internacional de Simulación Avanzada, reuniendo a especialistas internacionales para discutir el futuro de la simulación, su impacto en la seguridad del paciente y su rol en el postgrado.

El futuro de la simulación no está solo en simular mejor, sino en lograr que lo aprendido transforme la práctica real.

La seguridad del paciente no comienza cuando ocurre una emergencia. Comienza mucho antes: cuando un profesional y su equipo se preparan para enfrentarla.

*Andrés Díaz-Guio, director general de Simulación Clínica e Innovación de la Universidad San Sebastián.

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