Trabajaba en un banco, pero a los 45 años sacó dos ingenierías y un magíster en 7 años
Gracias a la modalidad Advance, René Mejías (53) pudo compatibilizar el estudio con el trabajo y la vida familiar y así cumplir su sueño de tener una segunda carrera gracias a las facilidades de estos planes.
Tengo 53 años y 25 de ellos los pasé trabajando en bancos. Mi función era revisar y mejorar las operaciones de las sucursales. Básicamente optimizar los procesos internos, innovar con la implementación de nuevas tecnologías, diseñar procedimientos y asegurarse de que, internamente, todo siempre funcionara como reloj en cada uno de los locales.
Llegué a esta industria después de estudiar técnico en Prevención de Riesgos. Aunque pude hacer una linda carrera en la banca, asumiendo distintas jefaturas y pasando por grandes empresas, como el Banco de Chile o el BancoEstado, siempre tuve el bichito de seguir estudiando, de perfeccionarme y finalmente poder sacar mi título universitario. Pero pasaban los años y no me animaba; entre el trabajo y la vida familiar, sentía que mi momento había quedado atrás.
A los 45 años estudió dos ingenierías y un magíster
Pero un día, en 2018, mi hermano me contó que había entrado a estudiar Contabilidad en la Universidad San Sebastián. La gracia, me dijo, es que era bajo una nueva modalidad llamada Advance, donde convalidaban ramos y conocimientos de carreras anteriores, fueran técnicas o profesionales. Además, las clases eran solo tres veces a la semana, siempre en las tardes y noches, lo que permitía compatibilizarlo con los horarios de oficina.
Revisé las mallas y en Ingeniería Industrial, que era lo que quería hacer, podía obtener el título en dos años. Las opciones de financiamiento eran interesantes y me decidí. En ese entonces, antes de la pandemia, las clases eran presenciales: eso significaba que después del trabajo debía ir a la universidad y luego llegaba a mi casa casi a la medianoche. No fue fácil.
Además, yo era el mayor de todos mis compañeros. Tenía 45 años. Culturalmente, a esa edad te dicen que estudiar ya no vale la pena, que solo queda cuidar el puesto de trabajo. Pero yo rompí el paradigma y comprobé que nunca es tarde para cumplir los sueños.
A pesar del esfuerzo que requería, volver a clases me entregó una motivación muy grande. Tener un nuevo desafío en la vida me dio otro aire, me renovó las expectativas. Eso influyo en mis resultados: en dos años, saqué la Ingeniería Industrial con excelencia académica. Me sentí tan bien que inmediatamente después, aprovechando el vuelo, me matriculé en Civil Industrial, también en Advance. Ahí, el 2022, nuevamente me titulé con distinción.
Sentía que no podía parar. Así que al año siguiente, el 2023, di otro paso más: hice un magíster en Ingeniería Industrial. En siete años, saqué dos carreras profesionales y un posgrado. Me hice famoso en la facultad, todo el mundo me conoce. Dicen que soy el niño símbolo de los programas Advance de la USS.
Tanto así que tras titularme del magíster la directora se acercó y me dijo: “Necesitamos más personas como tú en la universidad, que tengan esas mismas ganas y espíritu por crecer”. Me ofreció un cargo como docente, renuncié al banco y ahora soy profesor en tres cátedras, incluyendo evaluación de proyectos de título.
Mi vida cambió en 180 grados desde que entré a estudiar en Advance. Hace tiempo tenía ganas de compartir mis conocimientos y ahora me doy cuenta de que quiero dedicarme a esto. El semestre pasado, cuando me despedí de mis alumnos, tras tantos meses quedándonos hasta las 11 o 12 de la noche, revisando sus proyectos y trabajos, los vi a todos felices por haber aprobado. Me emocionó y confirmó que uno puede ser lo que quiera en la vida, sin importar la edad ni las cosas que nos hayan ocurrido en el pasado.
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