El alto rendimiento se adapta a la pandemia

Thomas Briceño entrena con una soga y bidones; María José Mailliard hace su cuarentena en Curauma; una bolsa, la improvisada pesa de Esteban Grimalt; y Gustavo Alarcón, practicando en el patio.

Entrenamientos con botellas, bolsas o lo que sea. Ante la incertidumbre por el plan de clasificación a Tokio, el Team Chile prefiere no complicarse mucho.




La espera de muchos chilenos para retomar el camino a los Juegos Olímpicos de Tokio es tan incierta como la forma en que el coronavirus evoluciona en el mundo. No son días fáciles para los deportistas, tampoco para los del Team Chile, que se han visto obligados a pausar la ruta olímpica, sin eventos clasificatorios y atentos al nuevo calendario que a principio de abril deberán presentar sus federaciones.

Hasta que ello no ocurra, no hay mucho que puedan hacer. Entrenamientos caseros, acondicionamiento físico y, si lo consiguen, algún trabajo técnico, son por la única forma de mantenerse en forma durante estos días.

El esgrimista Gustavo Alarcón, en cuarentena desde hace casi dos semanas, ha tomado el florete y se vistió de corto para entrenar en su casa desde su arribo desde Estados Unidos. “Por suerte tengo a mi hermano que también hace esgrima, así que con él entreno esa parte, pero claramente no es lo mismo. Además, estoy haciendo el trabajo físico que nos hace el entrenador, que es solo con cosas de casa”, explica desde su claustro.

Otros que han debido pausar su preparación son los primos Grimalt. Los monarcas panamericanos del vóley playa regresaron de emergencia a Chile desde Australia, tras cancelarse hace una semana todo el circuito mundial. Necesitan jugar y ganar, pues marchan en el puesto 25 del camino a Tokio, en una prueba en la que entran solo las 24 mejores duplas del orbe.

Pese al incierto escenario, Esteban, el ‘2’ de la dupla, no se altera: “Por ahora no hay nada que hacer. Debemos estar tranquilos y pensando en que ahora hay que controlar este problema de salud, y luego pensar en los Juegos”. El sanfelipeño decidió hacer una cuarentena voluntaria en Santiago, donde vive solo en un departamento. “No tengo muchos implementos para entrenar aquí, pero me las he arreglado con una bolsa a la que le cargué peso y ahí entreno. Son cerca de 12 ó 15 kilos, pero algo me ayudan”, confiesa.

Paradójicamente, el judoca Thomas Briceño puede sonreír un poco ante la crisis. A finales de enero, mientras disputaba el Grand Slam de Israel, el oro panamericano en la categoría hasta 100 kilos sufrió el corte del ligamento colateral de la rodilla derecha. El mecánico por ahora está en la búsqueda de su clasificación a los Juegos, por lo que necesita sumar finales para acumular el puntaje olímpico. “Para no perder el foco me estoy preparando con lo que tengo. Hago trabajo físico bueno, el problema es que no tengo judo y eso es algo que te complica. Había pensado incluso en invitar a vivir conmigo a un compañero de equipo, Francisco Solís, que es sobre 100 kilos, para practicar con él”, confiesa.

La falta de implementos es el principal problema que ahora tienen los olímpicos chilenos. Pero el equipo de canotaje es uno de los pocos que no se ha detenido. María José Mailliard, clasificada junto a Karen Roco para Tokio, es una de las pocas deportistas que ha podido hacer cuarentena en un Centro de Alto Rendimiento. Estará hasta el sábado en Curauma, donde no detuvo sus entrenamientos, hasta que el martes Tokio finalmente se pospuso. “Aquí tenemos de todo y no puede entrar nadie. El encierro es terrible, soy hiperactiva, no me puedo quedar tranquila”.

Por ahora, el Team Chile no se estresa. A la espera del nuevo calendario, suspendido por la propagación del coronavirus, la ruta a Tokio se pausó hasta nuevo aviso. O se adaptó a los nuevos tiempos, mientras duren.

Comenta