Emiliano Amor: “Yo solamente necesitaba una oportunidad para demostrar lo que podía hacer dentro de una cancha”

(Sebastián Órdenes / Colo Colo)

El defensa argentino, clave en una campaña de Colo Colo que vuelve a ser golpeada por el Covid, está a un paso de renovar y agradece la chance que le dio Gustavo Quinteros.


En pocos meses, la vida le cambió totalmente a Emiliano Amor (26 años). Pasó de tener escasa actividad en Vélez Sarsfield a ser pieza inamovible del Colo Colo de Gustavo Quinteros, que hoy enfrenta a Unión Española golpeado, una vez más, por un brote de Covid 19 en el plantel. En corto tiempo, el espigado zaguero se enamoró del club y de Santiago, donde vive con su esposa Johana y su hija Lolita, de un año y un mes. “Me ocupo bastante de la crianza de ella, me gusta estar siempre presente. Lolita es una energía, un motor y una tranquilidad para mí. Antes, si tenía un mal resultado, estaba enojado tres días. Ahora, si pasa eso, llego fastidioso, pero la veo a ella y me cambia el humor en dos segundos”, confiesa.

Se define como “un tipo tranquilo, pero con personalidad”, y cuenta que desde siempre ha tenido que lidiar con las bromas por su apellido: “Me preguntan si mi mujer me dice amor por mi apellido o cariñosamente. Esas tallas las tomo con humor”. Además, sus compañeros le dicen que se parece a Jesucristo. “Me disfracé de él y me miraba al espejo y me dio mucha risa al acordarme”, comenta. Aquí, un poco de Amor dentro y fuera de la cancha.

Hace varias semanas que su renovación está prácticamente lista. ¿En qué está eso?

Está todo muy bien encaminado. Ellos me dijeron que les gustaría que continúe, yo también les aclaré que estaba muy cómodo acá; que veía un proyecto serio y con mucho futuro, y que, si llega a salir todo bien, el año que viene va a ser mejor que este. No tengo dudas. Entonces, decidí de mi parte que iba a dar lo mejor posible o las mayores garantías posibles para que el club se quede tranquilo. Y también, al principio, cuando vine, yo tenía muy claro que quería jugar partidos importantes. Los estoy jugando, y el año que viene creo que vamos a jugar muchos partidos más importantes que los de este año.

¿Le gustó Santiago?

Sí. Nos sentimos muy cómodos con mi familia. Es muy importante para un jugador de fútbol que la familia esté cómoda; que conozca la ciudad y le guste; que se sienta contenida... Entonces, por ese lado, solo tengo palabras de agradecimiento al club, al staff, a mis compañeros y a la gente de Colo Colo, que nos recibió de muy buena manera.

Usted vivió en Kansas. ¿Cómo era esa vida en Estados Unidos? ¿Se parece a lo que vive ahora?

Es diferente, porque en Chile Colo Colo tiene una gran repercusión, es el equipo más grande del país, y está todo el tiempo en el ojo de todos. Siempre hay alguien opinando o alguien que te saluda. En cambio, allá en Kansas, eras uno más. Quizás ni te conocían si no estabas con la camiseta del club, o si salías del entrenamiento del estadio pasabas desapercibido. Acá en Santiago, la ciudad es hermosa, con mi familia nos sentimos súper cómodos y no eres uno más. La gente no te hace sentir uno más, porque vive cada partido con mucha pasión. Nosotros lo tenemos muy claro y sabemos que es una responsabilidad muy linda que tenemos que llevar día a día.

¿Esa sensación no la tuvo en Vélez?

Sí. Yo soy del barrio de Villa Luro en Capital Federal, y Villa Luro es todo de Vélez y a mí, viviendo ahí, la mayoría de la gente me conocía. Cuando sales a otras ciudades baja el número de hinchas, pero también eran igual de fanáticos.

¿En Colo Colo alcanzó cierta madurez futbolística?

Sinceramente, después de mi paso por Estados Unidos y desde que llegué a Aldosivi, me sentí otro jugador. Me sentí un jugador importante en cada equipo donde estuve. A partir de ahí me sentía mucho más maduro, enfocado solamente en los partidos, en ganarlos y no en otra cosa. Antes me dispersaba. Con ese enfoque y ese profesionalismo que empecé a agarrar, creo que comencé a hacerlo de buena manera dentro de la cancha. En Aldosivi casi clasificamos a la Copa Sudamericana; lo mismo en San Martín de Tucumán, donde veníamos primeros, pero no se pudo seguir el campeonato por la pandemia; o en Vélez, jugando Copa Sudamericana y peleando el torneo hasta el último segundo; y ahora en Colo Colo, peleando el torneo hasta el final como se lo merece este club. Es un proceso de bastantes años en el que fui madurando y mejorando en todos los aspectos posibles.

Pero más allá de eso, ¿Colo Colo generó un cambio en usted, quizás?

Sí, no hay duda de que es un cambio enorme para mí. Sabía muy bien adónde estaba viniendo; sabía muy bien lo que se requería para estar acá. Muchos me hablaban de la pasión y de cómo vive la gente colocolina los partidos, pero una cosa es que te lo digan y otra cosa es vivirlo, y vivirlo fue mucho más brillante, mucho más magnífico. Es algo inexplicable. Y no jugar en Vélez y estar en los partidos importantes en el banco fue uno de los temas por los que quise venir a Colo Colo. Hablé con Gustavo (Quinteros), con Daniel (Morón) y estaban muy interesados en que llegara. Me dijeron que iba a tener la posibilidad de jugar esos partidos y yo solamente necesitaba una posibilidad o una chance para demostrar lo que podía hacer dentro de una cancha. Entonces, para jugar esos partidos importantes vine a Colo Colo, y creo que no me equivoqué y que todo el esfuerzo que hice valió la pena.

En el partido con Melipilla salvó a Falcón de la expulsión y luego pateó el penal con el que ganaron, dando muestra de un liderazgo en la cancha. ¿Cómo lo trabaja?

Siempre fui curioso de debatir cosas; de mostrar mi pensamiento, de discutir algo en que no estaba de acuerdo. Pero eso es todo de mis compañeros, que se toman muy bien lo que yo les digo y yo me tomo muy bien lo que me dicen. Me hicieron sentir muy cómodo e importante dentro del grupo desde el primer día, y cuando te sientes importante puedes dar tu opinión; puedes dar el consejo a algún chico. Y esa confianza que me dieron mis compañeros y el cuerpo técnico la fui aprovechando dando esa cuota de experiencia. Porque todo jugador necesita de su compañero y creo que ninguno es más importante que el equipo. Entonces, si puedes dar esa cuota de ayuda, de consejo, de experiencia, tienes que hablar y opinar, tal como pienso que mis compañeros me pueden ayudar. El tema de Maxi fue un momento que le puede pasar a cualquiera y, si me pasa a mí, no tengo duda de que algún compañero me va a hacer lo mismo. Este es un grupo muy sano, es un equipo que está muy unido. Sabemos muy bien lo que queremos, y ya cumplimos bastantes objetivos que nos trazamos. Ahora falta un pasito más.

¿Le llamó la atención algún jugador de Colo Colo?

Vicente Pizarro me parece que es un jugador que con tan poca edad se maneja muy bien. Es muy técnico, muy bien posicionado para la corta carrera que tiene y también me parece muy profesional. A esa edad hay muy pocos chicos que sean tan profesionales. Y no digo solo en el club, sino que en el mundo. Cuando tienes 18, 19 años y estás en el más grande de Chile, a veces se te pueden ir los pajaritos por el aire, y él y muchos chicos tienen los pies sobre la tierra y saben muy bien dónde están.

¿Cómo aconseja a los más jóvenes?

Hay que entenderlos también que son chicos, que es un mundo totalmente nuevo. No puedes exigirle a un chico de 17, 18 años que piense como uno de 30, pero sí aconsejarlo y decirle las cosas que le pueden llegar a pasar si hace tal cosa. Yo soy una persona tranquila, tengo mi carácter, tengo mi personalidad. Soy una persona que le gusta molestar, hacer tallas, pero intento aconsejar a través de mi experiencia. Todos escuchan esos consejos y uno se pone contento porque después los llevan a cabo.

¿Lo sorprendió el fútbol chileno?

Me sorprendió la cantera de Colo Colo, chicos de 18 años entrenando de muy buena manera, muy profesionales. A nivel del Torneo Nacional hay jugadores con mucha técnica, pero en Colo Colo hay jugadores con esa misma técnica, que además le suman la mentalidad y el físico, que son súper importantes.

¿Cómo se enfrentan estos dos partidos después de todo lo que ocurre con los contagios de Covid y los contactos estrechos?

Las tres fechas anteriores jugamos casi sin entrenar: tres partidos en nueve días. Pudimos sacarlo adelante, pero eso ya es cosa del pasado. No tenemos que quedarnos en eso. En estas dos semanas tuvimos una minipretemporada para ponernos bien en forma y recuperar esos días en que no pudimos entrenar. Creo que a estos dos partidos llegamos de la mejor manera y cien por ciento concentrados física y mentalmente.

Si Colo Colo no sale campeón, ¿cree que será una injusticia?

El campeón es el que más puntos hace, pero creo que nosotros fuimos el equipo más regular. Muchos equipos vinieron a plantear su juego en el Monumental o de locales, y no lo pudieron hacer. Los pudimos contrarrestar muy bien en casi todos los partidos. Pudimos superarlos adentro de la cancha. Quizás, el segundo tiempo con Melipilla, el primer tiempo con O’Higgins, o el otro día con Curicó, en algunos ratos, fueron momentos en que nos vimos bien, pero a lo largo del torneo fuimos los más regulares. Campeón hay uno solo y el que saque más puntos lo va a ser. Es algo lógico, pero, insisto, nosotros fuimos el equipo más regular de toda la temporada.

¿En el camarín se conversa de lo que le pasa a la U, que después de perder con ustedes entró en una mala racha que hoy la tiene cerca del descenso?

De mi parte no tengo ese tipo de charlas, porque es como estar mirando la casa del vecino y a mí no me gusta eso. Solamente me enfoco en lo que hacemos, porque nada más ni nada menos estamos peleando el título.

¿Cuáles son sus mayores referentes futbolísticos?

Sebastián Domínguez era un referente para mí, lo mismo que Nicolás Otamendi. Sergio Ramos me parece un defensor espectacular, pero en Argentina, Sebastián me marcó. Intentaba pararme o hacer las mismas cosas que él. Tuve la posibilidad de entrenar y jugar con él y me quedaron momentos inolvidables.

¿Qué entrenadores lo marcaron?

Miguel Ángel Russo confió en mí y me puso todo ese año 2015, siendo un juvenil en Vélez. Me bancó mucho, muchas veces jugué bien y muchas jugué mal, pero esa confianza siempre se la voy a agradecer. Después, en Aldosivi, fui un jugador mucho más maduro y mucho de eso es gracias a Gustavo Álvarez, que fue un técnico que me ayudó y me dio muchas herramientas dentro de la cancha. Y, ahora, Gustavo Quinteros es una marca importante en mi carrera, porque confió en mí cuando no estaba jugando y me dio las condiciones para estar en un equipo tan grande como Colo Colo.

¿A dónde apuntan sus sueños como jugador?

Al principio apuntaban a jugar en ligas importantes o competitivas, como la de Brasil. Pero cuando llegué a Colo Colo no es que esas ganas se me hayan esfumado, pero sí me dieron otros objetivos; otros sueños. Competir en copas internacionales y ganar lo que juguemos es uno de ellos.

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