El Deportivo

Emilio Shea: “No me acuerdo mucho del dolor, pero nunca en mi vida había gritado así; entré en un estado de shock”

A casi un mes de la grave lesión que sufrió en un partido frente a Uruguay XV, el pilar habla por primera vez de lo que ocurrió en esa dramática jornada en Talcahuano. Relata cómo vive su proceso de recuperación para llegar al Mundial del próximo año.

Emilio Shea: “No me acuerdo mucho del dolor, pero nunca en mi vida había gritado así; entré en un estado de shock”. Pablo Vásquez R.

El 29 de agosto es una fecha que Emilio Shea no olvidará. Ese día vivía su primera titularidad con la camiseta de Chile XV en el Americas Rugby Championship enfrentando a Uruguay, cuando una dura entrada tardía del charrúa Joaquín Myszka lo lesionó gravemente. A casi un mes del dramático suceso, el joven pilar nacional concede su primera entrevista.

¿Cómo ha vivido estos días tras la lesión?

Me he logrado mantener bien positivo. Además, en los últimos dos años, ha habido seis lesiones de ligamentos cruzados, algo impactante si uno lo piensa. Pero por eso mismo he tenido mucho apoyo de mis compañeros, porque muchos han pasado por algo muy parecido. Muchos me dijeron que ponga foco en las pequeñas victorias que voy sumando.

¿Se acuerda de todo lo que vivió ese día?

Me acuerdo más o menos de todo. Estaba muy feliz jugando el partido, íbamos ganando y físicamente me sentía máquina. Entré al segundo tiempo con mucho aire. Me sentía con mucha confianza, el scrum estaba yendo bien. Estaba agarrando harto la pelota, nos tocó harto atacar, así que no me tocó tanto en defensa, pero me sentía muy bien, mucha energía. Y bueno, ahí pasó la lesión. Pero nada, fue lindo... Después no me quise ir altiro a la clínica, porque quería ver cómo terminaba el partido. Y haber visto que ganamos por 21 puntos fue súper lindo.

El dolor deber haber sido inmediato, ¿o no?

Ahora, pensándolo, en verdad no me acuerdo mucho del dolor... Yo lo describiría como que entré en un estado de shock. No sé, nunca en mi vida había gritado así. Sentí que se me desvirtuó la rodilla. No sé cómo explicarlo, como que estaba gritando sin querer estar gritando. Me levanté vi la rodilla, la tenía afuera y la tibia estaba para el otro lado. Ahí de nuevo grité y el Benja Videla me dice que esté tranquilo y eso me ayudó. Apareció Esteban (Cisternas, el kinesiólogo) y me agarró la pierna y me la estiró para que volviera a su lugar. La sentí en dos partes: primero, la rodilla; y después, la tibia. Recién ahí pude volver a la realidad, fue la sensación de alivio más grande que he sentido en mi vida.

¿Vio después las imágenes de la jugada?

Me ha aparecido mucho en Instagram, pero miro para el lado y cambio... Vi la imagen, pero no he visto el video mismo.

Más en frío, ¿siente que fue una jugada fortuita propia del rugby o se pudo haber evitado?

Como que era evitable, pero igual en el rugby uno juega muy revolucionado. Cuando uno se mete a la cancha, sabe que cosas de este tipo pueden pasar. Era evitable, pero puede pasar.

¿Finalmente habló con Joaquín Myszka?

Le voy a responder esta semana. No hay rencor de parte mía, pero no he encontrado las palabras para responderle. En verdad, estoy súper tranquilo.

En una situación como esa, muchas veces se tiende a pensar lo peor del infractor...

Sí, pero yo no creo en el ojo por ojo, diente por diente. La justicia lo tomó en sus manos, dio su castigo y yo con eso me quedo muy tranquilo. No hay más que pueda hacer, excepto enfocarme en mí mismo y en mi recuperación. No soy rencoroso. Ya pasé la página y ya no me interesa.

En algún momento se pidió un castigo equivalente al tiempo de para...

Uno hubiera querido que el tiempo fuese mayor, pero está bien al final. Son cosas que pasan en el deporte y no hay nada que hacer.

¿Es un capítulo cerrado para usted?

Sí.

A propósito, ¿cuáles son los plazos que maneja para su recuperación?

Me han dicho entre 10 y 12 meses, pero ahí estoy trabajando con el doctor Fernando Radice, que fue el que me operó, y somos muy optimistas. Así que ojalá en 9 meses pueda estar de vuelta. Yo quiero decir menos, pero no sé si me dejan....

Pablo Lemoine dijo que iba a respetar su cupo en el proceso. ¿Cómo toma ese espaldarazo?

Quizás no me había dado cuenta de lo avanzado que estaba en el proceso. Cuando me lesioné, se me cayó el mundo porque sentía y siento que todavía tengo mucho por demostrar. Sentía que me había ganado el cupo y que diga algo así me deja muy tranquilo. Pero al mismo tiempo es alto rendimiento esto y todo puede pasar. Si es por el equipo y alguien está más preparado, yo cedo mi cupo. Obviamente, voy a hacer todo lo posible para poder subirme a ese avión y volver antes para jugar algunos partidos y demostrar lo que puedo hacer, pero al final que sea lo mejor para el equipo.

¿Cómo es su rutina ahora?

Me sacaron los corchetes, tengo una órtesis en la rodilla que tiene límites de rango. Ahora me sacaron todos los límites y quedó con flexión máxima. Así que ya se recuperó eso. La flexión hoy está en 90-95 grados y mejorando cada día.

También regresó al CARR...

Fue muy lindo, en verdad. Bueno, hay hartos lesionados que son amigos míos y después subir a la cancha fue emocionante, porque estaba la M20 entrenando para el Challenger. Además vi las graderías casi terminadas. Pensando a futuro, vamos a tener un estadio increíble.

¿Y qué hace en su tiempo libre?

Me gusta harto leer. Me agarró el bicho de Roma. Partí con la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Julio César. Me leí Maldita Roma y no quería quemar a Julio, así que me cambié. Ahora estoy leyendo la trilogía Africanus, sobre Escipión. También hago harto kine, gimnasio y un par de proyectos que estoy trabajando.

Usted vivió en Estados Unidos, ¿qué tal esa experiencia?

Yo tuve la suerte que el rugby me ha abierto muchas puertas. Y una de esas fue poder estudiar afuera. Salí del colegio y me fui a estudiar cuatro años. Volví el 2024 y full dedicado al rugby. Estudié Economía Medioambiental en la Universidad de Berkeley, California, una de las mejores universidades para el rugby.

Emilio Shea jugó su primer partido como titular en aquella dramática tarde frente a Uruguay XV en Talcahuano. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

¿Cómo fue el regreso a Chile?

Yo partí en el proceso en el CARR. Llegué, jugué un par de partidos por mi club. Y ahí me llamaron primero Academia, estuve todo el año ahí, salimos campeones con Old Boys y ahí me subieron. Justo antes preparar esa ventana de noviembre.

Y también vivió un cambio importante...

Igual el salto al profesionalismo fue brígido. En el proceso de poder jugar mi primer partido por Selknam me salió una hernia en la espalda, porque pasar de scrum a nivel universitario a un scrum ya de profesional es bien fuerte. Así que todo ese año, en verdad, todos estos últimos dos años, lo único que he hecho es rugby, estudiar y ver.

¿Quién lo llama en la Selección?

Apenas llegué, le escribí a Nico Bruzzone. Porque me volví en verdad por esto. Desde los 17 años me entró el bicho de jugar por Chile. Ahí hice el proceso M-18, M-20. Y siempre quise volver a jugar por Chile.

Además, Chile clasificó a su primer Mundial...

No lo podía creer y más ganas me dieron de volver.

Ahora clasificaron al segundo y usted lo vivió de otra manera...

De otra manera, pero fue bacán. Ahí casi me tocó debutar contra Samoa, pero al final no se pudo. Terminé debutando contra Rumania en el Estadio Nacional. También tuve la suerte de jugar toda la ventana de julio. Y el partido con Uruguay fue mi primero como títular, y con la 1. Fue muy emocionante.

Justo ese día...

Sí, pero ese día no me lo llevo con algo negativo, sino que estaba muy feliz y sigo muy feliz de poder haber jugado con la 1. Y más allá de la lesión, igual había demostrado hartas cosas buenas en mi juego. Así que ahora hay que seguir nomás con la recuperación.

Pablo Lemoine manifestó que usted iba a cumplir un régimen muy específico y que estaría encima.

Pablo sabe todo lo que está pasando, lo que es increíble. Quizás directamente no me dice, pero el staff médico me escribe todos los días. El médico, los kinesiólogos... Ha sido increíble el apoyo, si incluso me querían mandar casi un gimnasio entero a la casa para hacer los turnos de tarde.

Por último, ¿cómo toma el anuncio de Lemoine de no continuar tras el Mundial?

Vi su razón por la que quería irse, que es como que se encariña mucho con los jugadores y pasa de ser como 100% profesional a un poquito más emocional. Así que lo entiendo y lo encuentro muy profesional de su parte tener la habilidad de tomar esa decisión. Es una decisión súper dura y duele porque es crack.

¿Y cómo ve el Mundial?

Es súper duro, nos tocó Australia y Nueva Zelanda en el grupo, Hong Kong también. Este último partido va a ser nuestra final, hay que ganarlo sí o sí. Enfrentarse al Haka y a los Wallabies, por más duro que sea, es un sueño. Al final te estás parando con los mejores jugadores del mundo y poder pelearles cabeza a cabeza lo encuentro muy emocionante. Hay jugadores que veo de toda la vida y que les he seguido mucho la carrera, y ahora pararme al frente de ellos como que no lo creo.

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