Por Ignacio BadalLa nueva vida de Cristián Araya en España, entre Marbella y Menorca
Quien fuese gerente de inversiones de Banchile y coprotagonista del caso Cascadas, reapareció esta semana por ser accionista de Asesorías e Inversiones A&C, firma sancionada por la CMF por operaciones bursátiles irregulares. Ahora es empresario inmobiliario y corredor de propiedades en España.

El jueves 10 de septiembre, Cristián Alejandro Araya Fernández (52), el otrora controvertido corredor de la bolsa santiaguina, se paseaba con una copa de vino blanco por una de las avenidas principales del balneario español de Marbella.
Era el anfitrión de una fiesta con la que inauguró su oficina de corretaje de propiedades en la glamorosa Costa del Sol. Las fotos del evento dan muestra del drástico cambio en la vida de quien fuera uno de los coprotagonistas del caso Cascadas y que esta semana reapareció por ser accionista y exdirector de la firma Asesorías e Inversiones A&C, multada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) en 25 mil UF (más de $1.000 millones) por manipulación de precios y cotizaciones ficticias en más de 34 mil operaciones bursátiles.
Hoy Araya califica de empresario, ya no de empleado.
Una fuente cercana a Araya lo resume así: “Está hoy en una etapa profesional bastante distinta, mucho más emprendedora y vinculada al desarrollo de negocios”.
La inauguración de la sede en Marbella de la corredora chilena Property Partners tuvo repercusión social, pues apareció en noticieros de la televisora local y en páginas sociales de revistas que de manera uniforme titulaban: “Property Partners Marbella abre un nuevo puente inmobiliario entre Latinoamérica y la Costa del Sol”. Su objetivo, explicado por Araya, es atraer al comprador latinoamericano de alto patrimonio para que adquiera bienes raíces de lujo en España. En Marbella, seis de cada 10 propiedades son adquiridas por un extranjero, pero sólo el 5% es latinoamericano, con un precio promedio de 769.218 euros ($845 millones), según el Marbella Property Market Report Q1 2026.
Araya es socio propietario de la oficina de corretaje en Marbella junto a la abogada Javiera Erazo, también directora de la corredora de propiedades en la oficina de La Reina, y socia en la de Ñuñoa y de Málaga y Marbella en España.
A la fiesta llegó como invitado el empresario chileno Sergio Bermúdez, CEO de Property Partners, compañía especializada en propiedades de alto valor que fundó en 2015 y que, con esta, tiene su octava oficina franquiciada en España y pretende llegar a 40 en 2028.
La esposa de Araya, Alejandra Mena, también está ligada al negocio, pues es propietaria de la oficina de Property en Menorca. Es en esta paradisiaca isla, la más pequeña de Las Baleares, donde reside Araya y desde donde maneja sus negocios.
Fue de hecho en el casco histórico de la ciudad menorquina de Ciutadella donde quien fuera gerente de inversiones de Banchile Corredora de Bolsa, entre 2006 y 2012, y presidente de Tanner Corredores de Bolsa, entre 2012 y 2014, instaló su primer emprendimiento en 2018: el hotel boutique Can Araya, que en catalán significa “casa de Araya”, en un edificio medieval que restauró. Lo hizo a través de la firma Inversiones Araya Sociedad Limitada, que constituyó en 2016 con el objeto de “explotación de establecimientos de turismo, hospedaje, restauración, hoteles y apartamentos”. Justo en estos días está en el proceso de traspaso porque lo vendió hace poco y ya no lo administra.
En el corretaje no quiere quedarse sólo con Marbella y Menorca, sino que su ambición es generar una red de oficinas a lo largo del litoral mediterráneo español, inicialmente en la Costa del Sol, en plazas como Estepona y Sotogrande, y posteriormente avanzar hacia la Costa Blanca, en Alicante.

Allá en España, Araya también ha apostado al desarrollo inmobiliario y logístico. Junto a socios españoles y chilenos creó Grupo RedTras, una compañía de almacenamiento que posee bodegas de entre 15 y 50 metros cuadrados, destinada a empresas pequeñas de e-commerce que lo ocupan como centro de distribución y para personas. Una fuente cercana al exBanchile cuenta que este proyecto partió con una base operativa relevante, pues actualmente la red opera 40 centros de bodegaje, con más de 10 mil unidades y 40.000 metros cuadrados de superficie arrendable, en distintas fases de operación y desarrollo.
Poseen edificios en ciudades como Madrid, La Coruña, Santiago de Compostela, Málaga y otras. En esta empresa es socio gestor junto a los chilenos Felipe Guzmán, exdirector ejecutivo de Red Megacentro; Sebastián Morales, exgerente de finanzas y director de desarrollo en OHL y Abertis en Chile; y Fernando García, exgerente de desarrollo en Megacentro, y al hispano Jesús Fernández, presidente de la Asociación Española de Self Storage.
Lo que le resta en Chile
De Chile se ha ido retirando de a poco, pero quedan importantes activos. Partiendo por su participación del 36,05% en A&C, donde es socio de un antiguo conocido, Alejandro Parraguez, gerente general de la firma de inversiones K2 Advisors, que tiene otro 36,05% y la sucesión de Felipe Correa, con el 27,9%. Los tres fueron ejecutivos de Banchile. También proviene de Banchile Naim Jadue, quien fue socio de A&C, pero se retiró de la propiedad hace más de un año.
Araya, en su página de LinkedIn, se presenta como “emprendedor con más de 25 años de experiencia en servicios financieros, inversiones alternativas y gestión de activos. Actualmente es fundador de una nueva empresa en España, junto con liderar K2 Advisors, una firma de asesoría especializada en inversiones alternativas para family offices, inversores institucionales y clientes de alto patrimonio neto en Chile y Latinoamérica”. Pero una fuente cercana cuenta que ya no es socio de K2.
Antes, levantó una cafetería llamada Pesebrera en Cachagua en 2018 y la vendió en 2020. También integró la sociedad Inversiones UAZ Chile, para traer los vehículos rusos todo terreno UAZ al país, un negocio que poco prosperó. Y dejó el factoring Siete Cumbres, donde poseía el 30,8% de la propiedad, según registros públicos.
En estos días Araya está en Chile, pues enfrenta el último capítulo de la extensa saga del caso Cascadas. Este viernes se inició la audiencia de los recursos de reclamación interpuestos ante la Tercera Sala de la Corte Suprema para rebatir, en el caso de Araya, la multa de 5 mil UF ($205 millones de hoy) que le impuso la Corte de Apelaciones, una rebaja frente a las 75 mil UF ($3.075 millones) que le impuso la CMF originalmente.
La sanción del regulador de valores alejó a Araya de buena parte de sus colegas del mercado. Tres de ellos, dos de los cuales trabajaron codo a codo junto a él, lo recuerdan con lejanía. De hecho, no sabían mucho de su presente. No les sorprende verlo al otro lado del Atlántico. Ni que tampoco se haya alejado del todo del rubro financiero.
Lo recuerdan como un jugador agresivo en el mercado, que actuaba “al límite”, pero que al menos en lo formal, nunca ha sido sancionado por algún delito, sino sólo multado por razones administrativas. “Es un hombre hábil, sabe aprovechar oportunidades y ve cosas que otros no ven”, cuenta un excolega.
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