Por Paula Escobar ChavarríaHelen Czerski: “El Niño es el mayor problema para Chile y deberían preocuparse”
Esta física e influyente oceanógrafa británica plantea que el fenómeno de El Niño no debería ser considerado como solo un mal año o fruto de la “mala suerte”. Muy por el contrario, “deberían preocuparse por El Niño y especialmente por el actual”.

Destacada física británica, Helen Czerski también es oceanógrafa, divulgadora científica y presentadora de programas de ciencia de la BBC. Investigadora en el Departamento de Ingeniería Mecánica en la University College de Londres, su pasión es el océano, su fuerza y su energía, y cómo influye en la vida humana y de todo lo que pasa en la Tierra.
Su última obra, La máquina azul (Premio Wainwright al mejor libro sobre conservación), elabora en profundidad esta idea y fundamenta por qué es un motor ultrapoderoso: desde el efecto de las corrientes oceánicas, hasta los muros invisibles y las cascadas submarinas y su impacto en aquello que acaso atribuimos a la casualidad.
“No crecí cerca del océano. Así que este interés no viene de mi infancia. Pero me interesa la naturaleza física del mundo. Y cuando descubrí el océano, no podía creer que nadie me hubiera dicho que era un motor líquido. No es frecuente encontrarse con cosas que cambien por completo tu visión del mundo. Y esta fue una de esas cosas”, dice vía Zoom desde el fin del verano londinense, con un muro vegetal de fondo. “Es como explorar otro mundo. Y, sin embargo, lo mejor de todo es que es parte de nuestro mundo. Que las cosas que suceden ahí abajo impactan directamente en cómo funcionan nuestras propias vidas aquí arriba”, asegura.

En su libro dice que justamente fue al explorar el espacio que los seres humanos se dieron cuenta de lo que realmente era el océano, viendo imágenes de la Tierra desde afuera. ¿Por qué sentimos más curiosidad por lo que está fuera que por lo que nos rodea?
Creo que en parte se debe a que estamos muy dominados por nuestra visión. Podemos ver las estrellas, otros planetas, la luna. Y por eso pensamos que lo que podemos ver es lo que importa. Y otra cosa sobre el espacio es que vivimos en un mundo muy desordenado y complicado aquí en la Tierra. Y mirar el espacio se siente simple. Así que creo que el espacio es muy atractivo por muchas razones.
¿Y el océano?
En cierto modo, la gran tragedia del océano es también su gran triunfo. Porque la tragedia del océano es que no podemos verlo como vemos el cielo. Y por eso lo ignoramos. La consecuencia es que no lo hemos dañado tanto porque no podemos verlo. Como no podíamos verlo, no lo valorábamos. Así que, ya sabes, simplemente asumíamos que los peces saldrían de él. Y, sin embargo, lo mejor es que si miras bajo la superficie descubrirás un mundo asombroso.
¿Cómo podemos explicar de forma sencilla por qué el océano es un motor clave que influye en todo lo que pasa aquí?
Piensa en toda esa agua, que puede transportar una cantidad colosal de energía, y todo está en movimiento. Hay corrientes, hay hielo, es una situación compleja. Todo se mueve. ¿Es posible que algo tan grande e influyente se mueva a nuestro alrededor sin afectarnos en absoluto? No. No es que Islandia o Chile tengan peces simplemente porque alguien metió la mano en un cubo mágico un día y dijo: vale, Islandia va a tener bacalao y Chile va a tener anchoveta peruana. Sucede por lo que ocurre bajo la superficie. Y hay tantas cosas en nuestro mundo que parecen aleatorias, pero cuando miras más de cerca, es debido a algo que el océano está haciendo bajo la superficie, y los humanos simplemente vivimos a la sombra del océano. En el caso de Chile, es el afloramiento la razón por la que hay tantos peces frente a tu costa, porque es una franja de océano muy estrecha. La Corriente de Humboldt representa menos del uno por ciento de la superficie oceánica. Y, sin embargo, hubo épocas en la historia en las que el 40% de la pesca mundial provenía de esa pequeña franja de agua. ¿Y por qué? Es por lo que sucede en el océano bajo la superficie lo que hace que esa región sea tan singular.

¿Cuánto le preocupa el efecto del cambio climático y la actividad humana en los océanos en este momento, en que ganan elecciones líderes que son negacionistas climáticos o que le quitan la prioridad?
Lo peor que les estamos haciendo a los océanos es calentar el clima. Lo peor que estamos haciendo es verter energía térmica en ellos. Estamos calentando el océano y eso importa porque cambia la forma del motor. Así que, en cuanto a mi preocupación, creo que lo primero es que cuando hablamos del océano en las noticias a menudo vemos una lista de cosas malas: estos peces han muerto, el krill ha desaparecido, hay contaminación aquí... Y el problema es que nadie sabe qué hacer con esa información. Es como si un médico viniera y te dijera que tienes una enfermedad con un nombre latino muy largo. Y no sé, ¿significa que no puedo volver a comer brócoli nunca más o que voy a morir mañana?
Y eso paraliza…
Una de las razones por las que escribí el libro sin mencionar los aspectos negativos hasta el final es que me molesta mucho que la gente hable del planeta, del clima y del océano sin comprender realmente qué son. No juzgaríamos a otra persona sin saber nada de ella. Y, sin embargo, juzgamos el medioambiente constantemente sin tener ningún conocimiento cultural de cómo funciona. Creo que, incluso antes de llegar a los problemas, si simplemente les explicas a las personas cómo funciona el océano, ellas mismas establecen las conexiones. Lo que me preocupa es que tenemos el poder de generar grandes cambios sin comprenderlos. Y lo que me da optimismo es que poseemos todo el conocimiento y que solo tenemos que explicarles a las personas cómo funciona el océano, qué es. Tenemos el conocimiento que ayudará a mejorar la situación de nuestros mares. El cambio climático es realmente muy grave. Y la gente no entiende la gravedad de la situación porque no ha comprendido que el océano es la gran barrera natural.
¿Cómo funciona esa barrera?
Como saben, habríamos superado con creces los objetivos climáticos de París hace décadas si el océano no estuviera absorbiendo ese calor. Pero eso también tiene consecuencias para el océano. Por lo tanto, siempre se trata de encontrar un equilibrio entre comprender las consecuencias de nuestras acciones y reconocer que no tenemos por qué aceptarlo. Podemos hacer algo al respecto. Se han realizado encuestas sobre lo que piensa la gente común acerca de la naturaleza y el medioambiente en todos los países del mundo, y en casi todos, incluso en Estados Unidos, la mayoría de la gente quiere cuidar la naturaleza y el medioambiente. Pero si se plantea una pregunta política, como “¿apoya algo como el objetivo de cero emisiones netas?”, entonces se obtiene una respuesta diferente. Creo que el problema radica en que los seres humanos tenemos una comprensión intuitiva de nuestra conexión con el medioambiente, la gente sí quiere cuidar el medioambiente, pero se ha convertido en un tema político.
¿Por qué?
Porque pensar en ello implica pensar en el mundo de otra manera. Y hay mucha gente que se beneficia de que el mundo sea como es ahora. Y no quieren que pensemos en el mundo de otra manera. Les gustan los números y la economía. Y aquí están las medidas donde la gente gana o pierde. Y la idea de un ecosistema complejo que está entrelazado, donde todo está en equilibrio y todo funciona en conjunto, puede ser una amenaza para esa forma de pensar. Y creo que casi la gran tragedia de nuestro tiempo es que el clima se ha convertido en un tema político, porque en la década de 1980 no lo era, ¿verdad? En la década del 80 tanto los republicanos como los demócratas en Estados Unidos apoyaban los parques nacionales, el cuidado del medioambiente y tener agua más limpia. No había debate. Y luego, de repente, aparecen estas poderosas corporaciones que quieren seguir ganando dinero explotando el medioambiente, y entonces se politiza. Así que, en realidad, creo que si uno hace la pregunta de una manera que no involucre la política, la gente sí quiere acción, sí ve las consecuencias, y sí quiere no tener inundaciones, no tener sequías, no tener un clima completamente diferente al de hace 30 años. Pero la conversación se ha vuelto realmente difícil. Y gran parte de esto consiste, en primer lugar, en tener cuidado con las palabras que usamos.
¿Qué cree que deberíamos tener en mente en Chile acerca del océano, que nos rodea completamente?
Bueno, no hace falta que yo te diga que El Niño es el mayor problema de Chile. Quiero decir, Chile está bendecido con una geografía muy rica; creo que Chile debería estar increíblemente orgulloso del océano, porque es como si tuvieran un vecino fascinante y asombroso, pero en este momento hay una especie de muro. Y por eso nadie mira más allá del muro hacia el océano y lo que está haciendo. Y es un muro mental, ¿verdad? Podrían derribar ese muro y ser amigos de su vecino, porque es el país con más costa del mundo; tal vez solo Noruega tenga una costa más larga en proporción a su superficie. Así que Chile debería estar increíblemente orgulloso de ser un país oceánico. Y porque tienen acceso: el océano está ahí para todos en Chile, nunca están lejos de él. Creo que Chile debería preocuparse por El Niño, especialmente por el actual, pero esto es lo que sucede cuando se inyecta energía extra en el océano y luego cambia cómo funciona el sistema. Y van a estar en primera línea de lo que eso significa, no es aleatorio. Eso es lo realmente importante. Es un sistema físico, porque (el océano) es un motor. No es como si algún dios hubiera tirado un dado y hubiera dicho: “Oh, ya sabes, vamos a tener El Niño y todo va a ser muy difícil”. No, creo que probablemente lo que no deberían hacer es pensar que El Niño es solo un mal año o solo mala suerte. (Pero) lo bueno es que, si miras bajo la superficie del océano, puedes entender por qué. Y también hay alegría en esa comprensión, también te da capacidad de acción. También Chile tiene esta vista increíble del océano Pacífico: pueden ver una parte del mundo que casi nadie más llega a ver. Están cerca de partes del océano de las que nadie más está cerca. Y ese es su privilegio.
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