Por Gonzalo ValdiviaJarvis Cocker: “Los shows en Chile han reafirmado mi convicción en el poder mágico de la música”
Ya disponible en la plataforma Mubi, el documental Pulp: ¿Qué Harías por una Canción Más? otorga una mirada a la sinuosa historia de la banda y una inmersión en su vibrante despliegue en vivo. Su líder, de reciente paso por nuestro país junto a sus compañeros, habla con Culto sobre su infancia, sobre el uso de la IA en el arte y sobre su experiencia como asistente al concierto de reunión de Oasis. “Todo el público cantaba cada palabra de cada canción. Era como estar en una especie de mitin religioso. Fue increíble”, señala.

Jarvis Cocker (Sheffield, 1963) revisa el bolsillo interior de su chaqueta y encuentra una libreta. La exhibe a través de la cámara a modo de ilustrar que siempre está trabajando en algo, no importa si Pulp está de gira o si se encuentra en un período de receso, la fase en la que la banda entró hace unas semanas, cuando completó su último concierto planificado para 2026.
“Voy anotando ideas, pero hasta que no las pruebas de verdad, no sabes si son buenas o no. Por suerte, nadie tiene por qué ver esa parte del proceso, así que, hasta que no lo intentemos (trabajar en nuevo material de estudio), no lo sabré”, explica.

Terminadas las fechas del You Deserve More: Live 2026 (tour que pasó por Chile en junio pasado), Cocker ha tenido que alargar algunas semanas su presencia en el ojo público. El motivo es Pulp: ¿Qué harías por una canción más?, el documental dirigido por Garth Jennings y recién estrenado en la plataforma Mubi. El filme es tanto una radiografía de la excelente salud del grupo –contiene imágenes de sus shows en la O2 Arena de Londres en junio de 2025, donde interpretaron lo mejor de su catálogo y canciones de More, su primer álbum en 24 años– y un viaje por la sinuosa historia del conjunto, con imágenes de archivo y la narración del mismo Jarvis Cocker.
En el marco del debut de la película –que también tendrá una función en Mubi Fest el sábado 10 de octubre–, el músico atiende a Culto y a un reducido grupo de medios internacionales.
“Antes de empezar, quiero decir que nunca he hecho algo como esto, por si parezco asustado o algo por el estilo. Resulta bastante gracioso, porque tengo delante una especie de muro de gente mirándome”, repara al observar las particularidades asociadas a una videollamada por Zoom.
De buen humor, el artista comparte anécdotas, reflexiones e ideas sobre la agrupación, la música y el estado del mundo. Y no teme ser brutalmente honesto: reconoce que la idea de incluir imágenes de archivo no provino de él, sino que de Jennings, realizador al que conocieron a fines de los años 90, cuando dirigió los videoclips para Help the aged y A little soul.

“Supongo que simplemente respiré hondo y pensé: bien, así que la película va a consistir en ver ciertas partes que se asemejarían a que te estés muriendo y vieras pasar tu vida ante tus ojos. ¡Pero quizá sea una buena práctica! Ya sabes, practicar antes de que ocurra de verdad”, indica.
Uno de los principales hallazgos de la cinta está en detenerse en Jarvis Cocker en la época en que no era Jarvis Cocker. Parte de una familia en que su madre tuvo que asumir todo el peso de la crianza debido a que su papá los abandonó, el músico fue un niño tímido. Una imagen que contrasta drásticamente con las postales que acostumbra a dejar en vivo, con pasos de baile, brincos y toda clase de contorsiones con las que ha dejado huella en la cultura popular.
En esa época, cuando tenía unos 13 o 14 años, anotó en un cuaderno que quería liderar un grupo llamado Pulp. “Realmente quería formar una banda, pero era un chico tímido, así que en ese momento, en lugar de ir y preguntarles a otras personas si querían formar una banda conmigo, me resultaba más fácil escribirlo todo en un cuaderno y decir: esto es lo que va a pasar”, detalla.
“La gente que acabó formando parte de Pulp eran simplemente amigos a los que no les interesaba el deporte ni tenían otras actividades sociales, así que logré que vinieran a casa de mi madre un viernes por la noche para nuestro primer ensayo. Conseguí unas latas de cerveza y los soborné. A cada uno les dije: si vienes al ensayo, también podrás beber”, recuerda.

Ahora, con la perspectiva que otorga el paso del tiempo, analiza: “He tenido la gran suerte de hacer realidad lo que era una ambición infantil bastante poco realista: mientras muchos niños querían ser bomberos o astronautas, yo quería ser una estrella pop. Lo conseguí, así que estoy muy feliz por ello”.
-Ha dicho que el éxito que alcanzaron en los años 90 se convirtió en una especie de trauma. Después de la última reunión de la banda y este documental, ¿piensa que finalmente está haciendo las paces con el pasado?
Estoy bastante feliz en este momento, no siempre sonrío. Pero sí, tuve problemas cuando me hice popular en el Reino Unido, creo que principalmente debido que eso era algo que quería que sucediera desde que tenía siete años. La idea que tenía era que iba a alcanzar al cielo, todo iba a ser perfecto y no tendría que hacer ningún esfuerzo durante el resto de mi vida. No me hice famoso hasta que tuve 30 años, así que debería haberlo sabido mejor. Pero realmente no podía manejar la realidad, así que todo eso causó un mal efecto en mí (...) Hoy no pienso en que voy a vivir en una nube y la comida vendrá a mí automáticamente y nunca más tendré que hacer ningún esfuerzo. Creo que ahora el éxito es tocar canciones y ver que a la gente le gustan y sentir que estableces alguna conexión con eso. Y eso es algo asombroso de poder hacer. Creo que lo aprecio por lo que es ahora y no por lo que creo que debería ser.
-¿Hubo algo en el transcurso de estos últimos años que redescubriera o que empezara a valorar de otra forma? ¿O piensa que hubo algo que los fanáticos de Pulp aprendieron a apreciar más?
Sí, a veces redescubres algo. Por ejemplo, tocamos una canción llamada Like a friend. Fue en la época de This is hardcore; la hicimos para una nueva versión de Grandes esperanzas (...) El director (Alfonso Cuarón) quedó muy contento, pero yo me olvidé un poco de ella. Y luego decidimos tocarla y pensamos: vaya, la verdad es que suena muy bien. A mucha gente le gusta, pero no me había dado cuenta. A veces una canción mejora con el tiempo, lo que resulta un poco irritante porque ya la has publicado, así que nadie llegará a saberlo nunca. Pero esa es una canción que creo que ha mejorado mucho gracias a que la hemos tocado en vivo.

-Ha descrito la reacción del público como “efervescencia colectiva”. ¿Podría profundizar en la efervescencia colectiva que observa entre el público chileno cada vez que Pulp está arriba del escenario?
Me encanta porque obviamente es una cultura totalmente distinta; ya sabes, está al otro lado del mundo, y me hace creer en la magia de la música, en que le habla a la gente a un nivel no intelectual. Eso es lo que me gusta de la música: cuando escuchas una canción que te gusta, te llega a lo más profundo. Por ejemplo, me gusta mucho la música francesa –aunque no hablo francés muy bien, a pesar de haber vivido allí bastante tiempo–. Todo el mundo dice que Serge Gainsbourg fue el mejor letrista de la historia, pero realmente no entiendo lo que dice. Sin embargo, el sonido de la música y de su voz... Sé que debe estar diciendo algo interesante porque provoca una reacción en mí. Creo que ese aspecto de la música es algo realmente indefinible.
“No quiero sacar el tema de la IA en esta conversación, pero ahora se pueden componer canciones y hacer películas con IA; sin embargo, nunca me he sentido conmovido por nada creado por la IA. Porque, como ser humano, no entiendo cómo funciona la música. Yo hago música y me encanta; sé que me provoca ciertas emociones, pero desconozco las razones técnicas –si es que existen– de por qué sucede eso. Algunos dicen que se debe a que hacíamos música antes de saber hablar, en plena evolución humana, así que es algo que llevamos muy adentro. Por eso, venir a Chile y dar un concierto, ver a la gente y darme cuenta de que la música significa algo para ellos, reafirma mi creencia en ese tipo de poder mágico que tiene la música”.
-Han comentado que durante la realización de este documental hablaron sobre ABBA Voyage, la residencia de conciertos virtuales. ¿Es algo que Pulp podría considerar hacer en el futuro?
Cuando sea muy mayor y ya no pueda moverme, quizá sea una buena idea, sí. No lo sé. Pero conozco a Baillie Walsh, el responsable de ese espectáculo, y sé que es un proceso realmente costoso. Además, lleva muchísimo tiempo. Así que no creo que encontremos a alguien con suficiente dinero para poner en marcha algo así con Pulp. Quizá podríamos hacer sólo una canción.

El arte y Oasis
“Eres un artista. Aunque no lo sepas. Sobre todo si no lo sabes. Todos lo somos”, establece el manifiesto escrito por Jarvis Cocker y la consultora creativa Kim Sion en abril de este año.
El músico y su esposa escogieron esas palabras para introducir The Hodge Podge, una exhibición que estará disponible en The Hepworth Wakefield desde mayo de 2027 y reunirá una selección personal de obras de arte que abarcan una gran variedad de medios y épocas. “Muchísimos ingredientes. Muchísimos artistas. Con una sola cosa en común: nos encantan”, agregó la dupla a cargo de la curatoría.
“Crear cosas es lo que nos distingue de los demás animales. Compartimos muchas cosas con los animales: tenemos boca, tenemos ojos y comemos. Nos parecemos a los animales en muchos aspectos, pero somos la única especie que fabrica cosas. Creamos imágenes y nos comunicamos entre nosotros colocando una imagen en una pared y preguntándonos qué nos parece, y otra persona puede mirarla y dar su propia opinión”, advierte Cocker.
“Espero que, en lugar de ir a una exposición, mirar las cosas y quedarse ahí, la experiencia les inspire a crear algo. Aunque no sé qué podrían crear”, añade.

Como se aprecia, sus intereses trascienden el mundo de la música. Pero, después de todo, no hay nada que le despierte tanta pasión como la música. Incluso si en ocasiones le toca ocupar el rol de espectador y no el de protagonista de la función.
En 2025, después de presentarse con Pulp en el Tramlines Festival (Sheffield), viajó junto a su hijo a Londres para asistir a una de las fechas de la reunión de Oasis en Wembley. “En primer lugar, me di cuenta de que tenían muchos más fanáticos que nosotros”, asegura.
Instalado en la carpa de invitados, justo al centro del icónico estadio londinense, pudo ser testigo privilegiado de la agitación causada por el esperado reencuentro de Noel y Liam Gallagher en vivo. “Nunca había vivido un ambiente igual en un concierto; todo el público cantaba cada palabra de cada canción. Era como estar en una especie de mitin religioso o algo así. Fue increíble. Así que me gustaría volver a verlos actuar”, señala en referencia a los shows que los hermanos ya fijaron para 2027.
Aunque por ahora no hay planes a la vista, los miembros de Pulp se podrían juntar en cualquier instante. Esa es al menos la esperanza de su frontman.

“Supongo que lo que tendría que pasar para que volvamos a hacer una gira es que lográramos escribir otro disco o algo así”, dice, sugiriendo que probablemente a fin de año los contactará para que retomen los ensayos y evalúen que disposición existe en torno a la posibilidad de componer algo nuevo.
Luego es más elocuente: “Espero –y cruzo los dedos– que volvamos a salir de gira. Y obviamente sería mejor que fuera más temprano que tarde, ya que mañana cumplo 63 años, así que puede que no consiga seguir saltando sobre los monitores por mucho más tiempo. Quién sabe”.
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