Las figuras que se proyectan para Santiago 2023

La actuación del Team Chile en los Juegos Sudamericanos abre espacio para la ilusión de cara a los Panamericanos. Cada éxito tiene un camino y en el caso de los deportistas nacionales el trazado tiene rasgos muy emotivos, donde se mezclan factores diversos como la edad, relaciones o pérdidas familiares, esfuerzos personales y hasta ciertas injusticias. Aquí, algunas de esas historias.



“Cada deportista es un mundo”. Esa frase es la que más resuena por estos días en los pasillos del Comité Olímpico de Chile, lo que grafica la realidad de los exponentes nacionales que brillaron en los Juegos Sudamericanos de Asunción y que ahora se proyectan para los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, el megaevento más importante desde el Mundial de 1962. Varios de ellos se apuntan como carta de oro para la cita del próximo año.

En Paraguay quedarán para la historia actuaciones memorables. Uno de los ejemplos más notables fue el del esquiador náutico Matías González, quien con apenas 14 años ganó el oro en la prueba de figuras. “Estoy muy feliz, porque soy el deportista más chico del Team Chile y más porque logré ganar una medalla de oro. Es un orgullo para mí”, señala.

Su historia viene de una tradición familiar. “Mi abuelo le enseñó a mi hermana mayor y así fuimos aprendiendo. Yo partí a los tres años”, cuenta la joven estrella, apodado la “Pulga Atómica”. Y, de hecho, sus hermanas también brillaron, ya que Valentina ganó dos preseas doradas (salto y overall) y Dominga se quedó con el primer lugar en slalom.

La preparación, según relata, contempla entrenamiento tres veces al día, de lunes a sábado, en una laguna familiar propia. Los frutos están a la vista, ya que su actuación significó, además, establecer el récord de puntaje en los Juegos. “Y eso que no es mi mejor marca”, avisa.

Para Santiago 2023, la meta es estar, pues la selección solo cuenta con cuatro cupos y Chile es potencia mundial en la disciplina. “Si llego, ojalá estar entre los tres mejores. Va a estar difícil, porque vienen deportistas muy buenos, como el mexicano Patricio Font, campeón mundial”, dice.

Arriba: Marco y Esteban Grimalt y Yasmani Acosta. Abajo: Camilo Velozo, Matías González y Vicente Ramírez. Foto: Mario Téllez.

Una historia con sello ucraniano

Una de las historias más emotivas es la del karateca Camilo Velozo (26), plata en los Juegos. Detrás de su buen desempeño, hay una historia que cruza el mundo.

“Mi esposa es ucraniana, la conocí en 2018 en un training camp que tuvimos con un club en Ucrania. Ahí empezamos a salir, fue una relación a la distancia. Nos mantuvimos conversando por videollamadas, estuvimos saliendo, nos encontrábamos en competencias”, cuenta.

La pandemia y la llegada de su entrenador egipcio cambiaron sus prioridades. “Él me pidió que me quedara a entrenar con él. Lo medité, porque mi plan era irme a vivir a Ucrania, pero confié en él y me quedé. Lo hablé con Anastasia, y ella me apoyó. Un par de meses después empezó la pandemia y cuando iban a cerrar las fronteras le dije que se viniera. Lo pensó muy rápido y en 48 horas estaba en Chile”, recuerda.

La invasión rusa le ha pegado fuerte al matrimonio: “Ha sido bastante duro para ella. De repente no hay conexión y es cuando más estrés tiene. Le duele estar lejos de su familia, tener esa incertidumbre de qué va a pasar mañana. Ellos, eso sí, viven en Lviv, que es una ciudad un poco más protegida, ya que está cerca de la frontera con Polonia”.

Camilo Velozo, posando para El Deportivo en La Moneda. Foto: Mario Téllez.

Además del karate, la pareja realiza otras actividades. “Tenemos un emprendimiento de cheesecakes y tortas típicas de Ucrania, y estamos haciendo todo lo posible para que ella compita por Chile”, revela.

Para el próximo año sus expectativas son altas. “Quedé triste, porque quería el oro. Lo bueno del deporte es que siempre te da una revancha, así que estoy esperándola en Santiago 2023″, proclama.

Inspirando al Presidente

Valentina Toro (22) es una de las grandes figuras del karate chileno. En Asunción lo ratificó con un oro y sus videos son seguidos hasta por el Presidente Gabriel Boric, quien reconoció que se inspiró en ella para hacer deporte, durante el acto que dio inicio a la cuenta regresiva para Santiago 2023. “No pude ir porque estoy con un rotavirus, pero todos me contaron que lo había motivado para ir a trotar y que había preguntado si estaba en el público”, narra.

Precisamente, ser influencer es uno de sus trabajos: “Literal. En una me dijeron ‘imagínate ser influencer e influenciar al Presidente’. Ahí quedé como ‘oh, cuático’. Cómo mis palabras le llegaron a él para hacer deporte. Y en realidad, sí. Cuando gano torneos, lo que busco es inspirar a los niños, niñas y a gente adulta de todo tipo para que se muevan y hagan deporte”.

Esta estudiante de quinto año de Ingeniería Civil en la Universidad de Santiago tiene una rutina extenuante, que comienza a las 5.30. “Hago muchísimas cosas. Tengo que ir a la universidad, dar pruebas, entrenar mínimo dos veces al día... También tengo que grabar videos, hacer campañas, grabar contenidos, estar pendiente de cuántos contenidos tengo que subir... No paro, estoy 24/7. En mi Google Calendar tengo anotado todo lo que tengo que hacer. Soy súper disciplinada y metódica y creo que eso se nota en mis logros. Además, me preocupo mucho de mi salud mental; de comer y dormir bien, y una vez al mes me doy un tiempo para mí. Ahí me hago las uñas y las pestañas”, cuenta.

“Mi meta era ganar todo este año y el próximo año es meterme en algunas Premier Leagues y ganar Santiago 2023″, declara con el aval de sus grandes resultados.

Vicente Ramírez (21) consiguió un bronce para Chile en ciclismo. Hace 20 años que el país no hacía un podio en la prueba de keirin, que es de velocidad. Por eso esa presea tiene un sabor. Además, el deportista contó con una motivación muy especial.

Vicente Ramírez, posando con su bronce en La Moneda. Foto: Mario Téllez.

“Fue pura alegría y cuando uno se da cuenta del logro uno se sorprende. Es una prueba en la que Chile no había destacado, porque hace 20 años que no había podio. Fue algo emocionante, algo histórico. Me hubiera gustado que estuviera mi abuela presente para poder verlo. Lamentablemente, falleció hace poco tiempo y nos tomó a todos por sorpresa. Más que influir de mala manera, me influyó para bien, porque tengo a alguien que siempre me va a cuidar desde arriba en las carreras”, señala el corredor, que en su infancia se inició en el BMX y tras probar otros deportes hace solo cuatro años se introdujo en la velocidad y ya obtuvo medalla: “Que eso sirva de motivación hacia adelante, ya que esta medalla abre puertas y demuestra que Chile tiene nivel para competir en donde cada chileno se lo proponga”.

Los consagrados

Los primos Marco (33) y Esteban Grimalt (31) han tenido una temporada fantástica, que coronaron con la medalla dorada en Asunción. “Era el objetivo principal que teníamos. Teníamos la intención de ir a buscar esa medalla de oro que nos faltaba en los Juegos Sudamericanos, haber colaborado a un medallero histórico dentro del Team Chile y haber cerrado con un broche de oro la temporada 2022. Es una gran antesala de lo que se va a venir en Santiago 2023. El 90% de las duplas que estuvo en Asunción va a estar en los Juegos Panamericanos, entonces es una buena manera para medirse en el nivel actual en el que estamos”, comenta Marco, quien tuvo una temporada pasada con problemas físicos.

“Después de Tokio me hice una cirugía en la rodilla. Hace un año estaba con muletas, sin poder caminar, y hoy puedo decir que estamos dentro de las 10 mejores duplas del mundo, habiendo obtenido oro en los Juegos Sudamericanos y ganando una de las fechas más importantes dentro del circuito mundial este año. Ha sido un retorno extraordinario con todas sus letras”, repasa el mayor de los primos.

Los primos Marco y Esteban Grimalt, posando en La Moneda. Foto: Mario Téllez.

Esteban, en tanto, aborda las complicaciones económicas que tuvieron, pero que supieron subsanar: “En nuestro caso, la mayor cantidad de torneos fueron el primer semestre, previo al Mundial que fue en junio. Nos tuvimos que adaptar un poquito porque hay nuevos equipos que antes no tenían una proyección tan acelerada como la que sí tuvieron este año. El presupuesto estuvo más acotado, pero fue por buenas noticias. Nosotros somos deportistas y estamos acostumbrados a adaptarnos a esas adversidades. Con las instituciones y con nuestros auspiciadores privados pudimos solventarlo y terminó siendo uno de los mejores años de nuestra carrera”, reconoce.

Los cuatrillizos Abraham

Antonia Abraham (25) vivió la alegría de ganar un oro junto a su hermana Melita en la prueba de dos remos largos sin timonel y también consiguió otra dorada en la de cuatro remos largos. Sin embargo, en el single fue despojada del primer lugar por culpa de un junco de la pista que se metió en su bote. “Los jueces aceptaron mi apelación, pero después Paraguay contraapeló y el reclamo pasó al Comité Organizador, que es una instancia política, donde había un argentino, un uruguayo y un paraguayo. No teníamos por dónde y con el equipo decidimos no seguir con el tema y aceptarlo”, cuenta.

Antonia y Melita Abraham, festejando su oro en Asunción. Foto: Team Chile.

Los cuatrillizos Abraham se quedaron con oros, ya que Alfredo e Ignacio también se impusieron en cuatro remos largos. “Estoy muy feliz por mis hermanos, que les ha costado llegar, y se han visto los resultados de años. Siempre dicen que son las hermanas Abraham y somos cuatro, y nuestros procesos son muy duros, con triple jornada y mucho trabajo”, agrega Antonia, quien se ilusiona con volver obtener un oro panamericano en Santiago 2023, donde el remo se llevará a cabo en San Pedro de la Paz, justamente donde partió todo. “Es un orgullo y trabajar duro por mostrar el remo chileno a toda la gente, somos un deporte estratégico y tenemos esa responsabilidad de trabajar bien y dar nuestro cien”, reflexiona.

Los logros de Yasmani

Hace cinco años, Yasmani Acosta (34) comenzó a competir por Chile tras llegar desde Cuba en 2015. De ahí en adelante, no ha parado de sumar logros, lo que ratificó en los Juegos Sudamericanos.

“Mi competencia en Asunción fue un torneo que disfruté mucho. Respeto a mis rivales, pero no fue tan complicado. Los Juegos Panamericanos son una competencia de mucho más nivel, vienen rivales muy fuertes: campeones del mundo, medallistas olímpicos, lo que me motiva mucho más. Me gusta luchar con rivales que me exijan”, confiesa.

Su adaptación al país fue casi inmediata y tras obtener la nacionalidad se ha insertado mucho más en la idiosincrasia del país. “El vivir acá —mi polola es chilena y mis amigos también— me ha hecho entender más la cultura. Soy un chileno más”, dice. Y prueba de ello es cómo se ha nutrido de la cultura nacional: “Bailo cueca y los asados chilenos son muy buenos, siempre hay un motivo para hacer uno. Me gusta la entraña y el lomo vetado”.

Yasmani Acosta, luego de imponerse en Asunción. Foto: Team Chile.

Como inmigrante, siente que su aporte ha sido considerable para el desarrollo de su disciplina en el país. “La lucha olímpica ha crecido. Todavía falta, pero en general todo el deporte chileno ha crecido”, apunta. Y añade: “En el futuro va a haber personas de otros países representando a Chile, como lo hice yo. Al final lo que importa es que todos compiten por un mismo sueño. No hay diferencia. Es bueno poder inspirar a los demás y ser un espejo para el resto. Que vengan otros extranjeros a competir por Chile y hacer crecer al país en cuanto al deporte, transmitiendo sus experiencias y resultados deportivos es muy bueno. Me siento feliz de contribuir con eso”.

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