Nicolás Jarry: "No me gusta sentir que no estoy avanzando; es duro"

NICOLAS JARRY

El número dos de Chile conversa con La Tercera desde Bradenton (Florida), donde realiza su pretemporada con su nuevo entrenador.




De la cancha al gimnasio. Del trabajo físico a la recuperación con su fisioterapeuta. Alimentándose sanamente y durmiendo las horas necesarias. Nada más hace Nicolás Jarry (24 años, 77º del ranking ATP, número dos de Chile) por estos días en Bradenton (Florida), donde vive una intensa y muy enfocada pretemporada, en la que estrena al argentino Dante Bottini como coach. En él pretende encontrar respuestas extraviadas y cortar una negra racha de nueve derrotas seguidas. En el poco tiempo que le queda del día, el tenista chileno conversa con La Tercera. Cuarenta y cinco minutos de charla larga a través del teléfono, con preguntas que tienen que ver con el deporte y también con la sociedad, con respuestas que abordan la situación particular de su tenis y también la convulsa que vive por estas semanas su país.

Los jóvenes que no le tienen miedo a nada. ¿Se siente identificado con las características de su generación?

Sí. Es una buena pregunta, aunque decir que no le tenemos miedo a nada me parece un poco fuerte. Somos una generación de cambio, los que no seguimos los patrones. A mí desde chico siempre me gustó ser diferente, y así perseguí mis sueños. El camino a ser tenista profesional me llevó a perderme momentos valiosos de mi niñez y adolescencia, reuniones sociales, actividades del colegio. Todo por estar entrenando para llegar a donde ahora estoy. Cómo no me voy a identificar.

¿Y cómo se nota eso en el deporte?

Esta generación se cuestiona todo. Yo me lo cuestiono todo. Nos gusta probar cosas diferentes. Se da en el deporte chileno que hay varias disciplinas que despertaron gracias a este grupo joven. Las mellizas Abraham la rompen en el remo, qué decir de Joaco Niemann en el golf. Para mí es un honor ser parte. Siempre le he tenido fe a la carrera de Christian, a la mía. Se nota la proyección a nivel país. Está buenísimo para influir en la población, para que la gente deje el sedentarismo, pruebe otros deportes que la hagan feliz, que descubra un estilo de vida más sano y que se sientan identificados con nosotros, sobre todo los niños.

¿Qué se cuestiona usted?

Cualquier cosa que tenga que hacer. Lo que hablo con mi entrenador se lo cuestiono, pero con el fin de entenderlo. No me gusta hacer cosas sin creerlas antes. Todo me lo pregunto antes para responderme si me hace bien.

¿Y le lleva la contra a su equipo?

Siempre hay que poner la humildad por delante. Tengo que saber que si tengo un entrenador, es porque él sabe más que yo. En mi equipo las cosas se tienen que conversar de manera adulta. Si hago solo lo que yo quiero, no avanzo. Si replico lo que me dicen, como un robot, no avanzo. Buscamos el balance, donde si hay algo que no me hace sentido, trato de encontrar el porqué y entenderlo.

¿Qué salió mal con Martín Rodríguez?

Nada. Estoy extremadamente feliz con el proceso que vivimos. Con tanto tiempo juntos, la relación se desgastó y necesitaba un cambio de mano. Yo estaba buscando cosas diferentes y abrir un poco más mi cabeza. Martín me guio muy bien siendo junior, llegué a todos los grand slams, gané mi primer título. Fue un proceso maravilloso, pero ya había que seguir un nuevo camino. Tenía un bichito en mi cabeza que me decía que había que explorar nuevas filosofías, salir de Chile a ver otras maneras de entrenamiento, otros estilos de mirar el juego. En eso estoy y ando feliz.

¿Y cuándo se dio cuenta de aquello?

No fue de un momento a otro. Se dio que a través de constantes diálogos entre todos, llegamos a la conclusión de que estaba bueno ponerle un punto final a la relación laboral. Así pasa en los equipos buenos.

¿Cómo convenció a Dante Bottini de trabajar con usted?

Justo yo quedé libre y él terminó de trabajar con Nishikori después de mucho tiempo. Ambos mostramos interés, nos juntamos a conversar y me gustó mucho su apreciación sobre mi tenis. Dante es un gran fichaje.

De no ser tenista, ¿Estaría evadiendo el metro o con un pañuelo tapándose la cara?

La verdad es que no lo sé, ya que no puedo entender las dificultades de la vida de quienes lo hacen. Básicamente porque yo he tenido demasiada suerte en la mía. No he tenido trabas, sí pude cumplir mis sueños, he gozado de privilegios. Viajo todo el año, no me falta trabajo, no sufrí injusticias sociales, recibí una buenísima educación en un buen colegio. Siempre mi familia me apoyó sin problemas. Como tenista de élite vivo una vida de lujo, en hoteles cinco estrellas, con traslados en autos cómodos, con comida rica y gratis. Es una vida irreal.

¿Ve como falta de miedo o como falta de educación los saqueos o los destrozos?

Claramente quienes lo hacen no tienen miedo. Son muchos factores que pueden explicar actos así. Es muy fresco de mi parte ponerme a hablar de ellos, a apuntarlos con el dedo, si es que yo viví siempre con privilegios. Entonces, ¿cómo voy a ponerme a juzgar? Romper algo no está bien, pero después hay que pensar en todas las necesidades que esta gente no pudo satisfacer, acarreando a la vez una vida difícil de vivirla.

¿Cambió algo en usted después del 18 de octubre?

No. En mí no ha cambiado nada.

¿Cómo está actuando usted en esta crisis?

Siempre he tratado de ayudar. Soy muy afortunado de haber tenido buena educación, y me corresponde devolver la mano. A mí la plata no me llama la atención. Hay malos gestos y malos tratos innecesarios de parte de gente que tiene plata. Eso daña mucho. Genera mucha rabia y eso se percibe. Trato de leer los comentarios de las noticias de la gente en Instagram, para captar ese sentimiento.

¿Cómo aporta uno de los referentes chilenos del deporte para un Chile mejor?

Sigo siendo chico y no entiendo muy bien cómo funciona el mundo. Siempre trato de ayudar, pero creo que ahora la mejor forma de aportar es jugando y dándole alegrías a mi país con triunfos, aunque estos hace rato no aparezcan. Lo mejor también es ir investigando e informándome sobre dónde más seré útil una vez que mi carrera pase a un segundo plano y me toque hacer otras cosas.

¿Son tiempos en los que manifestar ser de derecha genera problemas?

Yo no sé si soy de derecha. Nunca hemos hablado de política en mi familia, hasta ahora. Por todos los comentarios que leo, respondería tu pregunta con un sí. Es una pena que todo se generalice. Lo mejor sale del balance de lo positivo de la derecha y lo positivo de la izquierda. Sé muy poco de política, ni siquiera conozco todos los partidos que hay.

¿A qué le tiene miedo?

A estar estancado y no mejorar. No me gusta sentir que no estoy avanzando. Es duro.

¿Es lo que le está pasando ahora? Sin contar los Panamericanos, no gana un partido tras lograr su primer título en Bastad, en julio.

Mi cabeza y mi cuerpo se relajaron después de haber ganado mi primer torneo. Fue algo que busqué tanto tiempo, con intentos fallidos. Y cuando lo conseguí, llegó también el relajo. Volver a prenderse es difícil. Es de las cosas más difíciles en un deporte así. Tocas la gloria y después, hay que trabajar más duro aún para no soltarla. Muchos jugadores llegan al top ten y después salen de ahí porque se relajaron y no volvieron más. Eso se juntó con un año largo, con mucho desgaste. Llegó la gira asiática después de los Panamericanos, que te pone una superficie que no me agrada. Rescato, eso sí, que he seguido poniéndole el mismo empeño en los entrenamientos. Ciegamente creo que voy a salir de esta mala racha muy pronto.

¿Fue un error haber ido a Lima?

No, para nada. Me tocaba hacerlo por el país y lo hice con gusto. Es verdad que los Panamericanos no significan mucho para alguien de mi ranking, pero creí necesario recompensar el apoyo que las instituciones deportivas chilenas me han dado. Estaba muy cansado luego de tres meses de gira. Traté de dar lo mejor. Fue una mala actuación, pero pude poner mi granito de arena en el medallero con la de oro en el dobles mixtos junto a Alexa.

¿Le faltó autocrítica esa semana? No es quitarle mérito al dobles mixto, pero en el singles tenía que hacer final para asegurarse Tokio.

No iba con ningún objetivo, salvo ponerme la camiseta chilena y ver qué pasaba. Por mi ranking lo debí haber ganado, pero el tenis tiene eso, y ves a Barrios que da la sorpresa y mete final. Sentí que algunos periodistas miraron en menos esa medalla. Y da mucha pena que traten y comenten así sobre deportistas chilenos que lo dejan todo por jugar por Chile. Y por cierto, critican sentados en un escritorio usando un titular para llamar la atención.

Ya está con varios auspiciadores. Nike, Wilson, Kia, Samsung y, precisamente AFP Hábitat. ¿Como rostro de una AFP, cómo toma que la mejora de las pesniones sea una de las demandas más importantes?

Está bien, es súper válido. Es simple: si las pensiones no están ayudando a la gente, entonces hay algo que cambiar.

¿Cómo está la relación entre los dos mejores tenistas de Chile?

Súper bien. Hemos hablado estos días porque estamos ambos en Miami haciendo la pretemporada, aunque lamentablemente no nos vamos a topar porque nos quedamos en áreas muy distantes. Siempre nos alentamos y tiramos para arriba mutuamente.

"Somos una generación de cambio, los que no seguimos los patrones. A mí desde chico siempre me gustó ser diferente, y así perseguí mis sueños".

¿Son de ir a tomarse una cerveza? ¿Salir de fiesta juntos?

Así como a solas, no sé. O podría ser que sí, si es que estamos celebrando algo en particular. Con Chris somos amigos, pero no mejores amigos. Claro que podemos salir de fiesta juntos, cuando corresponda.

Pensando en un año recargado de competencias representando a Chile, ¿no valdría la pena que ambos hagan un esfuerzo extra por jugar más seguido dobles juntos?

Le hemos intentado, sin buenos resultados, pero sí anotamos tres torneos en la ultima parte del año. Lo que pasa es que ninguno de los dos está muy metido en el dobles. Tenemos la cabeza en el singles. No sé los planes de Christian, pero yo debo recuperar mi ranking. Quizás lo retome, tendré que ver. Pero de venirse un año así, deberíamos organizarnos para anotarnos juntos en algunos cuadros.

¿Jugar bien en todas las superficies es una deuda pendiente?

Por supuesto. Se sabe que la arcilla es la superficie que hoy más me acomoda, pero por mi estilo de juego donde más puedo sacar provecho es en las rápidas. Estoy trabajando. Mi meta para 2020 es mejorar mi rendimiento en duras, donde se juega el 60 o 70 por ciento del tour. Quiero ser un tenista que rinda bien en todas las canchas.

¿Qué le falta para otro salto de calidad?

Mejorar en cemento es la clave. Ahí tengo que ser una amenaza para cualquier jugador. Lo soy en arcilla, donde he anotado todas mis finales. Pero la regularidad tiene que pasar por las pistas duras. Así aumentaré la confianza y llegarán éxitos. Estas semanas me han dejado muy contento. He visto conceptos de tenis diferentes. Todo lo estoy haciendo enfocado y mi poco tiempo libre es para comunicarme con mi familia y amigos. Va a ser un buen año para mí.

¿Qué espera de la ATP Cup? Tienen enfrente a Serbia con Djokovic, Francia con Monfils, y Sudáfrica con Anderson.

Va a estar dura. Muchas ansias por vivir un nuevo torneo. Buen inicio de año, competitivo. Todos llegaremos con más partidos en el cuerpo y subirá el nivel de Australia.

¿Le gusta Paul Capdeville como capitán?

Paul nos podrá transmitir su experiencia. Tuvo una exitosa carrera. Y parece que sabe transmitir su mensaje, porque llevó a Christian a ganar su primer título en Houston. Será un plus excelente.

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