¿Quién es Rafael Di Zeo, el barrabrava de Boca Juniors al que nadie quiere ver en el Bernabéu?

El líder de La 12, la hinchada dura de los xeneizes, tiene un largo historial policial y una amplia red de protección.


España ya le negó el ingreso a Maxi Mazzaro, barrabrava de Boca Juniors que intentó llegar a Madrid para respaldar a Boca Juniors en la final ante River Plate. Sin embargo, hay otro nombre que genera inquietud en el país ibérico: Rafael Di Zeo, el líder de La 12, el grupo organizado de hinchas xeneizes más temido en el mundo. La justicia argentina permitió la salida del país del fanático, lo que no necesariamente le garantiza el ingreso al país europeo.

Di Zeo, el hombre que fue capaz de liderar la caravanza del bus de Boca y de abrirle el paso al vehículo entre una multitud que le brindaba el último aliento en el camino al aeropuerto de Ezeiza, antes de partir a Europa, tiene un largo prontuario policial. Y, también, una amplia red de contactos a todo nivel, y de ‘soldados’, que lo protegen, que le cuidan la espalda. Además de encabezar a un núcleo duro cercano a los 800 seguidores, también conserva en sus manos la administración de los diversos negocios vinculados a la barra, que incluye reventa de entradas, la venta de paquetes turísticos que consisten en vivir la experiencia que implica ingresar por la puerta de la Bombonera que le da el nombre al grupo y ser protegido por ellos, y la adminisitración de los estacionamientos contiguos al mítico recinto.

Rafa, como le apodan, encabeza a La 12 desde 1996. Con un intervalo entre 2007 y 2012, el período que pasó en la cárcel acusado por una golpiza a hinchas de Chacarita Juniors y por asociación ilícita, cargo del que fue absuelto. Ese período fue particularmente caótico en la barra. De hecho, se recuerdan enfrentamientos a balazos con el grupo que lideraba Mauro Martín. Un pacto posterior a la muerte de dos fanáticos antes de un amistoso frente a San Lorenzo, precisamente por una disputa de poder, dio paso a un cogobierno entre ambos archirrivales. En el intertanto, la justicia trasandina procesó a Di Zeo como instigador del delito de homicidio agravado, del que el imputado, por cierto, niega responsabilidad. La justicia vinculó a altos funcionarios del gobierno de Cristina Fernández con el barrista, a quien le habrían servido como red de protección.

Di Zeo no está solo. Nunca lo ha estado. En julio de este año, por ejemplo, se organizó una cena en su honor en Comodoro Rivadavia. Ese día, el barrista se transformó en una auténtica celebridad y no paró de contar anécdotas ni de fotografiarse con sus seguidores. “Yo acá no vengo por un negocio. Me invitaron, me pagan todo para mí y mis amigos, pero no me llevo un sope. ¿Qué si hablé con sindicalistas? Yo hablo con todos, firmo autógrafos a cada paso, esto es así, si no te gusta es tu problema. Yo soy Boca”, aseguró a Infobae poco antes del evento, en una clara muestra de la dimensión que alcanzó como personaje. Por supuesto, nadie a nivel oficial se hizo cargo de un eventual conocimiento del evento, que organizó el empresario Juan Carlos Lagoa.

El susto en España

En España ya hay inquietud. Los principales medios del país destacan el peligro que representa la presencia de Di Zeo, quien ya estuvo en el país para el amistoso entre Barcelona y Boca e intentó simular en el Camp Nou la distribución que los hinchas xeneizes adoptan en la Bombonera. “Están poniendo un primer ladrillo poco esperanzador de cara al partido del Bernabéu, como es permitir que los capos de Boca y River viajen sin problemas a Madrid”, plantea Marca. El País, en tanto, también se aboca a contar la relación económica que se establece entre los barristas y los clubes, el control que tienen sobre aspectos como el merchandising, la venta de drogas y los vínculos con las autoridades políticas.

“No me gustó ver a Di Zeo organizando la salida de Boca, no sé si me sorprende. Me preocupa que la gente los siga. Hay que hacer un cambio cultural. Todos tenemos que empezar a ver qué valores queremos para nuestra sociedad”, declaró Guillermo Madero, director de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos del gobierno argentino al programa No Todo Pasa, desde España, hasta donde llegó precisamente para colaborar en la coordinación del plan que persigue evitar enfrentamientos. Y, en el mismo contexto, la autoridad insiste en que Di Zeo, no podrá ingresar a España. “No mandamos a nadie de vuelta a la Argentina ni ponemos el ojo en alguien particular. Con Tribuna Segura, las personas que tienen violencia directa demostrada en la Justicia, no podrán ingresar. Sea Di Zeo o quien sea. Hablaremos con la policía española para que se respete”, dice.

Di Zeo forma parte de la lista de 3.500 individuos que tienen prohibición de ingreso a los estadios argentinos, un listado que se hace extensivo para la final de la Copa Libertadores en Madrid. Teóricamente, no debería entrar al Santiago Bernabéu aunque bien se sabe que en su caso todas las reglas pueden romperse. A cualquier precio.

 

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