Lionel Scaloni, el seleccionador de Argentina: "Me gustaría dirigir alguna vez a Católica"

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Entrevista con uno de los rivales de Chile en la Copa América, que siente devoción por Vidal y desclasifica el día en que, como jugador, estuvo a punto de fichar por los cruzados.




Los sueños manejan los tiempos a su antojo. Muchas veces no piden permiso para cumplirse. Se ríen de la lógica. Aparecen. Golpean la puerta. Y ahí están, hechos realidad. Lionel Scaloni lo puede certificar. De repente, le propusieron ser el entrenador de la Selección Argentina y, por ende, dirigir a Lionel Messi. Lo que la inmensa mayoría persigue durante un largo tramo de sus carreras, lo que muy pocos capturan y si lo hacen es casi siempre después de acumular una vasta experiencia, todo eso lo goza este Gringo con apenas dos antecedentes como ayudante de campo, ambos con Jorge Sampaoli. Aquí está Scaloni, nacido en Pujato, un pueblito santafesino de tres mil habitantes, mano a mano con La Tercera. Con la misma frescura de su época de jugador. Con idéntica naturalidad. Con 41 años festejados el pasado jueves. Con una Copa América a la vuelta de la esquina que marcará su futuro. Las presiones son máximas. Y suelta un revelación. A Scaloni, seleccionador de Argentina, le gustaría dirigir a Católica. Como lo leen.

¿Coincidir con Carlos Carmona en el Atalanta es su conexión con el fútbol chileno?

No. Cuando tenía 14 años, estuve a punto de irme a jugar a la Universidad Católica. Estuve dos días en San Carlos de Apoquindo. Era Gino Valentini el manager. El nombre del entrenador ahora no me acuerdo. Carvallo me parece que se llamaba. Fuimos con mi viejo. Viajamos desde mi pueblo en auto dos mil y pico de kilómetros. Una locura… Había pasado la prueba. Yo estaba encantado, pero mi ficha era de Newell's y no me dejaron salir. Nunca me olvidé de ese par de días. Quedé enamorado de cómo es el club, del lugar dónde se encuentra. Me brindaron todas las comodidades. Por eso alguna vez me gustaría dirigir a Católica.

¿Qué quiere Scaloni de sus equipos?

Que logren una estructura sólida, sin rebusques tácticos, con cambio de ritmo y capacidad para atacar rápido.

¿Cómo va a lograr que los nuevos vean a Messi como alguien común y corriente?

La fórmula en sí no la tengo. Me baso en lo que yo haría si fuese su compañero. Hay que acercarse a él en el día a día, en el vestuario. Hay que empezar por tomar a Messi como una persona normal. No es solo dentro de la cancha. Es más profundo. En el desayuno, en el vestuario, en cada momento, es necesario que los jugadores se acerquen a hablar con Leo. Darse cuenta de que es uno de los nuestros. A partir de ahí, todo fluirá más fácil dentro de la cancha, porque el hielo se rompe primero fuera. Eso tiene pasar. En la última convocatoria avanzamos bastante.

¿Qué sienten los jugadores con respecto a Messi?

Messi tiene un aura especial. Estar a su lado, verlo jugar, cómo toca la pelota... Eso, sobre todo para los jóvenes, es difícil de digerir. Hay que dejar pasar un par de días para poder asimilarlo.

¿Será clave la convivencia previa a la Copa América?

Se va a dar naturalmente. Leo sabe muy bien que el rol que tiene que ocupar es muy importante dentro de la cancha y también afuera. Pero lo más importante lo tienen que hacer lo demás. Deben intentar acercarse a Messi y tomarlo como lo que es, como un chico de bien, normal, natural.

¿Con Messi también habló de esta situación? ¿Qué le pidió a él?

Lo que hablamos es que el vestuario cambió mucho, que sus compañeros no van a ser los de siempre. Y lo que noté es un cambio. En la cancha ya era líder, pero ahora lo sentí líder también afuera. Y lo va a seguir siendo en la Copa América. No tengo dudas. Pero van a ser claves los primeros días de convivencia en el predio de Ezeiza para romper este hielo del que tanto hablamos.

Y no habrá un Mascherano, que era en quien se apoyaba Messi.

Aunque siguiera, sería lo mismo. Pasa por quienes vengan. No todos tienen el mismo carácter. Yo hablo con cualquiera, me acerco a cualquiera. Me sale natural, pero no todos son así. Algunos necesitan un día y otros diez... Eso lo he notado. Esperemos que sea una cuestión de tiempo.

¿En lo futbolístico dónde lo ve moviéndose a Messi?

Messi es delantero. No hay duda. Después se tira atrás y organiza, no sólo finaliza.

¿Cómo logrará que no le den todas las pelotas a Messi?

No es un problema que se la den. El tema es que si se la dan, también otros jugadores se muevan. No sirve que cuatro o cinco anden cerca de Leo en los partidos. Es normal que le den la pelota. En todos lados se la dan a Messi. En las anteriores argentinas y en el Barcelona se la daban y se la dan siempre. El desafío es que haya jugadores repartidos en toda la cancha. Eso es lo que me preocupa. Si se la damos, otro debe moverse; o el que se la pasó tiene que moverse, tocar, pasar e ir a buscar. No hay que quedarse ahí para volver a jugar. Leo necesita gente más profunda.

¿Le preocupa que al mazazo en el Mundial, Messi haya sumado la frustración en Champions?¿Cómo manejará su ánimo?

No le doy importancia a ese tópico. No le veo mucho sentido. Intentaremos que Leo esté cómodo y se saque toda la presión, porque acá no hay presión de nada. Y a partir de ahí, que haga una buena Copa América.

¿Y usted, se siente algo especial dirigiendo a Messi?

La verdad es que no soy de ponerme a pensar qué estoy haciendo. Sólo pienso en hacer lo mejor.

¿Cómo terminó su relación con Sampaoli?

Después del Mundial, él iba a dirigir el Sub 20 de L'Alcudia y yo estaba en el cuerpo técnico. Pero al final, él dijo que no y me informó que lo iba a dirigir yo. Ahí le contesté que no había ningún problema. Unos días más tarde, Sampaoli acuerda la rescisión de su contrato. Y como yo tenía la intención de seguir en la AFA, le dije que me gustaría quedarme, porque me habían dado la chance de dirigir la Sub 20. Me dio el ok y listo. Eso sí, a partir de ahí, no volvimos a hablar. Pero yo no siento que tengo un problema con Sampaoli porque me quedé en la Selección. Se abrieron los caminos y nada más.

¿Si se cruzara con Sampaoli no habría ningún inconveniente?

Para nada. Al contrario: a Sampaoli le estaré eternamente agradecido. Me dio la oportunidad de dirigir. No hay ningún problema.

¿Qué le pasó a Sampaoli en el Mundial? ¿Por qué terminó dejando una imagen de un entrenador tan confundido, desbordado?

Yo creo que nunca encontramos el equipo. Esa es la realidad. Nunca el equipo se sintió cómodo dentro de la cancha. Fue evidente. Lo intentamos de diferentes maneras, con línea de 4, con línea de 3, con jugadores de buen pie, con jugadores que corren… Si hay algo para destacar es que se intentó de todas las maneras y que hubo mucho trabajo. Pero notábamos que el equipo no daba señales. Y se terminó como se terminó.

¿Qué aprendió de Sampaoli en el Sevilla y en la Selección?

Sampaoli es un entrenador muy valiente. Es más: a veces yo hablaba con él y le decía que era demasiado ofensivo. Jorge no le tiene miedo a nada. Si tiene que defender con dos, defiende con dos y al jugador le hace sentir que tiene que atacar y atacar todo el partido, que tiene que someter al rival. Eso me lo dejó muy en claro, sobre todo en el Sevilla. Cambió un poco la idiosincrasia del juego en el club: en los primeros meses era increíble, porque atacaban todos. Los jugadores estaban enamorados porque les había hecho sentir ese juego de ataque constante. Y eso es de rescatar. Luego hizo un cambio en el medio, eligiendo la posesión. Y eso me sirvió mucho, aunque pueda gustarme más o menos. Sampaoli es un entrenador muy seguro de lo que les transmite a los jugadores.

Así ve a la Roja

¿Qué mirada tiene de la selección de Chile?

Si son inteligentes, tienen todavía más tiempo para aprovechar a esta generación que tantas alegrías les dio, mientras poco a poco van metiendo un recambio. Tanto Bielsa como Sampaoli transmitieron un alto nivel de competitividad que jugadores fantásticos supieron aprovechar. Y esos futbolistas creo que aún tienen más para darle a Chile. Y llevan ese modo de sentir y de jugar en su ADN.

¿Ha tenido algún contacto con Reinaldo Rueda?

Tuve un contacto en la reunión de entrenadores de la FIFA, en Londres. Ahí estuve charlando con Rueda. Es bueno que lo hayan confirmado también para la Sub 23. A veces la mirada de un entrenador de afuera puede ser positiva para una selección. Me gustaría sentarme a charlar más a fondo con él. Soy de hablar con los técnicos. Le pedí un café al Maestro Tabárez y me dijo que cuando yo quisiera lo tomábamos. Todavía no pude.

¿Cómo ve a Chile para la Copa América? ¿Candidata a ganarla?

Entre los candidatos yo no pongo a Chile, pero tampoco a Argentina y a Uruguay. Los tres van a competir a full, igual que Colombia. No me animo a decir que van a ser favoritas. Lo de Brasil es distinto: es local, va por todo. Nuestro objetivo será hacer una gran Copa América con estos chicos y que quede la sensación de que hemos progresado, de que dejamos algo importante más allá del resultado.

Si pudiera escoger a un jugador chileno para su Argentina, ¿a quién elegiría?

A Vidal, sin dudas. Aparte de jugar bien, mete, corre, es todoterreno. Es un jugador para cualquier club del mundo. También Medel y Charly Aránguiz son jugadores muy interesantes, que transmiten y juegan. Alexis Sánchez es delantero, goleador, hábil. Pero Vidal juega de todo. Es el mejor jugador chileno que yo he visto. Cualquier entrenador quisiera tenerlo.

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