“Un jugador se puede morir”: Las experiencias y reparos de Argentina en sus duras visitas a la altura

Bolivia humilló a Argentina en 2009, con una goleada de 6-1. FOTO: ARCHIVO

Esa complejidad histórica de los transandinos en lugares como La Paz y Quito (ambos con mayor altitud que Calama), ¿se traduce necesariamente en malos resultados? Aunque ha recibido derrotas dolorosas, como el 6-1 con Bolivia, de 2009, el antecedente que le da optimismo al cuadro de Scaloni es que ganó en sus dos últimas visitas en esas plazas.


Está a la vuelta de la esquina el retorno de las Eliminatorias Sudamericanas, en su recta final y definitoria. La selección chilena está sexta, a un punto del cuarto puesto, y el próximo jueves tendrá un desafío altamente exigente frente a la Argentina campeona de la Copa América, que no tendrá a Lionel Messi. A cuatro jornadas del final del proceso rumbo al Mundial de Qatar, los puntos son tan vitales como obligatorios. En ese afán, y también proyectando lo que sucederá después, ante Bolivia, Chile tratará de aprovechar la altitud de Calama. En el Zorros del Desierto, será la primera vez en que La Roja jugará por Clasificatorias en regiones.

Llevar a los argentinos a Calama (a 2.260 metros sobre el nivel del mar) tiene una razón implícita, más allá de aclimatarse para el ascenso a la capital boliviana del próximo 1° de febrero: sacar rédito de lo complejo que se le hace a los transandinos jugar en altura. Ya sea en lo fisiológico como en lo psicológico, Argentina siempre ha mostrado reparos cuando debe tener competencia en estas condiciones, porque no están acostumbrados a aquello. Jugar en La Paz (a 3.640 msnm), y también en Quito (2.850 msnm), significa un verdadero reto para elencos del atlántico (también le sucede a Brasil y Uruguay). La Albiceleste ha logrado salir airosa algunas veces cuando debe subir al cielo de Sudamérica, no obstante el balance no es tan halagüeño si se compara con jugar en el llano. Desde los resultados, ¿es mito o realidad este temor a la altura?

En La Paz, la selección argentina ha disputado 11 partidos, con una cosecha de cuatro derrotas, tres empates y cuatro victorias. Si nos remitimos solo a los duelos clasificatorios bajo el actual formato de todos contra todos (desde Francia 1998), son siete enfrentamientos, con tres victorias bolivianas, dos igualdades y dos triunfos transandinos. La última vez fue en la segunda fecha de la actual eliminatoria, el 13 de octubre de 2020, por 2-1 con goles de Lautaro Martínez y Joaquín Correa. Para ese partido, Lionel Scaloni no reservó a los “europeos”. Dispuso a un elenco estelar: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Otamendi, Tagliafico; De Paul, Paredes, Palacios; Messi, Lautaro y Ocampos.

Argentina ganó en La Paz en las actuales Eliminatorias. Fue 2-1, en 2020. FOTO: REUTERS

Para el triunfo anterior, en las Eliminatorias de Alemania 2006, José Pekerman sí planificó un equipo alternativo para subir a la altura. Dentro de esa alineación de suplentes estuvo precisamente Scaloni. Fue un triunfo 2-1, logrando acabar con una racha de 32 años sin ganar en Bolivia.

De todas las experiencias de Argentina en la altitud, por lejos la más traumática fue la derrota 6-1 con Bolivia, del 1 de abril de 2009. Con Diego Armando Maradona como seleccionador (había reemplazado al Coco Basile) y con Lionel Messi en la cancha, la Albiceleste fue vapuleada por los altiplánicos de principio a fin. Al día siguiente, antes de volver a Barcelona, Messi confesó: “Personalmente, creo que es imposible jugar ahí, aunque hay otros jugadores que van y juegan. No esperábamos perder de esa manera. Costó jugar en La Paz. A ellos les salía todo, metieron un ritmo muy alto y nosotros hacíamos un pique y nos costaba mucho recuperar. Era imposible”.

Durante varios años, al otro lado de la cordillera levantaron la bandera de no ir a jugar en sedes de estas características. El primero que dio el paso fue Daniel Passarella. En junio de 1996, luego de que la selección que dirigía perdiera 2-0 con Ecuador, en Quito (por las Eliminatorias para Francia 98), el Káiser inmortalizó la frase: “La pelota no dobla”. Más cercano en el tiempo, Fernando Signorini, quien fuera preparador físico de la selección argentina en el cuerpo técnico de Maradona, dijo en su momento que estaba “convencido” de que en la altitud de La Paz “un jugador se puede morir”. “No hay posibilidades de que (en esas condiciones) sea una competencia normal. Hay demasiadas ventajas para el que está aclimatado. Pone a uno en condiciones diferentes al otro y es un despropósito”, afirmó el especialista.

Por contraparte, si hubo alguien que defendió el derecho de los países de jugar en sus condiciones naturales (particularmente el caso de Bolivia) fue el mismísimo Diego Maradona. Incluso llegó a jugar un amistoso en 2008 junto al presidente Evo Morales en el estadio Hernando Siles, con el objetivo de rechazar la prohibición de la FIFA de desarrollar partidos internacionales en lugares con más de 2.750 metros del altitud (en la era Blatter).

En el caso de las visitas de Argentina a Ecuador, el equipo transandino ha visitado seis veces Quito, con un balance de dos victorias, un empate y tres triunfos de La Tri. Si hay algo que puede alimentar el optimismo de Scaloni y compañía, y hace repensar la determinación de Chile de llevar este duelo a Calama, dice relación con que la Albiceleste ganó en sus dos últimas visitas a la altitud en juegos preclasificatorios. En el cierre de las Eliminatorias a Rusia 2018, el equipo que dirigía Jorge Sampaoli le ganó 3-1 a Ecuador, en el estadio Olímpico Atahualpa. Y en la actual clasificatoria, los de Scaloni venció a los bolivianos en La Paz.

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