Luis Fonsi estelariza el regreso de la cartelera musical

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Esta noche en un Movistar Arena casi repleto y con fecha que se repite este viernes, el astro puertorriqueño cierra su tour mundial reactivando los grandes conciertos en Santiago.




Nada de lo que sucede en las inmediaciones del parque O'Higgins en este atardecer de jueves da señas del estallido social que persiste. El público llega tranquilamente hasta el acceso que conecta con la estación del Metro pero, claro, la normalidad es aparente. El servicio concluye a las 20:00 horas mientras a la salida los vendedores ambulantes ofrecen la mercancía habitual cuando una estrella llega al Movistar Arena, en el caso de esta noche, la estrella puertorriqueña Luis Fonsi que concluye este viernes en el mismo recinto la gira Vida World Tour con 31 fechas, 16 de ellas en Europa, otra decena en Norteamérica y apenas seis en Latinoamérica, un indicativo de cómo han cambiado las prioridades para el músico tras el batatazo mundial de Despacito junto a Daddy Yankee en 2017.

Entre la oferta hay cintillos multicolores, otros con luces, credenciales falsas, sombreros, jockeys, llaveros y máscaras con el rostro amable del boricua, probablemente el tipo de figura ideal para retomar los conciertos masivos dado su carácter simpático y hasta inofensivo. Horas más tarde, en pleno show, Fonsi hará gala de ese rasgo. En la primera de sus intervenciones hacia el público sólo mencionó muy de refilón la crisis al hablar de "gran esfuerzo" de la gente por asistir bajo condiciones de transporte reducidas.

Ya en la elipsis la calma sigue siendo la característica dominante. La presencia policiaca es casi nula con algunos efectivos en bicicleta en el acceso principal del recinto. En el resto del parque tampoco hay signos de un control extra. Pequeñas niñas practican patinaje, otros deportistas running, se divisa una pichanga en el pasto y uno que otro ciclista.

En el propio recinto del Arena el público es mayoritariamente femenino y juvenil, lo cual grafica de qué manera Luis Fonsi, después de 21 años de carrera como bien recordó esta noche, fue capaz de reinventarse a través de la música urbana cuando las señales de su trayectoria indicaban la posibilidad cierta de un estancamiento como baladista de primer orden, pero no precisamente en la élite hispanoamericana.

A las 21:11 hubo un amago de bajar las luces para iniciar definitivamente el espectáculo a las 21:17, cuando las pantallas mostraron imágenes de una ecografía, luego notas musicales y una rosa de rojo furioso. Llamaradas, humo y pirotecnia levantaron a la gente de sus butacas para arrancar el listado de canciones con Imposible, una pieza de música urbana que incluyó cuerpo de baile con Fonsi siguiendo pasos coreográficos. Ataviado con una chaqueta amarilla, el puertorriqueño de 41 años se ve más joven gracias a una sonrisa natural y permanente.

Siguió con Quién te dijo eso, un clásico de su repertorio que suma nada menos que 16 años, provocando el primer karaoke de la noche para marcar también la ruta de su show que zigzaguea entre material romántico poblado de power ballads, y los cortes urbanos que le dieron esta segunda vida artística con categoría mundial.

Por lo mismo, todo el show está montado bajo ese sello: la banda es de primerísimo orden, los videos son de gran atractivo complementando las coreografías y Luis Fonsi canta exactamente igual desde su irrupción a comienzos del milenio.

Mientras la capital ni el país es el mismo desde hace tres semanas, Luis Fonsi trajo su cancionero cargado de buenas intenciones para bailar y enamorar en medio de una ciudad que necesita un respiro.

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