Cass Sunstein: “El identitarismo puede ser un problema para la democracia, pero no tiene por qué serlo”

Abogado, académico y autor prolífico, el estadounidense fue parte, este fin de semana, del “Tenemos que hablar de Chile Fest”.




Cass R. Sunstein (Cambridge, Massachusetts, 1954) ha inventado, coinventado o resignificado un buen número de expresiones, algunas de las cuales encontraron un lugar en la academia, las políticas públicas y los lectores de a pie.

“Nudge”, por ejemplo, fue el concepto escogido para titular un volumen publicado en 2008 y traducido al castellano como El pequeño empujón. El impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad. Coescrito por Sunstein y el futuro Nobel de Economía Richard H. Thaler, la portada y el subtítulo flirtean con la autoayuda, aun si la obra ha tenido variedad de alcances: por lo pronto, inauguró un diseño de políticas públicas a partir de estudios del comportamiento (creándose oficinas de “nudging” en países como Chile) y fue publicación de cabecera del candidato presidencial Barack Obama, que una vez en la Casa Blanca designó a Sunstein director de la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios (OIRA).

No es el único concepto de ocasión en el señalado libro de este militante demócrata y conspicuo académico del derecho. Se habla también allí de un “paternalismo libertario” que busca al mismo tiempo “facilitar a las personas que sigan su propio camino” y que los “arquitectos de las decisiones [otro concepto de los autores] traten de influir en la conducta de la gente para hacer su vida más larga, más sana y mejor”.

Ahora bien, más raro que inventar conceptos es que se acuñen conceptos que lo incluyan a uno, como ocurre acá con el “número Sunstein”, que describe los grados de separación entre el académico y una variedad de autores legales como él.

Por lejos el más citado de su rubro, según reporta Wikipedia, Sunstein se ha ocupado de la filosofía legal, de los derechos sociales, la libertad de expresión, la regulación del riesgo, los derechos animales, la tributación, el matrimonio (apoya su derogación, así como las uniones civiles), las teorías conspirativas y hasta la saga Star Wars, objeto de un libro suyo de 2016, La última mitología: uno de los casi 50 que ha escrito, solo o en coautoría, del feminismo y la teoría política al poder de las influencias sociales y el pensamiento grupal.

Pero ni la singularidad de sus conceptos ni la diversidad de sus inquietudes explican, por sí mismas, lo que se encontraron quienes participaron ayer en el “Tenemos que Hablar de Chile Fest”, organizado por la plataforma homónima de participación ciudadana que impulsan las universidades de Chile y Católica. Su tema, al decir del propio Sunstein en el video promocional de la actividad, fue “democracia, polarización y división”: analizar cómo llegan a dividirse las sociedades, prosigue el conferencista en el anuncio, “hace más probable que vivamos juntos de mejor manera y ayudemos a los gobiernos a funcionar mejor”.

Los tres temas anunciados por Sunstein se relacionan estrechamente entre sí, según explica a La Tercera: “Para que una democracia funcione, las personas deben ser capaces de hablar entre sí. En mis comentarios pongo énfasis en lo que dificulta esto, en lo que puede separar a las personas. También exploro soluciones: qué puede ayudar a las personas a hablar y trabajar juntas”.

¿Qué tan amenazadas o debilitadas ve hoy a las democracias?

A muchas democracias les va muy bien, y muchas otras enfrentan desafíos. Esos desafíos incluyen serias divisiones y, en ocasiones, una suerte de enemistad entre las personas. Deberíamos ser capaces de discrepar sin pensar los unos en los otros como enemigos. Gran parte de la carga para mejorar las cosas recae en los líderes, y parte de ella definitivamente recae en cada uno de nosotros. Y las redes sociales están contribuyendo al problema, no hay duda de eso.

La humildad como actitud

Sobre las RR.SS. e internet no se explaya mayormente Sunstein en esta entrevista, pero el asunto lo viene ocupando hace décadas, lo que incluso ha dado pie a un particular desarrollo bibliográfico. Si en 2001 publicó Republic.com, en 2007 vino Republic.com 2.0 y, 10 años más tarde, #Republic. Divided Democracy in the Age of Social Media: en lo medular, el libro es el mismo, pero su autor no pudo sino consignar los temas y los problemas que se han ido sumando con los años. “En una democracia que funciona bien, la gente no vive en cámaras de eco o en capullos de información”, se lee en el volumen de 2017.

He acá un problema que facilita las actitudes extremas y la polarización. Y, claramente, dista de ser el único que desafía a las sociedades contemporáneas. Con todo, Sunstein parece ver el lado amable de las cosas, incluso cuando él mismo desafía ciertos criterios generalmente aceptados. Allí, por ejemplo, donde se le tiene por liberal, en el sentido progresista del término en EE.UU., no tuvo problemas para respaldar ciertas políticas del Presidente republicano George W. Bush. Tampoco lo complicó ir a contramano de cierto sentir planetario respecto del Covid-19 (“mucha gente está más asustada de lo que debería estar” y tiene “una sensación exagerada de su propio riesgo personal”, escribió el 28 de febrero pasado, un mes después de declarada la pandemia).

En #Republic dice que lo que sabemos del comportamiento individual “respalda la opinión de que la mayoría de las personas escucha más y más fuerte los ecos de sus propias voces”. Por decir lo menos, agrega, “esto es indeseable desde el punto de vista democrático”. ¿Qué sería deseable?

Es deseable e importante que las personas escuchen otras voces y que aprendamos unos de otros. Pensemos lo que pensemos, sabemos menos de lo que deberíamos, y la humildad es una buena actitud. Creo que todos podemos mostrar humildad y escuchar más, así que soy optimista.

¿Vio el debate Trump-Biden? ¿Qué le hizo pensar sobre el estado de la democracia en EE.UU.?

No fue el mejor momento para la democracia en Estados Unidos. Hubo demasiadas interrupciones por parte del Presidente Trump, demasiada hostilidad e incomodidad. Podemos hacerlo mucho mejor, y la mayor parte del tiempo lo estamos haciendo mucho mejor, incluso en 2020, que es un año desafiante.

¿Cómo describiría una sociedad dividida?

La división es una cuestión de grado. Una sociedad puede estar un poco dividida o muy dividida. El problema surge cuando las personas no pueden hablar y trabajar juntas.

La democracia, ¿implica universalismo? Si se entiende el identitarismo como lo contrario del universalismo, ¿lo considera una amenaza a la democracia, o más bien como una forma distinta de entenderla?

Tendríamos que definir los términos. Todos somos universalmente humanos, y ese es lugar indicado para comenzar. Si nos identificamos con nuestra etnia o con nuestra religión, está muy bien y para muchas personas es muy importante. Puede ser un problema para la democracia, pero no tiene por qué serlo, siempre y cuando las personas se traten con amabilidad y respeto.

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